Mario Valdivia

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  ¿Inicio del fin de una crisis o inicio del fin de una era?

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Motor de Búsqueda

Enviado por Mario Valdivia el 20/05/2010 a las 10:35
Mario Valdivia

Ayer a las 7 pm en el Centro Arte Alameda se presentó mi (única) novela.

Editada por Ocho Libros, fue presentada por Antonio Gil, Jaime Gazmuri, Héctor Soto y Andrés Valdivia. Gonzalo Badal, director de la editarial, ofició de presentador de presentadores. Les agradezco con todo el trabajo que se dieron de leer el libro con cuidado y hacerse una interpretación de éste que resultó muy valiosa. Yo aprendí varias cosas nuevas de mi libro escuchándolos.

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Se juntaron unas trescientas personas entre familiares, compañeros de colegio (!) y amigos de varios lados. Una audiencia muy transversal, como se dice ahora. De todos los colores políticos, etáreos, profesionales; pymes y grandes empresas. Estoy más que contento con la cantidad de personas que participaron simplemente para testimoniar su afecto por este autor y apoyarme en el inédito parto de anoche. 

(Para comprar "Motor de Búsqueda")

A continuación, siguen las presentaciones.

 

Presentación de Antonio Gil.

Video

Texto

Estábamos  frente a ese sospechoso  charco, siempre  a medio  coagular,   que es la pantalla del Notebook, comenzando a considerar si incluir ésta o aquella floritura  en el bordado que nos ocupa  , considerando si poner o sacar, considerando  si la coma o el punto seguido,  cuando de pronto, escuchamos   en un susurro helado,  soplado  desde el mismísimo   infierno por el  inefable Joan Corominas,  la siguiente  sentencia ” Considerar proviene etimológicamente del latín "considerare", que vendría siendo algo así como  "mirar los cielos  en busca de estrellas" Y como  nada es casual… que eso ya lo  habrán descubierto por su propia cuenta cada uno de   ustedes, retrocedemos de golpe   eones, años luz,   manvantaras,  hasta  un tiempo congelado y   volvemos  entre  un castañetear de dientes  a la hundida  Atlántida invernal de una    noche de perros,  en un tiempo ahora construido  con vagarosa   sustancia ectoplasmática,  de  sueño y de recuerdos dudosos,  al  negror de un espectral valle de   Mallarauco . Una noche prodigiosa en que Mario Valdivia y su recién desenvalado  telescopio sub atómico o sub lo que sea  nos invitaron a mirar hacia arriba,hacia el abismo repleto de huesecillos brillantes,  para  reconocer la Nube Magallanes, entre otras irrecordables constelaciones y formaciones celestes,  que Valdivia, que de saber  sabe, conocía tanto como el Proceso de Acumulación Capitalista, las tesis de abril de Lenin u  otras olvidadas manifestaciones de hechicería  medieval o frenología revolucionaria . Siendo todo en la vida  tan diabólicamente  circular, como  se prueba a cada instante, es  hoy  ese  mismo hombre  del catalejo Zenith ,  ese mismo    Valdivia 2.0 de hoy  el que  nos  ha invitado a "considerare" por   entre las líneas de  su libro  Motor de Búsqueda las misteriosas  constelaciones humanas y sus todavía más arcanas   circunvalaciones en el devenir del tiempo social y político de un Chile más  insondable y fantasmático todavía que una noche estrellada, cosa harto posible.  ¿Novela? ¿ajuste de cuentas con el tiempo   y sus rotaciones y traslaciones?¿ Un intento de  orden en el cuarto de los cachivaches?   ¿Ensayo enarbolando la  falsa bandera de la ficción para   avanzar por los campos minados de las ideologías y los credos y las certidumbres convertidas en máscaras?   Da igual. Los géneros literarios, por estos días, y por otros,   nos traen completamente  sin cuidado, de modo que lo hemos fichado al Códice,  para efectos prácticos  como el Tractatus  Valdivia, sabiendo que    lo único cierto esta noche  es que aquí  estamos, otra vez, con el ojo pegado a este nuevo visor, vuelto ahora un  libro bien  aderezado    con   ingredientes  sospechosos donde los haya,   y  que nos ofrece   la lucidez  abismante, y para mi gusto a veces scalofriante ,    de  Valdivia Luis Alberto Pinto,  manejando seis horas antes de volverse para decirnos:  “que impresionante es el color de los cerros aquí”  

Esa  lucidez valdiviana con comparasas y botes alegóricos navegando la gran Nada   inevitablemente  exige un precio bien  alto, el mismo  que según reza la pizarra puesta  a la vista de todos  vendría siendo   el   más radical de los desencantos.

Y es esa  Inteligencia sola , como un gato montés,   sin interlocutores , la  que  imaginamos , buscó afanosamente   en las hechuras de Motor de Búsqueda una piedra donde reclinarse a tomar aliento,el  mismo   que nos tememos, querido amigo    te  estará  negada por los siglos de los siglos, salvo en la contemplación del otoño de Pirque y en la constatación del arribo de las primeras loicas a las ramas del peumo de tu casa.Que son las únicas  cosas Eternas que todavía importan porque duran instantes y porque  no dependen de la previsible y decepcionante  especie de la que formamos parte. 

Me liga  al autor de Motor de Búsqueda un raro y oblicuo  parentesco político, en sentidos varios,   que no viene al caso explicar aquí ni en parte alguna, porque sale sobrando. Cosas viejas, estrellas apagadas.  

Sólo   quiero hacer público que   me acerca al él   un afecto   que no habrá frío en la tierra, ni noche, ni telescopio nuevo o viejo , ni Mallarauco en julio, ni cambios de diafragma  ni un par de ripios en una novela memorial libro de historia  capaz de mover ni  un ápice mi sentimiento hacia él. .  

 No siendo este servidor como todos saben,  crítico literario, por la gracia de los Dioses , me libero totalmente  de hacer observaciones formales acerca de la presente novela,  dejando ese quehacer de despostador  a gentes más prolijas, poniendo de paso  bien  en claro que   no me acomoda nada aquello de  verle los bofes y los hígados y la pajarilla a nada que camine,respire o se lea.

Y no siendo tampoco quien habla un cultor del difícil y noble arte del  político, en el sentido formal, ni testigo privilegiado de ciertos intríngulis como lo es, suponemos,el  compañero Gazmuri, dejaré a mi querido ex secetario general del MAPU Obrero Campesino  toda la exégesis que en esa dirección pueda hacerse de este libro. La que se supone es bastante.

Tras lavarme las manos, con Kuix y  bien lavadas, Me abismo pues, ligero de deberes,  en Motor de Búsqueda, este tratado novela ensayo introspección y testamento  político  con el mismo estupor con que una noche perdida escudriñé la Luna en Tauro y creí vislumbrar los agujeros negros.

Y lo hago  hoy,  mil años más tarde, justo cuando  Marte se aleja de las estrellas Cástor,  y Póllux, de Géminis en un evento aparente, ya que se trata del efecto de la geometría orbital y de las perspectivas. Recordemos  que mientras el planeta Marte está a unos 5 minutos luz de la Tierra; las estrellas Cástor y Póllux están a unos a 50 y 34 años luz respectivamente.Y no son gemelas para nada, Cástor es un sistema estelar de 6 estrellas blanco azuladas y Póllux es una inmensa naranja solitaria. Como es arriba es abajo,”  musita en mi memoria  el Kybalión mientras concluyo estas líneas, con una de Motor de Búsqueda    “cuando un silencio sordo se apodera de todo”

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Presentación de Jaime Gazmuri.

Video

Texto

“Son cinco minutos, la vida es eterna, cantaba a Amanda, Víctor Jara a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. No aparecía una metáfora desmesurada: eran tiempos de inusual intensidad.

Luego, los largos años de la dictadura de Pinochet, para muchos compatriotas parecieron literalmente eternos. No nos parecieron tiempos metafóricos.

Sobre todos esos años que han marcado tan determinante el presente y el futuro de Chile y de nuestra convivencia colectiva nos habla “Motor de Búsqueda”.

Agradezco a Mario Valdivia el honor de invitarme a la presentación de su novela, junto a Andrés, testigo infantil y adolescente de esos años, a nuestro entrañable amigo – poeta y novelista – Antonio Gil y al fino intelectual que es Héctor Soto. Imagino que el honor se debe a una sostenida y antigua amistad. Compartimos, además, luego del Golpe de Estado de 1973, una militancia de tiempos duros, aquellos en que se  arriesgaba la vida –literalmente- por lo que considerábamos nuestros deberes.

Me pide Mario, además, que presente su novela –enjundiosa, larga, apasionada, entretenida, densa, discutible– en siete minutos. Francamente, casi supera mis capacidades.

Dos protagonistas: Miguel Uriarte y Luís Alberto Pinto, ambos hijos de terratenientes, uno del corazón del viejo Chile agrario –de Colchagua- y otro de sus márgenes, de los Ángeles. Amigos de colegio y de los primeros años de Universidad. Luego los caminos se separan irremediablemente.

Miguel se transforma en dirigente destacado de un Partido de la Unidad Popular –sospechosamente parecido al MAPU–, rompe con su mundo, descubre la Revolución como la verdad encarnada, participa activamente en la resistencia clandestina y termina desencantado con los vaivenes de una transición que traiciona –por treinta monedas de libertades y reformas sociales– la transformación radical del capitalismo.

Luís Alberto, recuperadas las tierras que le expropiaron a sus padres, desarrolla -como psiquiatra- una vida profesional y social impecable en los más altos círculos de la sociedad de esos años. Pocos saben que además es un activo colaborador de los servicios de inteligencia: se solicitan sus servicios para sofisticar los métodos de tortura e interrogatorio, y trabaja regularmente dos mañanas a la semana en un centro sospechosamente parecido a un centro clandestino de detención de la DINA.

Pero no son los personajes quienes hablan, son veinte voces, en veinte capítulos: compañeros de Partido, militares presos por violaciones a derechos humanos, la empleada de la casa de uno de sus padres, el cura rural amigo de la familia, compañeros de colegio, la amiga de la amante de los tiempos de la clandestinidad, un argentino colaborador de la resistencia chilena, la mujer de una de los protagonistas. Y esas voces al ser interrogadas sobre su relación sobre uno u otro de los personajes centrales, terminan hablando básicamente de si mismos, de sus  recuerdos, su mirada sobre lo que les correspondió vivir, de sus temores.

Me impresionó que en casi todos los relatos, junto a lo que se dice, aparecen los profundos silencios: todo lo que los personajes han callado hasta el momento de esta suerte de confesión frente a un testigo “neutral”. El silencio frente a los amigos, las parejas, los hijos, los compañeros.

Mario transmite con gran eficacia la imagen de una sociedad cuya capacidad de procesar los traumas de su pasado reciente, incluso en los espacios más íntimos de las familias y las relaciones personales, sigue siendo tremendamente difícil y doloroso.

