Nuevos pecados capitales

Me informo que en Chile se han inventado nuevos pecados capitales que son muy peculiares. Estoy seguro que hablan tanto de una sociedad las virtudes que ella aprecia  como lo que considera sus pecados más graves. Aquí están los nuevos pecados de Chile:

1.- Cambiar de opinión.

2.- Cruzar a la vereda del frente.

3.- Aunque se valora el divorcio, se considera pecaminosa la separación de amistades pretéritas.

4.- Ganar mucha plata sin robarla.

5.- Mezclarse con los que apoyaron el golpe del 73 que no sean asociados míos.

6.- Aunque se considera virtuoso abjurar del marxismo, el leninismo, el socialismo real y Cuba, y girar de amores de pronto con el capitalismo y el liberalismo, se considera traición horrenda abjurar de mis amigos y yo. 

7.- Ser franco, ser pesado, decir huevón en público, decirle a la gente lo que se piensa de ella en privado; en general, ofender las buenas y pulcras maneras del salón en que hemos convertido a Chile.

8.- Se considera virtuoso que yo trabaje para, y con, gente que fue pinochetista, especialmente con ministros de ese régimen, también que yo haga negocios con ellos, pero es altamente pecaminoso que lo hagas tú.

9.- Negarse a hacer lo que sea necesario para ser senador por cuarta vez, no querer ser embajador, carecer de la ambición necesaria para repetirse y repetirse y repetirse el plato.

10.- Entretener siquiera por una décima de segundo la sospecha de que la izquierda no es tan progresista y no necesariamente representa al cielo en la tierra, y que la derecha no es tan reaccionaria ni tan infernal como se supone.

11.- No apreciar que el ejecutivo público político es un santo servidor público desinteresado y generoso, y que el ejecutivo privado es un egoista movido por el afán de lucro.

12.- Se considera virtuoso descalificar al prójimo, suponerle intenciones aviesas, practicar sistemáticamente la mala leche, mientras sea ingenioso y parezca profundo, académico y filosófico, y se estima que la ingenuidad de atribuirle buenas intenciones y sinceridad a la gente es un pecado de categoría mortal.

¿Qué País está emergiendo aquí?

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     Me enviaron este video que me parece muy clarificador.

     (Traducido para todos)

Carta con recomendación

Querido amigo

me pregunta usted cómo se llega a ser diputado en Chile. No se de donde saca usted que yo se algo al respecto; pero los amigos no son para restarse ni aun pretextando incompetencia. Así que aquí va mi respuesta.

¿Qué es más difícil - o crítico - para llegar a ser diputado (o senador) en Chile: conseguir que los ciudadanos voten por usted una vez que ha sido designado candidato, o conseguir que lo nombren candidato? Bueno, estoy seguro que no resulta invisible a su penetrante inteligencia que la respuesta, en Chile, es obvia: lo más importante es conseguir ser designado candidato. Una vez que alguno de los partidos de las dos coaliciones políticas dominantes - La Alianza y La Concertación - lo designa candidato usted está listo. El sistema binominal electoral - que estas coaliciones mantienen colaborativamente - hará casi, casi imposible que usted no sea elegido. En cada lugar se elige uno de cada lado, salvo excepciones muy, muy escasas.

Así que llegado a este punto usted puede considerarse elegido...pero antes debe conseguir que lo designen candidato.

¿Quién designa los candidatos en Chile? Respuesta: los dirigentes de los partidos que integran estas coaliciones: un puñado de personas. Dicho esto, estimado amigo, podemos ver de inmediato cómo esta gente ha usurpado el poder político soberano de los ciudadanos.

¿Cómo consigue usted que algún dirigente haga que el partido lo designe candidato? Esta pregunta tiene una respuesta muy sencilla pero bastante oscura. Usted necesita asegurar a este(os) dirigentes que usted hará todo lo posible por ejercer el poder que el cargo le dará - y créame que muchas veces el poder de un diputado en una votación de un proyecto de ley es muy, muy considerable - para conseguir pegas para los amigos del dirigente; éstos, son militantes del partido que pertenecen a su Dirección Nacional o Comité Central (o algún nombre por el estilo), de cuyos votos depende el dirigente para continuar siéndolo. Ahora bien, si usted no pertenece a la coalición que controla el estado, entonces debe usar su poder para conseguir que los municipios que sus amigos controlan o las empresas donde se pueden contratar abogados, lobistas, u otros profesionales por el estilo y que ofician de dirigentes políticos, lo hagan.