La novela compone un juego de espejos, con personajes reconocibles, seguramente unos más logrados que otros, que en conjunto retratan una sociedad -es el sentimiento que me transmite la lectura- todavía profundamente fragmentada, no solo social, sino cultural y espiritualmente.

Como lector puedo transmitirles que, siendo profundo, el libro lo leí rápido: atrae y atrapa.

Soy de los que creo profundamente que nuestra sociedad no puede evitar los dolores de la memoria del periodo más traumático de nuestra historia. Los pueblos que pierden la memoria normalmente descarrían. El libro de Mario es una contribución seria en ese esfuerzo: valiente, compleja, intentando entender aquello que nos ha pasado. Eso se agradece.

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Presentación de Héctor Soto.

Video

Texto

En primer lugar, quiero decir que me siento muy honrado y agradecido de la invitación que me formuló Mario Valdivia al lanzamiento de esta, su primera novela, Motor de Búsqueda. Vaya también mi reconocimiento a Gonzalo Badal, director la editorial Ocho Libros, que ha organizado este lanzamiento.

Voy a partir con una confesión. Mario me hizo llegar el manuscrito por la misma época en que su libro estaba entrando a imprenta y, entre una cosa y otra, de partida porque ando siempre a palos con el águila en términos de tiempo y siempre con más lecturas de las que soy capaz de procesar, bueno, Motor de Búsqueda fue quedando ahí. Como a mediados de la semana pasada se me hizo patéticamente claro que no hay plazo que no se cumpla, me programé para comenzar a leer la novela el viernes y terminarla con calma ayer martes. Pero no; no comencé el viernes, sino el sábado y yo fui el primer sorprendido cuando el domingo, a eso de las cinco o de las seis de la tarde, ya la había leído entera, sintiendo haber tenido un fin de semana –créanmelo- muy entretenido, muy revelador y muy vibrante.

Decir esto puede ser una trivialidad pero –en más de un sentido- habla mucho de la novela que ustedes ahora tienen o van a tener entre manos. Hay algo en Motor de Búsqueda que interesa, que cautiva, que engancha, que conecta con nuestras biografías, que nos emplaza, que nos pregunta, que nos pone en duda, que nos zamarrea, que nos aporrea y que también nos interpreta a todos. O al menos a muchos. A muchos, sobre todo, de los éramos parte de una generación que se sentía llamada a cambiar el mundo, a muchos de los que se embriagaron con el licor de la revolución y a muchos de los que terminaron o terminamos con las alas quemadas después de haber comprobado que esa experiencia, si bien parecía un juego, en realidad no lo era, porque estas dinámicas febriles, apasionadas y épicas incluían también desarrollos sombríos y trágicos que apenas imaginábamos y sobre los cuales apenas no ya nosotros sino el país entero difícilmente podía tener control.

Motor de Búsqueda es la historia de dos amigos, compañeros de curso. Son dos amigos de orígenes más o menos parecidos y más o menos diferentes, cuyos destinos en algún momento se separan al punto de quedar uno situado a la vanguardia del proyecto de la revolución socialista que movilizó al gobierno del presidente Allende y el otro a retaguardia del Chile que, desde poco antes de esos años, fue acumulando frustración, desazones y rencor en dosis solapadas que se vinieron a hacer patentes recién después del 11 de septiembre del 73.

Motor de Búsqueda es sobre todo una novela de discusión política y es un intento de Mario por entender desde su perspectiva, pero también desde la perspectiva de muchos otros actores de la escena política de entonces, lo que ocurrió en Chile en esas dos décadas furibundas, disparadas y demenciales que fueron los años 70 y 80.

Dicho esto, no se necesita mucha agudeza para comprobar que Motor de Búsqueda, antes que un tributo a la inspiración literaria, plano en el que curiosamente también funciona, esta novela es en muchos sentido un intento de Mario Valdivia por saldar cuentas con su experiencia, con su pasado, con sus sueños y frustraciones, con sus aportes a la causa de la Resistencia y con su reinvención personal, con aquello en lo que creyó, con aquello en lo que ya no cree y con aquello en lo cual probablemente sigue creyendo.

No se necesita mucha agudeza para inferir que esta era una cuenta pendiente que Mario tenía consigo mismo. Tengo en la memoria grabada una imagen de día domingo. Debe haber sido por los años 78 o 79. Fue una de las pocas veces que yo fui a Mallarauco, a un campo que las Serrano –doña Elisa y sus hijas- todavía tienen. Era verano y creo haber visto a Mario leer a Marx y Engel. No sé si era La ideología alemana o La sagrada familia. Yo creo que fue el último chileno que leyó estos textos con unción rabínica. Mario era un tipo serio, de altas densidades. No estaba para sacar ciegos a mear. No estaba para comentar el festival de Viña ni tararear las canciones de Julio Iglesia a las cuales sucumbimos seguramente como estúpidos ese verano. Crucé en la ocasión algunas palabras con él. Yo no lo conocía mucho y en ese tiempo estaba trabajando en un banco y en una revista que hacía –no se pierdan- Pepe Piñera. Doble pecado, desde luego.

Don Horario, el jefe de esa familia, que era mi amigo y mi gurú, recuerdo, le tenía a Mario enorme aprecio y cariño. Helmut Schmidt, le decía, por su parecido con el premier de la Alemania federal de entonces. Bueno, la imagen de Mario está ahí, algo nebulosa, pero instalada bajo un árbol enorme de la casa de Mallarauco, más bien apartado. Recuerdo que me habló de la calidad de la edición de lo que estaba leyendo. Era un libro impreso, no sé, en Berlín Oriental, en Budapest, en alguna ciudad del Este. Había salido recién: no es tan viejo, salió sólo hace tres meses, me dijo. Tate, pensé para mis adentros. ¡Qué envidia! Me dijo que se trataba de una traducción que corregía las heterodoxias, las imprecisiones y las licencias de la anterior. Tipo riguroso y tipo serio el Mario de esos años. Reflexivo, taciturno, amable, pero lejano. Lejano y misterioso, porque de alguna manera estaba y no estaba.

Como no era un cabeza caliente, como no era un agitador callejero, como no era un activista con la sangre hirviendo arrastrado por el torrente de las emociones de las UP sino un tipo analítico, racional y estudioso de las leyes de la historia y de esa ciencia inapelable y oscura en que se convirtió el materialismo histórico, ahora recién, después de leer Motor de Búsqueda, vengo a dimensionar, a tomarle el peso, a darme cuenta del descalabro, de la orfandad y de la confusión que debió haber significado para él la derrota política del 73 y el gradual colapso de los socialismo reales en los 80. Pamplinas dirán muchos, porque lo importante en los años del régimen militar no era el materialismo histórico sino salvar el pellejo. Pero cuidado porque sospecho que la aproximación de Mario a estos procesos era la de intelectual, con toda la grandeza y con toda miseria que esto pueda comportar.

Los insumos de esta novela son la experiencia y la reflexión. También lo es desde luego la imaginación, la imaginación literaria. Mario se mete en sus personajes. Mario se pone en el lugar de otros. Pero no nos hagamos los lesos: el insumo de esta novela también es el dolor. El dolor en sus múltiples variaciones. El dolor como experiencia sufrida, el dolor como trago amargo voluntario y justificado y, no en último lugar, el dolor como sensación de desperdicio y como sufrimiento en vano.

Acaso nunca fue más palpable y más tangible como en el Chile de esos años la intuición que tenía San Agustín de que los seres humanos nunca están satisfechos, nunca están conformes, nunca están tranquilos, porque en rigor el lugar nuestro no es la tierra sino el cielo.

Amigas y amigos

Yo no soy crítico literario ni pretendo serlo pero siento que este es un libro que nuestra literatura nos lo debía. Es un libro sentido, tenso, duro, muy poco ingenuo, bastante lúcido. Tiene lo que otras ficciones que han tratado el golpe no tienen: arrojo, franqueza y cero concesiones a la imaginación lloricona y gimotera.

El libro reúne unos 20 testimonios, generalmente entrevistas, sobre los dos protagonistas a los cuales la historia de Chile terminó separando. Cada testimonio aporta una voz y se define en relación a sí mismo. Cada voz es un carácter y esto mismo envuelve un desafío literario que a mi modo de ver no es menor. A lo mejor en este plano la novela no triunfa siempre, no todas las mismas alcanzan el mismo grado de convicción, a lo mejor el desenlace es más intelectual que emocional, pero vaya que es gracia haber articulado esas voces y haber recompuesto a través de ellas lo que fue el tránsito de la sociedad chilena por la noche oscura del disparate, las pesadillas y las tinieblas.

A mi modo de ver, Mario Valdivia, has escrito un buen libro. Nos solo has de estar satisfecho. También tiene todo el derecho a sentirte muy orgulloso. Esto desde luego no atenúa las culpas que tendrás que afrontar ante la historia por ser el papá, entre otros, de esos adorables granujas que son el Mono Valdivia, mi querido Andrés, y Horacio Valdivia, materia sobre la cual aquí no hay una sola palabra y de lo cual, Mario, vas a tener que escribir otro libro mucho, mucho más arduo.

Pero Motor de Búsqueda sí te coloca con tremenda dignidad en un plano y en registro que no te conocíamos y donde vuelves a ser quien siempre has sido: una cabeza privilegiada y un tipo tan singular como sorprendente.

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Presentación de Andrés Valdivia.

Video

Texto

Estoy en un aprieto.

Rodeado de gente inteligente y talentosa, duchos como muy pocos en el arte de la pluma, es absolutamente imposible hablar de Motor de Búsqueda si no es desde lo único que me distingue de quienes están aquí conmigo: mi edad, la generación  a la que pertenezco,  y claro, el hecho indiscutible de que el autor de esta novela es nada menos que mi padre.

Créanme, y quizás algunos de los que están aquí han tenido la experiencia, que leer una novela escrita por tu papá es una viaje muy especial. Primero te zambulles en ella buscando con la misma sed con la que un arqueólogo busca trazos de un pasado que intuye, pero que no conoce con certeza. Pero también con la misma ansiedad vouyerista de un reportero de farándula en busca del detalle que le develará la trama de un gran escándalo. Esa sed y esa ansiedad no ceden, página tras página.

Convengamos que Mario es un tipo bueno para conversar, pero NO es uno de esos hombres que se sientan alrededor de la chimenea en su parcela a hacer relatos de sus grandes glorias, conquistas y heroísmos bajo la atenta mirada de su prole. No.  De hecho con nosotros, y lo he chequeado con mis hermanos, ha sido particularmente hermético al momento de hablar de la UP, y sobre todo de la dictadura. Le hemos escuchado su visión política del asunto, y poco, muy poco, pero nunca le hemos escuchado la historia más confesional, la más fracturada quizás. Así, los protagonistas de Motor de Búsqueda, sus mujeres, sus amigos, las anécdotas y las grandes historias, todo era un potencial hallazgo confesional.   

Me costó algunas páginas aceptarlo, pero esta novela de mi padre sería, lo quisiera o no, como una ventana a su vida. Es cierto que la palabra VIDA suena enorme, desproporcionada en este contexto, pero si estoy convencido de que al leerla hice una inspección a vuelo razante sobre los fantasmas y los ángeles que han visitado a mi padre en los últimos años.

Desde esa perspectiva, los hallazgos que hice son finalmente la presa que me traje de vuelta del viaje de cacería que fue leer Motor de Búsqueda. Es todo el testimonio que puedo dar. El único posible.

Comprender. Pertenezco a una generación que ha debido situarse de manera ortogonal a la de mi padre. Quizás para poder sobrevivir y darle sentido a la vida en ausencia de la política y de la religión como mitos fundacionales, y para tener nuestros propios enemigos y sacudirnos del pasado, hemos explorado una cierta distancia, una falta de interés en comprender en qué andaba Chile, sus jóvenes y su gente en esos años, y en todos los que vinieron después. Motor de Búsqueda es una excelente mirada a lo anterior. Descarnada, irónica a veces y sin sobajeos, Mario hace un relato sobre lo que ocurría en los pasillos de las universidades en los sesentas que resulta revelador y fascinante, sin una gota del glamour revolucionario ni de heroísmos simples, que tantas veces han inundado el mito de aquellos años. Ese es un hallazgo central para mi, por lo contrastante de nuestra experiencia universitaria, y por lo delirante que parece revisarla desde el presente.

Chile…Otro descubrimiento relevante fue mi país…o más bien el país que pensaba , sentía y padecía mi padre y su generación. Ese país, como imaginario y como objeto concreto, contaba con un compromiso y un amor que me resultan tan imposibles como imprescindibles para hacernos cargo con algo de responsabilidad del lugar donde nacimos y vivimos. El amor y el compromiso por Chile. Asi nomás.

Para mi generación nuestra bandera fue un objeto de propaganda usado por los militares y nacimos en un escenario en el que todo lo patrio en un sentido simbólico era visto con desconfianza. El compromiso por chile que se lee en Motor de Búsqueda es anterior a eso. Es profundo, casi fundacional, emocionante. Y quizás, lo digo con bastante más cinismo del que me atrevería a confesar, bellamente infantil. 

La patria que se lee en los personajes de Motor de Búsqueda es una patria en construcción, lo suficientemente precaria como para ser re construida desde su base, y lo suficientemente abundante- para algunos al menos- como para ser defendida a toda costa. Independiente del lado del muro en el que se encuentre cada uno, ese amor y compromiso por Chile es algo que mi generación aun tiene pendiente, y si me apuran un poco, creo que es la base de nuestra desconfianza actual.

El miedo…Nací en 1976 y mis recuerdos de los años de dictadura están irreparablemente mediados por los recuerdos familiares. Pero puedo recordar el no haber tenido miedo real. Quizás algo de inseguridad, de hostilidad hacia y desde el statu quo, pero nunca miedo real, nunca una amenaza directa sobre nuestras vidas. Recuerdo a mi padre quemando papeles en la chimenea para las protestas en los ochentas y no recuerdo haberlo vivido con miedo. Recuerdo las mañanas que comenzaban con El Diario de Cooperativa y esa cortina musical que está clavada en cerebro de al menos dos generaciones completas de chilenos, y haber escuchado la noticia de los degollados y la de los quemados vivos, por ejemplo. Pero no tenía miedo.

Desde esa perspectiva, en Motor de Búsqueda se puede sentir el miedo, se puede tocar el miedo. El horror, el horror, como dice el Coronel Kurtz en Apocalipsis Now. Eso me impactó mucho. Tiene que haber sido una experiencia aterradora y desde esa trinchera me convencí de la admiración que le tengo a muchos por haber vivido así. No por el heroísmo ideológico, ni la épica del oprimido, que siempre dan cuerda para echar lagrimones, sino por el simple e ineludible hecho de habérselo bancado, y de haber sobrevivido. En eso, creo, mi generación también, aun está al debe con los homenajes y el respeto, pero al mismo tiempo, está libre de mirar la realidad sin el filtro feroz del terror. 

La tierra. El último elemento destacable que me traje de este viaje fue la tierra. Llámenle campo, llámenle como quieran, pero es la tierra la que está latente como espacio de fundación en toda esta novela. Es un ancla, una maldición y una esperanza al mismo tiempo. Es la tierra, tanto el metro cuadrado como la gente que la habita y los sueños que alberga, la fuente general de toda sabiduría y es también, cómo no, el gran botín de la generación de Mario. Hacerse de la tierra, hacerse del futuro. Así la tierra pareciera ser la tragedia hecha materia, así como el amor es la tragedia hecha emoción.

Que contraste brutal con el presente, cuando la tierra hoy pareciera importarle a nadie, y no pasa de ser entendida como un espacio recreacional. Casi 50 años han pasado y hoy es la cuidad el mito omnipresente para nosotros. La tragedia pareciera haberse tomado un bus y haberse instalado en medio del cemento, aquí, donde no sabemos de quién es la tierra, ni mucho menos qué carajos tiene que ver con nosotros. 

Hacia el final de Motor de Busqueda, hay un párrafo que dice lo siguiente: “Inesperadamente surge en mi memoria el añoso recuerdo olvidado de un viejo campesino regando la tierra seca premunido de una simple pala. Hablándole, hablándole a la aguita, le hago subir esta lomita, le dice al niño que lo mira admirado dirigir el flujo de agua en una dirección y otra por los regueros. Se que tiene razón. Aunque sólo de viejo de consigue conocer una verdad como esa”. Yo creo haber conocido a ese campesino. Caminábamos en el campo en Chillán hacia el río y el papá y un campesino muy viejo se cruzaron las miradas, se recocieron y e intercambiaron unos cuantos párrafos de preguntas de cortesía. Al parecer, no se veían hacía muchos años. No lo comprendí en ese momento, pero ahora entiendo el por qué del brillo en la mirada de mi viejo después de ese encuentro. Una mirada que parecía estar repleta de algo que me era imposible de asir, pero que después de leer esta novela me parece evidente, aunque aun innombrable. Creo que ese día, e insisto, no lo supe hasta hoy, Mario, mi padre, me mostró algo de lo que él y su descendencia estamos hechos. Esta novela viene a cerrar ese proceso y a anunciarme qué ya es hora, que ha llegado mi tiempo…el tiempo de conocer verdades como aquella…Muchas gracias.

 

 

Sitios que enlazan este artículo:

Gracias a ti

Enviado por Felipe Contreras Haye el 20/05/2010 a las 13:40
Felipe Contreras Haye

Te escribí en facebook de manera más personal. Muchas Gracia Mario por invitarme a compartir este momento de la vida tan especial, gracias por la invitación al parto. Me alegró mucho verte tan contento, orgulloso y iniciando-cerrando una etapa.

Un gran abrazo


¿se publicarán aquí la presentaciones?

Enviado por Adriana Valdes el 20/05/2010 a las 20:14
Adriana Valdes

Leí de un tirón la novela, felicitaciones.  ¿Sería posible publicar las presentaciones en este blog?  No pude ir, y tengo gran curiosidad por las reacciones de otros lectores, me parece que es una novela bien hecha y que debería provocar bastante conversación.


Adriana.

Enviado por el 21/05/2010 a las 13:03
Mario Valdivia

Muy agredecido por tu interés en el lbro.

Publicaremos aqui en video, o audio, todas la spresentaciones. Lo antes posible.

En cuanto tengamos los textos de ellas, las iremos subiendo en este mismo post.


De la provincia

Enviado por Loreto Vergara el 21/05/2010 a las 19:53
Loreto Vergara

Día feriado..me lo dejé para comenzar tu novela, la verdad tenía y tengo espectativas muchas o pocas pero las tengo...comienzo y me agarra, entretenida desde el comienzo....hasta que sucumbo en la historia de María o "María Luisa" y su "ternero"...pienso en la provincia y la ciudad , los que vamos y venimos, intentando armar algo entre esa docotomía al final tan central, en los que quedan y en cómo cambian esas relaciones tan significativas....el sur...nuestro sur...suspiré profundo y recordé estos años en la "capital"...sigo la lectura....como ves te haré participe, haré una lectura compartida...

Un abrazo

Loreto,


eso me gustará especialmente

Enviado por el 23/05/2010 a las 8:45
Mario Valdivia

se me ocurre que todos los de este lado del mundo somos algo ternerones dedicados a la cocinería en el mun do de verdad, luminoso y grande. Tu marido sabe, como María y María Luisa, quien es valdivini.


De nuestro Chile

Enviado por Loreto Vergara el 23/05/2010 a las 20:41
Loreto Vergara

Sigo mi lectura, entre la crianza, el fin de semana que ya termina, pero me he quedado pegada en este Chile que no te gusta, hace tiempo que tengo la misma sensación "no me gusta"  la lectura me hizo remecer tanta "vida linda" como si fuese lo importante y dónde está quedando lo que nos importa, lo que me importa, tanta "apariencia" al final en que nos convierte, con el discurso de Piñera que tendrá sus méritos me volví a sentir en la misma....el Chile desarrollado y el alma de ese Chile??? llena de soledad y angustia por mantener lo que el sistema dice debemos mantener , cada uno preocupado de su metro cuadrado. Que heavy...recordé a Cheever, escribiendo sobre los suburbios de New York, el capitalismo en la euforia máxima y él relatando la otra cara de la medalla, la escoria que eso produce en una apariencia que nadie explica y a andie le interesa....

sigo mi lectura

un abrazo,

Loreto 


PARA RELEER

Enviado por ENRIQUE CAMUS ROCUANT el 23/05/2010 a las 19:49
ENRIQUE CAMUS ROCUANT

LEÍ MOTOR DE BUSQUEDA Y RELEÍ VARIOS CAPÍTULOS SELECCIONADOS. MUY INTERESANTE LA FORMA QUE IDEASTE PARA PRESENTAR EL RELATO. TRATÉ DE ADIVINAR CUAL DE TODOS ERAS TU, LLEGUÉ A LA CONCLUSIÓN QUE TU ERES EL PERSONAJE, PRINCIPALMENTE POR EL ESCEPTICISMO QUE MUESTRAS SOBRE LA NATURALEZA DEL SER HUMANO, CREO QUE NO SOLO DE LOS CHILENOS, TODO ESTO APENAS MATIZADO POR CIERTA DOSIS DE HUMOR NEGRO, QUE CIERTAMENTE NO TE FALTA. TE AGRADEZCO TU INVITACIÓN AL LANZAMIENTO. UNA PREGUNTA, "EL MOTOR DE BÚSQUEDA" SIGNIFICA EL RADAR ACOMODATICIO DE LOS PERSONAJES DE CUALQUIER TENDENCIA(EXCEPTUADO URIARTE, NATURALMENTE).


Enrique

Enviado por el 24/05/2010 a las 10:13
Mario Valdivia

Gracias por tu interés.

Ya me está ocurriendo que lo que yo creí escribir no es lo que muchos leen. Me nace sentirme dueño del libro, pero la verdad es que lo compraron ustedes. Se lee lo que se lee. Y si seguimos registrando lo que otros lectores leerán y otros y otros, eso es definitivo. No hay adonde ir para buscar la verdad de la verdad del libro. Más que verdad hay motor de búsqueda de lectores y sus lecturas. Así lo entiendo yo, pero andá a saber.