Amigo, sea dicho entre paréntesis: aquí - navegar en aires oscuros - es donde usted me preocupa porque, con ser suficientemente inteligente, usted siempre ha sido medio gil; huaso de nación que es y que no se le acaba de quitar, usted sólo sabe moverse seguro una vez que clarea el alba. Bueno, supongamos - para que no se sienta jodido de entrada - que usted supera esta falta de visión nocturna y consigue su candidatura.

Entonces ¡éxito! usted será un diputado más, habrá colaborado con aumentar la clase de los operadores políticos enquistada en ministerios, municipios y otras instituciones, y habrá ayudado sigilosamente al desprestigio de los plíticos en Chile y a escamotear el poder político de los ciudadanos; y ni hablar de la corrupción que en todo esto germina. O sea, colaborará firmemente a que Chile se siga jodiendo.

Amigo, todas estas son cosas por las cuales yo lo escucho a usted quejarse permanentemente. No vaya a ser cosa que sea parte activa de los motivos de sus propias quejas. ¿Por qué mejor no decide contribuir a cortar esta juego y se compromete activamente con una alternativa? ¿Existe una? Así es: en Chile Primero se trabaja activamente en abrir una alternativa que permita cortar este escamoteo democrático que han hecho unos veinte dirigentes de ambos lados del baile, ya demasiado vistos.

¡Inscríbase en Chile Primero!

Tiempos de espera

aburrimiento.jpgVeo a un individuo sentado en una estación de metro. Le pregunto: ¿qué haces? Me responde: "estoy esperando"; luego me mira y dice: "estoy pensando"; en seguida, de nuevo: "estoy fantaseando"; sigue: "estoy meditando"; sigue: "estoy matando la tarde"; finalmente me mira socarrón y dice: "estoy dejando pasar serenamente el tiempo".

O sea, me digo yo -siempre dispuesto a aprender algo de otra gente en la vida - esperar es una interpretación. Y seguramente que yo esté esperando o haciendo otra cosa va a depender - en parte, al menos - de lo que yo interprete que estoy haciendo; e intepretar va con pensar y con sentir. O sea, va a depender en parte de lo que yo siento que estoy haciendo.

Ahora bien, algunos amigos ingenieros - muy inteligentes - tienen una idea mejor: esperar es un cosa objetiva; se define simplemente observando con los ojos un cuerpo de un ser humano que está "sin hacer nada" en una estación de metro y que, de pronto, toma un carro de metro y abandona la estación. Entonces - ¡aleluya! - podemos medir el tiempo de espera simplemente poniendo un observador premunido de un reloj (ojalá sea un reloj chino barato porque así todo es más costo efectivo). Ya está, ahora podemos saber todos si las esperas están subiendo o bajando en esta o cualquier otra estación de manera objetiva.

Todo lo demás, especialmente la espera como actividad interpretada por quien espera - el sentirme esperando - se llaman "percepciones", es decir, "subjetividades". Y ya está dividido el mundo en dos: por una lado, el dios- observador objetivo y, por otro lado, los seres subjetivos (nosotros), posiblemente irracionales, seres que tienen "percepciones". Y, como todo el mundo sabe, las percepciones pueden ser muuuuy arbitrarias; y también, como es obvio para todo el mundo, las percepciones arbitrarias "tienden" a quedarse pegadas muuuucho tiempo. Y no hay nada más que decir ni de qué preocuparse: ¡la claridad definitiva en si misma!

No quisiera tener que discutirle a este relojero desde mi pura "percepción" que yo estoy esperando más aburrido y exasperado que nunca, aunque mis tiempos de espera en su reloj se han acortado. Este partido, como el del Colo y la Chile, mejor no seguirlo jugando: ya estoy perdido de entrada. Y mi dios-ingeniero me gana por definición. Lo malo: sólo consigue darme más rabia su pretensión de autoridad. O sea, un dios-inteligente que se las arregla para resentir a medio mundo.

En general, la espera se conecta con al aburrimiento y en alemán (verdad) - y en otras lenguas (carril) - el aburrimiento se llama "tiempo largo". Normalmente el tiempo se alarga en la espera. Seguramente de manera misteriosa y situacional.

Hay que ser demasiado inteligente para suponer que el tiempo se alarga proporcionalmente al tiempo del reloj que mide posiciones de cuerpos. ¡Enrabiadoramente inteligente!

No somos nada

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Excepto el que tomó la foto.



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