Saludos

 


hebra de esperanza

Enviado por el 24/05/2010 a las 10:59
Ricardo Roman

Estimado Mario, primero felicitaciones y gracias por compartir esa extraña y emocionante celebración que fue la presentación de Motor de Búsqueda.

Me quedan unas páginas aún, con la esperanza de encontrar esa hebra (católica una vez más?) de esperanza. Hasta ahora una descarnada disección de los seres humanos de esta época y rincón del mundo. Aunque con distancia, con un inocultado ruido de amargo desencanto. Aunque localizada en una época, generación y medio social distantes, me habla, me cuestiona y me inquieta. Porque el desencanto sospecho no es sólo con las exageradas ilusiones perdidas por esa izquierda de elite de hace cuarenta años, ni siquiera solamente político. Y uno tan afanado siguiendo sus propias revoluciones personales. A ver qué deparan los capítulos finales. Literariamente, como simple aficionado, el libro es creíble y entretenido. 

Felicitaciones


Ricardo

Enviado por el 26/05/2010 a las 13:19
Mario Valdivia

Hola

Hay un personaje en el libro que se dice abandonado, más que desencantado. Dejado más que desencantado.

A lo mejor el abandonado sigue buscando, lo que el desencantado no puede hacer.

(en lenguage tuyo, quizás el desencanto es un estado de ánimo ante el mundo, una pre-disposición)

Quizás el abandonado puso mal su confianza y expectativas, eso es todo. El desencantado me parece reclamar contra la fábrica del mundo.

.. se me ocurre a mi.


Desencanto y esperanza

Enviado por el 27/05/2010 a las 8:52
Ricardo Roman

Hola de nuevo,

Consciente que tú escribes lo que escribes y yo leo lo que leo, para mi el desencanto es por decepción con proyectos, relaciones, amores, y como música de fondo de casi todos los personajes más que en alguno en particular. Si obviara uno que otro detalle, podría decir que Uriarte se redime en la vida silvestre, pero no es seguro. Quizás por deformación personal, más que política (que lo es y puede ser la reflexión de fondo que falta), para mi la novela trasciende los márgenes de la literatura, como una cruda reflexión filosófica acerca de nosotros quienes nos toca asistir a estos tiempos, desde la política obvio, pero no sólo. La desesperanza, el desamor, la soledad, la incoherencia, la traición, el sin sentido, tan vívidas en la novela, son todas manifestaciones de ser humanos, más allá de la política, de Chile, su izquierda y su elite, e incluso más allá de este tiempo. La duda está en que si antes entenderlo todo era dominar con convicción sacrosanta un par de verdades científico históricas, como la religión y la economía actuales, que hoy lo sea tener claro que nada vale finalmente, o porque finalmente siempre se traiciona o se es traicionado, o porque en el fondo del fondo nada valía desde el principio. La lógica que se sospecha en varios protagonistas es sólida como la de hace cuarenta años, pero la vida impide asumir las conclusiones. El afecto, los vínculos, las fotografías de familia, la canción nacional después de un tiempo en el extranjero, hasta el folclor de esa llamada chilenidad, todo finalmente emociona, evoca, aunque no sea más que nostalgia. La herencia católica, la fe de carbonero, mi propio voluntarismo, me impide aceptar que no haya alternativas entre el voluntarismo desahuciado, el cinismo oportunista y la decepción definitiva. Quizás sea cuestión de con qué nos daremos por contentos.

Me entretuvo mucho, es de esas historias que hacen sentirse retratado en casi todos los personajes en algo, habrá que releer más de algún capítulo

Un saludo afectuoso y gracias por darte el trabajo

 

mv: GRACIAS RICARDO


lectura vivida

Enviado por rodrigo walker el 25/05/2010 a las 19:05
rodrigo walker

Amigo lo leo , hoja a hoja no puedo ir mas rapido. Muchas cosas juntas.

felicitaciones por estar escrito como si estuvieras hablando un día cualquiera, sin mas lenguajear que el cotidiano eso me fascina del libro..


Rodrigo

Enviado por el 26/05/2010 a las 13:12
Mario Valdivia

Eso no me lo habían dicho. Está bueno: no habrá tanta mentira entonces...

Quizás es pura suerte de no escritor.


F

Enviado por el 28/05/2010 a las 9:41
Mario Valdivia

Un amigo me envió esto por mail:

Estimado Mario:

Gracias por la invitación a continuar el diálogo. No tengo frente a mí el libro, por lo que digo a continuación es sólo lo que más nítidamente me quedó en  la retina.

En realidad, al leer tu libro buscaba, con algo de curiosidad y tal vez morbosidad, encontrar algún indicio que me permitiera explicar tu tránsito en política, porque no debe ser fácil haber estado tanto tiempo luchando por una causa, con tanto riesgo involucrado, con tanto dolor y penas, y poco a poco ir descubriendo  que no es ahí el mejor camino en las actuales condiciones y optar por vincularte en una esfera de relaciones, a quienes ideológicamente enfrentábamos.

No creo haberlo encontrado plenamente respuesta a lo que pretendía encontrar, aún cuando hay indicios de porqué NO seguir siendo parte de los mismos, pero eso no explicaría porqué SÍ con quienes son socios los que causaron tanto daño. Tal vez me aproximé al libro con la idea que “motor de  búsqueda” encontraría las respuestas adecuadas a esa interrogante y puede que lo haya creído así, si es que tenía la idea de tratarse un libro de análisis político desde dos ópticas distintas. Tal vez, porque lo que anhelábamos ya no existe y lo que tú buscas es la construcción del Estado Moderno, lo que requiere otra mirada y no la politiquería minúscula de los Girardis, Rossis, Gutembergs.

Me encontré, sin embargo, con  dos conceptos que cruzan permanentemente casi todos los 22 capítulos del libro, casi en forma reiterativa, y son  los conceptos de VERGÜENZA y TRAICIÓN, uno un sentimiento, otro una acción.

Vergüenza. Un sentimiento que genera una acción deshonrosa

Traición: renegar con dichos o acciones un compromiso de lealtad hacia una idea, asociación, o grupo de pertenencia.

Tal vez, deberé leer nuevamente el Motor de Búsqueda para prestar más atención a estos dos conceptos

 


MI Cruzat

Enviado por el 31/05/2010 a las 9:49
Mario Valdivia

Mario, tu libro esta genial!!!...
Goce leyendolo, muy entretenido!!!,...
tambien me hizo reflexionar o remirarme... Encontre muy original la manera de estructurarlo, casi se podrian leer los capitulos en cualquier orden
Me parecio escucharte en tu mirada de nuestra historia, del pais, de la politica, de la vida en cada uno de los relatos, como una manera novelada de decir lo que piensas...
Tambien me reconoci en tantas partes, aunque esta claro que las voces son masculinas, incluso las de las pocas mujeres que aparecen
Lo lei sin parar y me dan ganas de volver a leerlo
Espero poder comentarlo con mucha gente
Un abrazo!
Mari

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Motor de Búsqueda

Enviado por Jorge Ariztía el 03/06/2010 a las 12:46
Jorge Ariztía

He gozado el libro Motor de Búsqueda.

Todas situaciones son grandes relatos, muy bien narrados y reconicibles.

Siento que Mario Valdivia ha logrado plasmar un buen equilibrio entre la pasión partidista del momento histórico y la cordura de verlo desde el presente, sin cludicar a una postura definida de arbitrariedades.

Muy entretenido libro y de fácil lectura.

 

mv: Gracias por el comentario Jorge

 


JJ Rivas P

Enviado por el 05/06/2010 a las 9:10
Mario Valdivia

Terminando de leer "motor de búsqueda". Una novela recién publicado por Mario Valdivia. Muchas voces para contar una desgarradora historia de entre los 60 y los 90. Vale la pena. Me gustó, me interpeló me entretuvo

(de Facebook de Juan José Rivas P)


Un antiguo amigo de colegio

Enviado por el 05/06/2010 a las 12:48
Mario Valdivia

Realmente me entretuvo mucho.

Me lo leí de un viaje. Una vez que lo tomas, no te suelta.

Sin ser un experto, me pareció muy bién escrito.

No obstante, probablemente por desconcentración mia - lo leía tarde de noche o en horas de madrugada - algunos pasajes me costaron más.

Lo pasé a... (mi señora)... y apenas lo termine le pediré te lo comente y me lo devuelva ya que quisiera releerlo.

Un abrazo

(Enviado por correo electrónico por A Wedelés)

 

 


Una buena historia

Enviado por Loreto Vergara el 06/06/2010 a las 21:10
Loreto Vergara

Hola , me quedó con que a pesar de ser una sola historia, se podrían contar otras historias, me quedé en la historia de la mujer, de la hija, de cómo necesita crecer para enfrentar lo que le duele....me encantó la novela, dinámica, fuerte, me hizo pensar en nuestro Chile de hoy...y en las historias de los que CREYERON  que algo podía cambiar, me logré imaginar lo tremendo que fue el que todo se desvaneciera y de la forma que ocurrió... yo que nací el 70, me quedé con el miedo de los 80, dónde casi no se podía hablar en voz alta.

Y para tu pregunta de porqué escribir...yo que encuentro que es un ejercicio difícil pero tan gratificante, tan liberador..unas palabras de nuestro Poeta Huidobro..

Para que el mundo

sea habitable tiene que ser construido

por hombres libres y en que cada ladrillo

que colocan sientan un poco más su libertad....

Un abrazo cariñoso

Loreto,

 

 


Julián Figueroa

Enviado por el 07/06/2010 a las 9:10
Mario Valdivia

Es un libro valiente, con una tematica muy jugada que siempre sera de interes en nuestro medio. Tiene la originalida de ventilar "desde adentro" ciertos temas ideologicos que afectan a la izquierda de acuerdo al tradicional contrapunto entre el purismo marxista y una vision mas renovada y acomodaticia.


En otra cuerda, el agil relato efectuado desde una perspectiva multifacetica, toca una tecla universal al analizar descarnadamente el cambio paradigmatico que afecto a nuestra sociedad durante las decadas de los '60, '70 y '80 y que se derrumba violentamente con la caida de los socialismos reales. Esta suerte de "fin de la historia" ha dejado a muchos protagonistas sensibles con una sensacion de frustracion, desgarro y precariedad valorica, que queda muy bien reflejada en este sugestivo libro.

(MV: Trascrito de un correo eléctrónico de JFE)


Un anticipo

Enviado por el 07/06/2010 a las 9:12
Mario Valdivia
Hasta aquí ha pescado mi atención desde las primeras lineas y me he sorprendido que lo entretenido está acompañado de una muy buena escritura que también me ha deleitado....son elementos que no van de la mano......Esto es solo un anticipo.
(MV: transcrito de un correo electrónico de Eugenia Espinoza)

Raúl Herrera

Enviado por el 07/06/2010 a las 12:20
Mario Valdivia

Por cierto, este fin de semana terminé de leer tu novela, me la devoré en sólo tres días. un estilo ágil que me capturó
Un abrazo

(MV: trascrito de un mensaje en facebook)


PM

Enviado por el 09/06/2010 a las 15:07
Mario Valdivia
Mario, voy en capítulo 8, y me parece un libro entretenido y bien escrito.
Demuestra mucho conocimiento de la vida política y su submundo.
Sorprende que es una novela sin dialogo, basadas en recuerdos de varios personajes en primera persona.
Como el estilo es el mismo , hace pensar que es un solo personaje con diferentes vidas.
En general estas personas se van de tesis de la política de la vida siempre en tono de crítica y quejumbrosos
con planteamientos teóricos y buscando el destino y con total falta de humor, lo que en ocasiones se hace denso.
El capítulo de la sala de torturas tratado en forma liviana hace pensar en la banalidad del mal y como se acostumbran a estas atrocidades.
El capitulo de Buenos Aires está bueno, seguro que es caso conocido.
Una crítica  (hasta el capítulo 8) es que se hace empatar el gobierno de Allende con todos los problemas que existieron con  la tiranía de Pinochet con toda su maldad y violaciones durante 17 años.
Creo que la atrocidad del Pinochet no se siente.
 Los contacto clandestinos terminaban en tortura y muerte.
 La derecha y toda se complicidad sale bastante airosa.
 
Bueno creo que es un buen libro, pero es un tema que no me gusta recordar.
(MV: trascrito de un correo electrónico)

Aníbal Oyarzún

Enviado por el 10/06/2010 a las 9:26
Mario Valdivia
Comienzo por reiterar lo que te dije personalmente:  el libro me fascinó en el sentido más literal del término.
A muy poco leer buscaba tiempo para seguir leyendo y así lo terminé muy rápido.  La fascinación estuvo acompañada: me emocioné, me angustié, me reconocí y reconocí, me identifiqué, reviví, me agoté y finalmente me sentí entre reconfortado y feliz por haber sido contemporáneo de Luis Alberto, Miguel y los y las demás de tu historia, y también porque me recordaste que a nuestra generación le tocó un período de una intensidad que al menos mis hijos hubieran querido vivir.
Después de la semana y tanto que ha pasado, hoy me gusta volver a el Motor....para releer esa, a mi juicio brillante y lucidísima, sucesión  de visiones, lecturas, interpretaciones, tesis acerca de una realidad vivida muy cercana e intensamente, sucesión que estimo representa algo así como las diferentes etapas que ha tenido Mario Valdivia en su elaboración
de la experiencia. Y ahí me pasa que no tengo la sensación de haber leído una novela, sino una recopilación de reflexiones personales tuyas, puestas de una forma ágil y entretenida.  Y muy seductora.
Encuentro que esas, tus, reflexiones son de gran profundidad. No ví ni el más mínimo atisbo de frivolidad o simplificación.
Recoges y tratas la complejidad de la vida de esos tiempos con una proporcional variedad de personajes y puntos de vista.
 
Me habría gustado saber más acerca de la amistad entre LA y M.  Cómo  (no el porqué )  se separaron ?  Se extrañaron ?
En el relato no se observan grandes encuentros humanos, que si los hubo en esos tiempos. Incluso algunos perduran hasta nuestro días. Afirmas algo así como que sólo si hay amor puede haber dolor de abandono.  Qué ocurrió con ese mutuo abandono entre LA y M ?  
 
(..............................)
 
Un gran abrazo y te aseguro que seguiré releyendo, y emocionándome, y angustiádome ......y  que te volveré a contar mis impresiones.
Y también de mis acuerdos y discrepancias con las interpretaciones...
(MV: de un correo electrónico de AO)

¿Gato o Liebre?

Enviado por el 11/06/2010 a las 12:15
Mario Valdivia

Querido Mario Valdivia: …… ¿es gato o es  liebre ?
 Leí tu libro casi de una sentada. Era un poco como recorrer 20 años (reviso y reescribo, …híjole, son 40 años,  ¡!) de mi vida (reescribo…o sea toda la vida¡) desde los primeros estertores universitarios en los “paulinos”, la UP,  los militares, el exilio, hasta la Concertación y su derrota, todo (digo yo) mirando desde el MAPU que hasta hoy subsiste (y seguirá por siempre para beneficio de las causas nobles).
 1. ¿Es gato o es liebre?
Si una novela introduce en sus intersticios  análisis políticos, consideraciones sociológicas y en especial meditaciones filosóficas, todos los críticos dirían (si el autor no se engolosina demasiado) que el texto es profundo, lleno de sentidos, con insinuaciones y sugerencias de  horizontes amplios, etc… Y entonces, el crítico, (él si que se engolosinaría), dirá que el autor es “un muralista inspirado en los padres mexicanos  que con sus pinceladas da a luz un gran fresco de toda la historia reciente de nuestra patria”. Esto si fuera una novela. Pero si es un documento de análisis político, cualquier insinuación o libertad literaria sería inmediatamente tachada (esta vez por adustos escrutadores del pensamiento político y la vida intelectual) como una frivolidad que le quita seriedad al análisis que de otra forma habría permitido, etc, etc……
Entonces, ¿frente a que estamos? ¿Es una novela o un escrito político? ¿es gato o es liebre?. Hay capítulos, y en especial partes de capítulos, en que me siento leyendo una novela y en otros un ensayo. Pero a lo mejor es un estilo literario nuevo. Un estilo literario que quizás se aviene más con los tiempos que corren, tiempos vertiginosos en que la historia (así lo creemos) se vive en el día a día. Algunos dirían, con cierta suficiencia, que estamos haciendo historia en cada momento.  Pero ¿seremos tan importantes como nos imaginamos? Entonces, a lo mejor este estilo literario es lo que nos estaba faltando para escribir historia ahora, tratando de tomar distancia (cosa imposible) por cuanto fuimos actores, y seguimos vivos.
Entonces, me quedo más tranquilo y a lo mejor el gato “a la cazadora” no sabe tan distinto que su pariente orejón.
Pero eso tiene sus consecuencias. La obra puede ser sometida también a crítica política y no solo literaria.
2.         La tortura.
 Me enoja la forma en que tratas este tema. Aparece solo como una maquina-sistema organizada para obtener información (ojalá con los menores costos para ambas partes, “with a little help from Dr. Pinto” ), la cual, como toda obra humana imperfecta, puede tener desviaciones y excesos producto de las pulsiones salvajes de algunas mentes pervertidas. Pero no aparece la tortura como “maquina de estado”, como mecanismo sistemático de aplastamiento y anulación. Y si no aparece así, al final siempre puede explicarse y equipararse a las “torturas” que los Uriarte inflingieron a los Pinto cuando les expropiaron las tierras, la empresas o las salas de clases en la Universidad.
3.         El cubo de Rubik.
 Ese cubo del húngaro permite cambiar los colores de las caras y sigue siendo siempre el cubo. Dicen que habría una forma perfecta de organizarlo y que esa sería la verdadera, pero al final, todas valen, siempre que siga siendo cubo. Hay algo de eso en tu novela-sayo. Como que quisieras siempre justificar a uno o al otro. Que siempre hay una explicación posible, no que mitigue la “culpa” (o la “ex-culpa”) de unos u otros, pero que si que hace que finalmente todo sea plano. Como que las diferencias nos molestaran, nos dieran verguenza. Que cualquier diferencia o asignación de responsabilidad a uno u a otro implicara un juicio ideológico (palabra execrada y prohibida). El cura es liberal, pero al fin está de acuerdo con que debe haber un orden, no muy distinto de la empleada de Doña Blanquita que mira inteligentemente el mundo, pero respeta también el orden que le han inculcado, o el torturador que tiene su “lógica” que explica lo que hace. Quizás el argentino, se salva, ya que solo lo consumen los celos y la impotencia frente al seductor. Al fondo los dos héroes, Uriarte y Pinto, en todo el escrito están como en un concurso de puntos: quien queda mejor parado. Y uno suma y resta y cada lector define quien es el triunfador. Quien queda menos mal o más bien. Como que no hay principio etico alguno, que todo al final puede tener una explicación.  Si es novela- liebre , no habría problema ya que a lo más sería tachada de novela negra, o pesimista o “existencialista” o nitzcheana o del absurdo. (asi juzgaron ”La Nausea” de Sartre y pasó directo de la imprenta al Indice del Non Imprimatur) Pero si es ensayo-gato. La cosa es distinta ya que, pese que al igual que la novela que compromete al autor, en este caso lo compromete en un juicio sobre la vida social, la vida política, la vida de los otros, la vida posible.
Querido Mario, he gozado y sufrido, me he encabronado y me he reido leyendo tu libro. Admiro tu capacidad, ingenio y dedicación para reflexionar sobre hechos que nos tocaron tan profundamente y que dejaron en el camino a muchos amigos y amigas, no necesariamente todos muertos, pero si muchos dañados. Nos hacen falta este tipo de reflexiones que nos hagan ejercitar el pensamiento, la discusion, el enojo, el asentimiento, la amistad, la enoñación. Esto es clave, no creo que tanto para reconciliar Chile, tarea que puede ser a lo mejor imposible o mas aún innecesaria porque al final nadie está peleado,  sino que para saber donde estamos parados y de que somos responsables cada uno.

 

(MV: de un mail de:

Gabriel Rodríguez G-H
Director
Energía, Ciencia y Tecnología e Innovación
Ministerio de Relaciones Exteriores. )


Gato y liebre, me temo.

Enviado por el 11/06/2010 a las 14:05
Mario Valdivia

Embutido de ambos, Gabriel. No por decisión sino que por vejez de mi mente que ya no puede seguir, por olvido inmediato de las premisas pasadas, reglas de tres compuestas (sólamente simples, y apenas), porque, además, me desalienta ver cómo la vida siempre se queda fuera de máquinas así, y también porque carezco de la imaginación de un Bolaño para inventar historias de la nada. 

De todo lo demás que me dices, casi no puedo agregar nada a lo ya escrito. Quizás reiterarte que sólo me precio de haberme liberado del moralismo, de la certeza de mi superioridad ética

Te gradezco tu interés por el libro y tu masticado comentario.

Con el cariño de siempre.


Paulina Daniels

Enviado por el 14/06/2010 a las 11:11
Mario Valdivia
Hola cómo estàs? me sorprendiò tu mail, no esperaba que te interesara mi opiniòn jaja, pero por supuesto te la darè; primero que nada mi sincera admiraciòn y felicitaciones por este paso que es tambièn un sueño mìo, de escribir un libro algùn dìa (ademàs ya tienes hijos y has plantado àrboles, claramente ya estàs en paz con la vida, a mì me falta mucho!), creo que responde a un llamado profundo de trascendencia; me hubiera gustado mucho ir a el lanzamiento pero como sabes no pude por trabajo.
Me gustò el libro en general, me entretuvo, me tenìa atrapada, los libros tienen ese poder en mi, y el tuyo no fue excepciòn. Me gustò còmo estaba escrito, y es novedoso como contabas la historia en forma indirecta a traves del conjunto de testimonios. No dejò de sorprenderme lo diferente que pueden llegar a ver cada aspecto de la vida dos personas, en este caso, tù y yo; discrepo de muchas de las opiniones emitidas por tus personajes (tambièn las tuyas?) tanto en el plano polìtico como otros aspectos de la vida en esta sociedad, lo cual a mì me resulta muy interesante, creo que aporta riqueza a la vida la disenciòn, y ade´màs soy muy respetuosa del sentir y pensar de los demàs, no sè si existe la verdad absoluta ? solo distintos angulos de apreciar una misma cosa (como dice mi mamà ni bueno ni malo, solo distinto). Por otro lado, no habìa leìdo nunca un libro de contexto polìtico, y la tuya no representa mi forma de ver las cosas; le di muchas vueltas cuando lo leì al origen de esta diferencia que a veces parece irreconciliable entre los chilenos dividièndonos en 2 grandes grupos, similar a los amigos de tu historia, y lleguè a concluir algo que suena evidente y quizàs sea asì de sencillo: no podemos nunca borrar de nuestra impronta la educaciòn que recibimos, yo incorporè como propia la experiencia de mis padres relativa a esa etapa de la historia de Chile, a pesar de no haberlo vivido, y me resulta dificil ver las cosas desde otra perspectiva, a pesar de que me gusta mucho conocer otras visiones, y sè que todos vivieron algo diferente, no fue una situaciòn pareja, y dependiendo del lado en que estaba la pelota còmo viviò cada persona esa etapa.
Finalmente y solo como dato anexo, mi propia opiniòn sobre el tema es que en realidad fue una situaciòn muy delicada, ùnica, espero que irrepetible, y no juzgable desde la mera racionalizaciòn sin considerar el pulso que habia en ese momento; reconozco que hubo excesos desde ambos lados que condujeron a mucho sufrimiento y desprecio por la vida y la dignidad de las personas, lo cual es condenable, pero no puede olvidarse el contexto en que se desarrollaron los hechos; y como la mayorìa de los jòvenes hoyen dìa, con esto termino que te estoy aburiiendo, pienso que lo màs importante ahora es mirar adelante aprendiendo de los errores cometidos, perdonando las heridas del pasado, y  caminar a un mejor futuro como paìs enfocados en lo que nos une y no en lo que nos separa, para tener un mejor Chile mañana, donde viviràn mis hijos y los tuyos, espero que mejor que lo que nos ha tocado a nosotros mismos, donde haya tolerancia, diversidad de ideas, respeto por ellas, comunicaciòn y amor por los valores patrios y humanos.
(MV: de un correo electrónico)
 

amistad y reencuentro

Enviado por el 18/06/2010 a las 9:52
Mario Valdivia

Querido Mario:

Me encantó esta primera novela tuya. Admiro tú capacidad e ingenio para mostrarnos la historia reciente de nuestro país, al menos de la que nuestra generación fue testigo, de manera tan humana, tan entretenida y, a la vez, con todo el drama que ella envuelve. Pienso que todos los que fuimos parte de esa historia, o de algunos pasajes de ella, tendremos que habernos sentido conmovidos  con la lectura de las páginas que tú nos presentas. Están allí presentes los diferentes actores que tuvieron relevancia en este periodo de tiempo: la Iglesia, las FF.AA. y los partidos políticos; también realidades que hoy aparecen tan lejanas pero que fueron parte de la vida diaria de esos años y que tú haces aflorar de manera angustiante y dramática en tú novela como: la militancia y la vida de partido, la clandestinidad y la represión; también personajes que me parecen cercanos, algunos de ellos porque creo haberlos conocido personalmente y otros que puedo identificar por su exposición pública.

Encuentro francamente genial la forma de contar esta historia por medio del relato de distintas voces representativas de diferentes visiones y oficios de esos años. Algunas de las reflexiones que de esas voces se desprenden me parecieron de mucha agudeza y profundidad. ¿Será cierto que nos matamos unos a otros por amor a Chile? ¿Será cierto que hoy a nadie le importa nada ..? Quizás no sea así de manera tan brutal pero algo hay que me deja pensando sobretodo en si todos los de un lado fueron los buenos y los del otro fueron los malos.

El tema de la amistad que cruza toda la novela me generó variadas emociones. Pienso que es algo distintivo de nuestra generación: amistades que se vivieron intensamente en el periodo de la adolescencia y juventud, que luego se quebraron por un periodo prolongado, algunas de ellas de manera irreversible mientras otras se han podido recomponer con una carga importante de esfuerzo, de dolor y de recriminaciones éticas y morales. Me acuerdo de amigos tan queridos de mis años de juventud, con los cuales compartí experiencias y valores,  de los cuales los acontecimientos me separaron sin una palabra de por medio. Me produjo un alivio el reencuentro de Miguel y Luis Alberto luego, y a pesar, de un quiebre tan traumático. Hay ahí un mensaje de esperanza y reconciliación. Mientras leía tú novela me acordé de sentimientos y emociones que me produjeron aquellas películas italianas de esos años como “Nos Habíamos Amado Tanto” de Ettore Scola y “Novecento” de Bertolucci. También se me hizo presente “El Último Encuentro” de Sandor Marai en el que aparece el tema de la amistad de manera tan profunda. ¿Qué habrá sido de Luis Alberto y de Miguel luego de su reencuentro? Me he imaginado diferentes escenarios pero igual me quedo con un sabor amargo de ver la frustración y desamparo de ambos personajes luego de todo lo vivido, lo que me lleva a la pregunta si al final habrá valido todo tanto la pena.

Querido Mario, muchas gracias por esta novela tan hermosa y por haberme invitado a su lanzamiento. Te felicito por la alta convocatoria que hubo ese día. Me impresionó ver entre los presentes a tantos amigos y compañeros tuyos de distintas etapas de tú vida incluidos aquellos de tiempos tan remotos como son los del colegio. Prueba de que la amistad y el reencuentro tienen para ti mucho valor.

 

                                                          Un fuerte abrazo

 

                                                          Guillermo

(MV: transcrito de un mail de Guillermo Agüero P)


me ha emocionado

Enviado por el 18/06/2010 a las 9:58
Mario Valdivia
Tomé el libro hace pocos días...quedó en el velador, perdido por una semana de viaje..y hoy, ya a punto de terminarlo, quiero decirte que me ha emocionado. Me dan ganas de volver a comenzar, de volver a la primera historia,  saltarme algunas y retomar al azar otras. La historia de nuestro Chile, los sueños y las ambiciones , la deseperanza, la pérdida de un "nosotros", "el miedo que todo lo invade como la niebla", "el peligro amenazador, y mas amenazante por el miedo"...cada historia, cada relato tiene algo de tu visión, de tu interpretación de la vida y de los seres humanos. Te encuentro en todos ellos. Nuestra historia reconocible, apasionada, desgarradora...y sanadora. Me ha llevado a evocar momentos de los que he evitado hablar. Los silencios de los personajes, las cosas nunca dichas.
Quisiera saber mucho de literatura y ser una experta para poder hacer un análisis cómo siento y pienso que éste libro lo merece, pero cómo no lo soy ,sólo decirte que me ha parecido magnífico hasta ahora.! Felicitaciones!
(MV: transcrito de un mail de Virginia Farrú)

libro profundamente político e intensamente humano

Enviado por el 18/06/2010 a las 10:58
Mario Valdivia

MV ha escrito un libro profundamente político, pero, a la vez, intensamente humano, lo cual es una gracia en estos tiempos. es en mi opinión un libro de minorías, que se lee mejor entre chilenos y mas específicamente para aquellos sobre 40-50 años que hayan sido de algún modo testigos de los tiempos que relata. Y el libro es precisamente eso, el relato de una época. Mas que una historia de personajes, lo que se busca es describir el cataclismo que azotó la sociedad chilena en los últimos 40 años, desde la perspectiva histórica de dos personajes, Uriarte y Pinto.

Se escribe esta historia desde ua postura muy sencilla, pero a la vez muy humana, y por ello, muy querible. MV narra, a través de su alter ego Uriarte y su nemesis Pinto, acompañado por un coro de voces no siempre armónico, historia simple, no sencilla. No nos ofrece una explicación ni interpretación del mundo, una Weltannschaung, sino las vivencias de un chileno, en un momento particular de nuestra historia. Eso la hace tremendamente valiosa. Refrenda la máxima de Tolstoi: "describe tu aldea y serás universal". a través de esta descripción, apasionante a ratos, MV aporta verdades como piedras, no ya de la verdad "histórica" o "política" de esa época, sino de los claroscuros de la naturaleza humana.  

Es un libro de lectura fácil, rápida, en algunos capítulos frenética y en otros latera y de relleno. Arranca la historia, con un acto comunicacional notable, se desenvuelve con altibajos - mas los altos sin duda - y termina con un cierre hermoso y profundo. La historia se pasea a través del coro de personajes que van componiendo el puzzle conque Uriarte y Pinto  van desenrollando sus vidas y pintando el telón de fondo del país y la época.

La multitud de voces es, a mi juicio disparejo, con puntos altos, personajes conmovedores, patéticos, auténticos en su dolor, como el argentino gay, abandonado por su esposa, algunos interesantes pero distantes, como el militar Gómez, preso de por vida, que recibe las visitas de Uriarte en una especie  de experimento sociológico, la enfermera calentona que se enreda con Pinto en su primera destinación como médico, y otros menos creíbles, que podrían no estar. en ensamble, no obstante, funciona bien, aunque con algunos ruiditos de carrocería no del todo bien ajustada.

Hay capítulos hermosos y simbólicos, como la lucha de años de Uriarte por ganarle a la naturaleza, que recrea al capitán Ahab y su ballena blanca. Uriarte alcanza en esos momentos esas alturas el heroísmo que posteriormente el mismo se niega al reducirse a una especie de dinosaurio histórico que se niega a aceptar el cambio climático y por lo mismo se autocondena a la extinción. El monólogo de la empleada de los Pinto para hablar de su patrona. como ya se mencionó, no sé si una empleada es capaz de tales honduras, pero constituyen ambos trozos de buena escritura que se encuentran dispersos a lo largo de todo el libro.

De la misma manera, a lo largo de toda la obra se pueden observar algunas de las pulsiones del autor, como el sexo, la capacidad de autobservacion, la ternura disfrazada de fiereza en algunos casos, la racionalidad incontenible de buscar explicaciones y de ofrecer interpretaciones, en fin, MV transfigurado en casi 300 páginas de disfraces verbales que ocultan una historia profundamente personal, redactada mucho mas con las tripas que con la cabeza, y en donde cada frase y reflexión ha sido pulida innumerables veces, como ua cuenta gastada en el lecho de un río. no hay aquí espontaneidad, borbotones de palabras, si hay trabajo, talento, y muchas horas de cavilaciones.

Se trasunta un inmenso afecto en todos los personajes, cada uno de ellos, desde su propio ángulo, incluso los mas repulsivos para cada sensibilidad,  está tratado con una gran ternura, desde sus propias grandezas y miserias, no hay aquí crueldad, sino un trato respetuoso de los caracteres.

Podría seguir contando impresiones dispersas sobre la carta de perdón de Uriarte a los Pinto, de la hija anoréxica de este último, del acto de sangre del primero guiado por su fanatismo, se su patético actuar como funcionario, en fin, todas capas de la misma cebolla que buscan revelar la naturaleza humana sensible de aquella generación de chilenos de la cual MV es testigo, y que vio sus vidas profundamente tocadas por tiempos duros.

En resumen:

MV ha escrito  un gran libro, que espero le haya servido como una manera de exorcizar su pasado y de explicar su propia historia. Adivino muchas cosas del autor en cada uno de sus personajes. Hay pedacitos del creador en Uriarte y Pinto, es un libro que exuda humanidad y afecto, que aporta grandes reflexiones. Es un texto que no pretende ser la última palabra sobre la época, y que desde esa no-pretensión, lanza unos poderosos misiles a quienes fueron protagonistas de las bases del Chile de hoy.

Hay talento evidente y esperamos ver la segunda obra del autor que, estando ya un poco mas lejano al lugar desde donde nos escribió este regalo, pueda aplicar sus dotes a ensoñar y generar futuro, que de eso sabe y mucho.

con cariño, Fco



Atentamente,

Francisco López Alonso
Gerente Marketing Empresas & Empresarios

(MV: transcrito de un mail de FLA)


lo que no me gustó nada...

Enviado por el 21/06/2010 a las 10:01
Mario Valdivia
En mi opinion, el libro esta superbly well written.  El manejo del lenguaje, la precision con que describe personas, cosas y situaciones, lo fluido que avanza, la capacidad para meterla a uno en cada historia y dejarla encerrada alli es muy genial.  La estructura es estupenda.  Como van confluyendo los tiempos, los espacios, las ideas, los personajes que cuentan cada historia...todo se suma muy bien, y va enrollandote como si el lector fuera uno mas de los contadores de historias.  El que confluyan no es nada facil, porque como esta todo desordenado esta siempre el riesgo de la confusion, lo que no ocurre para nada.  En suma, sin duda que tienes los talentos de un buen escritor.
 
Me impresiono mucho tu capacidad de mirar las historias y los avatares de las diversas epocas con ese detachment...la enorme diversidad de las perspectivas queda tan bien descrita, las descripciones que cada personaje hace de su mirada del cuento tienen una sequedad emocional que impacta...como si nada de todo aquello pudiera ya tocarnos.  Me gusta que no hayas caido en la tentacion de los malos y buenos, y hayas podido meterte en los zapatos de los "entrevistados" con un tremendo realismo.  Las muchas verdades son ilustrativas de aquellos tiempos en que todos creiamos tenerlas, reveladas e inmutables.
 
Me imagino que tu disenio de los dos personajes principales con ese grado de contraste es un "elemento literario" para poder abarcar toda la gama de lo que hay/hubo entre medio y recorrer despiadadamente cada rincon de nuestra fauna chilensis con todos sus origenes y rollos.  Eso esta super bien logrado.  No te digo lo que me gusto el final...es magistral...hace que el resto adquiera un sentido muy profundo, emocionante e inesperado.
 
Lo que no me gusto nada por el abuso que se hace de ello es la "sociologia academica", que en el fondo es cuando la prosa adquiere tono de discurso.  Cada vez que te alejas del personaje y de la historia para irte de tesis de cualquier tipo, pierde intensidad, ritmo e interes.  Sin duda que completan y redondean el contexto en que todos viven, ademas de darle a los que no estuvieron alli (como tan bien lo explico Andres en la presentacion) una buena idea del contexto "ideologico" en el cual chapoteabamos...pero hay un poco too much de eso.
 
En todo caso, te felicito.  No debe ser nada facil esto.  Al final, es un libro muy personal y tu eres un poco de todos los que estan retratados alli.
(MV: de un mail de Elena Serrano P)

mujeres si, hombres no tanto

Enviado por el 24/06/2010 a las 15:34
Mario Valdivia

Hola Mario, aquí te mando algunos comentarios en relación a tu novela, que me pareció más bien un ensayo ontológico (no se si está bien dicho), un escrito (algo angustioso y torturado) acerca de quien es la persona que uno es, que se ve reflejado principalmente en los personajes masculinos, que no me logran convencer del todo, me cuesta imaginar su congruencia y devenir en el tiempo. Por el contrario, me gustaron mucho los personajes femeninos, la madre, la nana, la enfermera, la psicóloga, la mujer de Luis Alberto, me parecieron claras, transparentes y fuertes, a pesar de que aparecen muy poco. No me parecieron para nada hombres disfrazados, por el contrario, muy femeninos.

(MV. transcrito de un mail de AMV)


Mi comentario pendiente

Enviado por Eugenia Espinosa el 27/06/2010 a las 23:45
Eugenia Espinosa

No soy buena para leer, no es lo que me pide el cuerpo, pero terminé feliz de leer tu novela. Me entretuve mucho, buen ritmo , no bajas la intensidad. Me sumergí en el relato descubriendo  a estos dos amigos de colegio, los protagonistas, que crecen y evolucionan en el Chile de los 60 hasta la fecha. De boca de quienes contactaron o se relacionaron con ellos, cada cual desde su particular interacción,  desde sus historias, sensibilidades, creencias e interpretaciones que tú Mario, con  tu vivida vida, con tu sensibilidad,  oreja y apertura le pusieras  a cada cual.

Me fueron apareciendo uno a uno nuevos personajes, siendo unos más familiares que otros. Las atmósferas descritas, los detalles entregados, los espacios relatados se convirtieron en una excelente “cámara” de cine, con color, texturas y olores, haciéndome vívidos ciertos instantes, conmocionándome por momentos y gozando y riéndome en otros.

Las mujeres me encantaron,  exquisitas y femeninas todas: la Blanquita por su sensibilidad  e intuición, prototipo de esa época, Angélica por su pasión y compromiso; Isabel por abrirle la puerta a la vida; la enfermera-psicóloga  por lo gozadora; la criada por sus agudas observaciones;  la mujer de Luis Alberto por el proceso que no soslayó y fue capaz de abordar a partir de la anorexia de su hija; tremendas mujeres todas. 

Todos aquellos que hablan de los protagonistas, por relación directa o indirecta e incluso  Luis Alberto y Uriarte mismo, eres tú Mario, a pincelazos. Mario perceptivo, filósofo, intenso, reflexivo, agudo, profundo, deslenguado, tierno, irreverente, observador, trasgresor y provocador.  Varias veces te  he escuchado  pedazos de todo aquello, que en tu novela ahora lanzas a borbotones como si lo tuvieras atragantado por tantos años.

Buenísimo final, …..te  felicito MUCHO   por favor anímate para seguir deleitándonos con tus escritos.

MUCHAS GRACIAS!!!!


Sorpresa extraordinaria

Enviado por Luis Sota el 29/06/2010 a las 15:33
Luis Sota

Mario,

Terminé el libro hace ya dos semanas y no quiero postergar más mis felicitaciones por escuetas e incompletas que sean. A cada amigo que encuentro, ya sea de un fundo o del otro, le recomiendo tu libro fervientemente.

Motor de Búsqueda es como si Chile le hubiera ganado ayer a Brasil. Una sorpresa totalmente inesperada, imposible, que reconfigura la identidad del autor y del lector. Salvo un par de frases, que ya no recuerdo, que se repiten como muletillas nerviosas, nada me interrumpió una lectura en dos sentadas, una entre Sao Paulo y San Francisco y otra entre Dallas y Santiago. La encontré una excelente novela, en cuanto tal, más allá de la ambientación en un panorama extremadamente familiar, universal, incluso más aún que la Muerte y la Doncella de Ariel Dorfman.

Se habla de múltiples voces. Lo entiendo. Pero yo escucho una: la voz de la autenticidad, de lo que es, de lo que no se puede negar, de la verdad de cada historia personal en el tiempo que nos toca vivir. El miedo es un personaje mayor, el miedo de ser que nos enceguece y nos va acartonando hasta que adormecidos pasamos a justificarnos. Como dice Jacques Brel, "On n'oublie rien de rien. On s'habitue, c'est tout".

Gran novela. El grito de un joven espantado con lo que hemos podido llegar a ser, gente desalmada vagando por los laberintos de la gran máquina devoradora de carne humana.

Muchas gracias y no pares de escribir.

Luis


Lucho

Enviado por el 30/06/2010 a las 9:45
Mario Valdivia

qué vivificante sorpresa tus comentarios!

Gracias por darte el trabajo de escribirlos.

Y lo que aprecio especialmente son tus recomendaciones. ¡Que sigan!

 


viajante ferroviaria

Enviado por el 06/07/2010 a las 10:06
Mario Valdivia
Hola Mario,
....hace un par de semanas  fuí a Talca en tren (4 horas) y me acompañó "Motor de Búsqueda". Muy nostálgico y melancólico el viaje.
Y me pregunté: cuando uno busca, lo hace desde la duda o desde la certeza?
Interesante construir los dos personajes desde los testimonios de cercanos, me pareció muy creativo el esquema pero hace que uno pueda separar y juzgar cada testimonio individualmente y a escoger el que está mejor logrado y el que no. Siguiendo en esta linea me gustaron mucho, particularmente por tu capacidad de cambiar el tono del relato, el amigo argentino, la empleada y el cura asi como no me gustó nada el de la hija anoréxica de Pinto.

Sinceramente y ya que me lo pides siento que le faltó más pasión y compromiso. Para discutirlo personalmente.

(MV: de un correo electrónico)


Una novela bastante notable.

Enviado por el 19/07/2010 a las 10:09
Mario Valdivia

Está muy bien hecha. Es muy legible - funciona como un reloj.

Es muy valiosa para entender la historia de nuestra generación.

Escribes bien, y no tienes los tics de los que hacen de la escritura su profesión.

 

(MV: de un mail personal de A V)


Hace poco comencé a ler tu libro

Enviado por el 24/07/2010 a las 10:30
Mario Valdivia
Y que quieres que te diga.  No se nada de literatura, solo soy una lectora compulsiva. Pero te confieso que estoy muy sorprendida con lo que he leído.  No sólo porque la historia es entretenida aunque claro, bien política, pero según mi muy modesta opinión, para mí escribes como aquellos que lo han hecho mucho.  Uno navega cómoda entre las frases. 
El capítulo 2 es notable!  Esa descripción que haces del mundo de izquierda, y que yo más de alguna vez caricaturicé, es tremendamente gráfica.  Me encantó! Harás también una descripción similar, casi prejuiciosa de los momios y su pechoñería y sus pantalones dockers y camisas polo y hartos cabros?  Veremos qué hay más adelate.
No puedo dejar de imaginarme que algo medio biográfico tuyo hay en algunos de los personajes.  Ideas mías no mas?
(MV: de un mail de MG)

Gracias por tu libro.

Enviado por el 26/07/2010 a las 10:19
Mario Valdivia

Mario. MUCHISIMAS GACIAS POR TU LIBRO!!! Lo disfruté mucho, me entretuve, pero sobretodo me abrió a otra cara más de la verdad de mi país, de mi historia. Se me abrió un tiempo no tan lejano en que la vida y los ideales eran algo mucho más romántico y en el participábamos todos, de un lado o de otro. Eso, de corazón, me resulto un regalo inesperado de tu libro… de tu memoria, de tus ideas y de tu experiencia. Obviamente hay testimonios que me resultaron más atractivos que otros, pero al final, todos aportaban algo a la historia y al discurrir del relato, creo yo.

A lo largo de todo el libro experimenté una sensación tremenda de orfandad… no se explicarlo mucho mejor que con ese término. Sí, me acompañó hasta el final, en los dos personajes. Y lo otro, el tema de la desconfianza y muchas veces el miedo, que para mi generación, resulta lejano, pero que queda muy bien expresado en el libro.

La lectura resultó la mayoría de la veces bastante fluida, aunque a veces se entrometían pensamientos del autor que la hacían más densa y lenta. Sin embrago,  a la larga muchos de esos “devaneos” - aunque no todos-, se justificaban y quedaban bien incorporados a la narración. No se si para la juventud el meter algún pensamiento como el falsacionismo de Popper o a la misma Hannah Arendt resulta tan cercano, pero quizás los lleve a buscarlo en internet.

No da para hacer una evaluación de cada relato, pero si se da algún día para comentar sobre algunos, sería un alegría.

Otra vez, muchas gracias y felicitaciones!!!!!

(MV: de un mail personal de Claudio Daniels)


Reseña de Motor de Búsqueda

Enviado por el 26/07/2010 a las 10:48
Mario Valdivia

en el blog LuchaLibro


Reseña de Motor de Búsqueda y entrevista al autor

Enviado por el 10/08/2010 a las 14:43
Mario Valdivia

Hecha por el periodista Mario Rodríguez en el diario Austral de Temuco, domingo 25 de julio 2010, página 45.


Buena narrativa, mal ensayo, estereotipos

Enviado por el 12/08/2010 a las 15:27
Mario Valdivia

Enganché creo que por tres cosas. El capítulo uno. Creo que es perfecto, apretado, rápido, perspicaz, nada de más. De entrada, uno está esperando más pedazos como ese. El truco de los distintos observadores tamb`´en funcionó conmigo: crea la expectativa de una nueva visión engancha a seguir leyendo. Y el tema, que lo toca a uno de cerca ( no sé si funciona así con extranjeros o jóvenes), aunque personalmente la política no es mi cup of tea.

Es una mezcla de novela y ensayo y eso es complicado. Definitivamente, como ensayo no me entusiasma. Quizás por las exigencias de tratar de ser novela, se tocan demasiados temas cototudos, economía política, tortura, iglesia, terratenientes, exilio, exilio, accion política, clandestinidad y además lo que tú dices sobre tantas cosas tienes que hacerlo a traves de voces de personajes, y entonces no encontré que hubiera la profundidad adecuada ( la cita a Hanna Ahrendt supongo significa que sabes que eso es así). La carta a la señora, que creo es un punto intelectual y narrativo importante no la tragé: un marxista leninista como el personaje no puede argumentar que no sabía que los ricos se iban al exilio. Ciertamente opinable, pero conmigo no funcionó y le resto credibilidad al personaje.
Con los personajes no enganché. Desde luego no son atractivos, nadie con humor o amor. Creo que funcionan como arquetipos, las encarnaciones del momio y del revolucionario, lo que puede funcionar a la Brecht, pero no creo que haya sido tu intención dramática. Y en este sentido, pasa poco en la novela que no se anticipe: el asesinato del camarada, la colaboración del momio ( esperada), la negada de entrada/no delación, el encuentro que no sabemos como resulta, pero que en realidad si sabemos que ya nada puede pasar. Por supuesto, pasa mucho en el pais, pero eso es otra cosa. También, detrás de los distintos opinantes, que como ya dije funcionan bien como enganche, aparece aveces demasiado la voz del autor/ensayista, mas que la nana de carne y hueso ( me gustó si el.. (gay).. argentino).
Esto esta como muy negativo y no es lo que quiero transmitir. Es probable que se deba a que hace tiempo que no tengo ganas de leer  novelas, y el problema es mio y no del texto. Asi es que tendríamos que conversar mejor.
Perdona cualquier desatino: quien soy yo para comentar algo que seguro es parte de vivencias personales que respeto. Lo ultimo que querría sería herir tu sensibilidad. Resumo: cuando te decides a narrar lo haces excelente. Estoy casi pero no seguro que tu pensamiento político es más que lo que está aquí.
(MV: trascrito de un correo personal

Emociones

Enviado por el 12/08/2010 a las 15:30
Mario Valdivia

Me emocioné con tu libro.

Me trajo recuerdos.

Me remeció y me revolvió

(MV: de un testimonio oral)


Valiente el libro

Enviado por el 12/08/2010 a las 15:32
Mario Valdivia

No sé nada de literatura; así que ese aspecto del libro no lo comento.

Lo encuentro un libro muy valiente.

Y me admira la capacidad que tienes, para o ser un escrito, de meterte en la mente de algunos personajes, en especial las mujeres, especialmente la mujer de L A Pinto.

 

(MV: una apreciación comunicada oralmente)

 


Relato, vivencia de la historia de mi generación

Enviado por rodrigo walker el 13/08/2010 a las 8:34
rodrigo walker

Querido amigo.

Me encanto tu libro y la estructura del mismo, esa primera impresión que tuve de que  voy a leer una serie de cuentos o ensayos, que rapidamente comienza a cruzarse unos con otros como una red de palabras y vivencias con situaciones diversas , pero cercanas, en ambientes, lugares y momentos  que me fueron envolviendo en una admofera que muchos llevamos inscrustada en una parte de fragil despertar en nuestro ser.

No puedo dejar de comentarte que me emociono la lectura, entre mas se entretegían los relatos, con su hilo conductor que los va uniendo y engrosando a medida que avanzas número a número en la lectura de tu ingeniosa manera de escribir hechos, vivencias, roles, cariños, penas y una larga lista de estados de ánimo, solo se pueden sentir leyendo el libro.

Muchas felicitaciones en tu nuevo oficio de escritor y espero la segunda.

un gran abrazo amigo Mario y tambien a andres por su lindo discurso.


de Eduardo Morán

Enviado por el 14/08/2010 a las 8:55
Mario Valdivia

al como te comente personalmente, encontré interesante tu libro, especialmente por que me pareció muy valiente de tu parte escribir sobre un tema y una época que nos dividió tanto y sobre la cual, por ser tan reciente, aun hay muchas heridas abiertas.

Percibí que es una historia muy personal, que refleja en los diferentes personajes vivencias que tu experimentaste y otras que has conocido por terceros, que describen errores y dolores causados que te gustaría sanar.
Me pareció interesante y original la narrativa en primera persona, pero uno tiende a perderse entre tantos relatos que no siguen una continuidad tradicional entre capitulo y capitulo, mas aun si, como en mi caso, no se leen de una sola vez.
Como es natural, me gustaron mas unos relatos que otros, encontrando mejor logrado el de una enfermera que cuenta de su relación con uno de los personajes centrales, Luís Pinto. Me sorprendió como lograste describir los sentimientos y sensaciones femeninos, tan intensamente narrados en ese capitulo.
Felicitaciones,
Eduardo Moran Velásquez
P. D. creo que voy a leerlo de nuevo en las vacaciones, de forma de leerlo de una vez de principio a fin.
(MV: de un correo de EMV)

Mariela Garabedian

Enviado por el 16/08/2010 a las 13:24
Mario Valdivia

Querido Mario,
Aprovechando un viaje a mexico por pega, terminé tu libro.
Será quizás que por que tengo un tío, tío, que vive en México desde siempre, primero exiliado y luego autoexiliado, es que sentí que las dos cosas, el libro y el lugar, se correspondían, se complementaban plenamente. 
 
Durante los primeros capítulos no me pude abstraer de que eras tú escribiendo y me iba del cuento preguntándome de dónde sacabas los personajes, las historias, los sentires de ambos lados.  Me sentí interpretada en muchas partes, hasta te habría aplaudido.
 
Pero ya pasada la mitad, dejaste de ser tu escribiendo y los personajes pasaron a ser los protagonistas bajo la pluma de otro escritor.
 
Me entretuve mucho y admiro lo que has hecho.  Toda una envidia para mí!
 
Estoy segura que Miguel Uriarte de la subsecretaría existe.  Lo voy a identificar!
 
Me imagino que vendrá otro más?  En ese lanzamiento sí que voy a e estar.

(MV: transcrito de un correo)


las mujeres del libro

Enviado por francisca ossandon el 22/08/2010 a las 10:18
francisca ossandon

He disfrutado especialmente a las mujeres del libro, me envuelven sus historias, las disfruto..son los capítulos que no me doy ni cuenta ...cuando llego la página final....todas ellas muestran una forma de pensar, como fueron criadas..la mama, la amante la señora tan reales..tremendas y marvillosas..la mujer chilena...insertas en una parte de la historia de Chile que no me toco vivir..pero que a través de ellas sigue aqui con las mujeres que conozco y que soy..por mucho que creamos ser mas liberales, o "modernas"...la historia en muchas cosas nos predetermina...y conecta


L María Sanchez

Enviado por el 23/08/2010 a las 9:12
Mario Valdivia

Recién hoy día sábado 21 de agosto de 2010, puedo decir que terminé tu libro……pero me queda la sensación de que es sólo el término de una primera lectura……Estoy segura que vendrán otras, buscando en ese releer las verdades que no vi o que no fui capaz de ver la primera vez.

La lentitud en mi lectura se debió, principalmente, al sentimiento de angustia por los recuerdos constantes que me produjeron casi la totalidad de los capítulos.

Valentía, introspección, lucidez, honestidad, querer ver más allá con compasión, es  algo de lo que encontré en tus relatos.  Felicitaciones por esto!

Qué honestidad la de Miguel Uriarte cuando dice en su carta a la señora Blanca: “…..La ideología todo lo explica, nada siente. El recuerdo de mi entusiasmo trabajando en el gobierno de Chile en esos años, sin preocupación alguna por ustedes, me resulta hoy apenas soportable”…. Si esta preocupación por el otro primara en Chile hoy día y hubiera primado siempre, otra habría sido la historia y estaríamos avanzando hacia lo que debe ser un ser humano!  Tú te has acercado a eso.  Felicitaciones por esto también!

Quiero agregar que queda en evidencia el hecho de que tienes conocimiento sobre lo que es ser una mujer.  Y estoy segura que en eso hay un gran aporte de la gran mujer que tienes a tu lado, mi amiga/hermana del alma: la Gloria.


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