Confianza 1.

Creo y destruyo confianza cuando me comunico; una cosa va con la otra.

¿Por qué nos comunicamos? Habitualmente tenemos conversaciones livianas y sin propósito, quizás hasta compulsivas. Pero si adopto una mirada más pragmática, puedo ver que, en general, me comunico con otros con el propósito de permitirles hacer algo que les interesa y que no era posible para ellos hacer antes que yo me comunicara. Esto es válido inclusive cuando me comunico para conseguir algo que a mi me interesa, porque ¿cómo conseguirlo sin concitar el interés de los otros?. O sea, me comunico para traer a otras personas posibilidades que les interesan y que no estaban disponibles para ellas antes que yo me comunicara.

Por definición no todas las posibilidades que hago disponibles comunicándolas a otros - ni siquiera una minoría de éstas - pueden ser producidas directamente por ellos: no podemos ni queremos hacer todo nosotros mismos, por nuestra cuenta. Necesariamente debemos contar con otras personas para abrir las posibilidades que nos interesan, así como ellas necesitan de nuestra acción para abrir posibilidades de su interés.

Puesto asi, puedo ver que la confianza juega un rol central en la comunicación. Si comunico una afirmación de un hecho - que ayer algo se vió en la TV, que las ventas del mes pasado subieron, que la tarea encargada quedó hecha, que vengo de estar reunido con algunos amigos, que el cliente quedó satisfecho -, quienes me escuchan no tienen la capacidad para verificar directamente la verdad de todo lo que digo. O bien confían en lo que digo o no lo hacen. Si no lo hacen, mi acto comunicativo carece de valor: no abre posibilidad alguna para ellas.

Si comunico una opinión que tengo ante cualquier hecho - que las ventas, asi y todo, están mal, que es vergonzoso lo que muestran en la TV estos días, que considero negativo que x e y se reunan -, pasa algo similar. Quienes me escuchan no pueden verificar el fundamento preciso que tiene mi opinión, ni tienen tiempo para hacerlo; se preguntarán si pueden confiar en el criterio con el que fundamento mis opiniones antes de saber si pueden tomarlas en serio y usarlas de alguna manera. Si comunico una oferta para producir un producto que otras necesiten, pasa algo similar. No es posible para ellas procurarse directamente todos los productos que desean y deben considerar si pueden confiar o no en la oferta que yo les hago, quizás comparándola con las ofertas que hacen otros. Si comunico un pedido, aunque parezca contra-intuitivo, pasa lo mismo. Otros deben escuchar mi pedido con ánimo de hacerse cargo de éste sin poder verificar con total seguridad si yo realmente deseo y valoraré que lo hagan: deberán confiar que si lo haré. Por último, si comunico a otras un propósito, lo que consiga con eso dependerá por completo de si ellas confían en mi declaración o no lo hacen. No es posible para mi - ni para nadie - hacer visibles mis propósitos y motivaciones y darle seguridades sobre mis proyectos y planes a los demás de esta manera; simplemente sólo queda producir confianza que me propongo lo que comunico.

Cada vez que me comunico, los demás evalúan el compromiso con que lo hago. Considerarán que pueden efectivamente contar con las nuevas posibilidades que les abro en la medida que confíen en ese compromiso. Y hay dos preguntas que se hacen de inmediato. Una: ¿es sincero el compromiso?; o sea, cuando me comunico ¿lo hago verazmente? (¿creo en la verdad del hecho que afirmo?, ¿me hace peso mi opinión?, ¿tengo la intención de cumplir mi oferta?, ¿deseo lo que pido?, ¿me propongo cuidar mi propósito?). Dos: ¿es competente el compromiso?; o sea, ¿tengo las habilidades necesarias para cumplirlo? (¿se apreciar la evidencia del hecho que afirmo?, ¿mi opinión no es liviana sino que tiene fundamento?, ¿se producir el producto que ofrezco?, ¿el pedido que hago efectivamente va a resolver lo que deseo?, ¿se como cuidar el propósito que comunico?).

La confianza es necesaria porque no podemos hacerlo todo por nuestra cuenta, no podemos asegurarnos de todo ni podemos entrar en el mundo de las intenciones ajenas y verificarlas. Debemos contar con compromisos de otros para vivir. Debemos confiar.

Recomiendo el libro de F. Flores y R. Solomon, Building Trust.

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Comentarios


Confianza es tener fe, todo en la vida es tener fe... pero fe en el sentido de su significado profundo, sin religión, sin partidos, sin adornos ni conveniencias.

Cuando el médico diagnóstica al enfermo, este cree pensando en la racionalidad del diagnóstico, sin embargo esa racionalidad es fe. Cuando el ingeniero presentaun proyecto, el inversionista cree en el por su racionalidad técnica, la cual tambien es fe.

Muy interesante Mario.

Un Abrazo.


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Me acomoda definir "tener fe en algo" como una creencia, la cual acoge todas las descritas en tu respuesta. Asi podriamos derivar en distintos tipos de creencias, teorico - científicas, práctico-éticas ó mítico-religiosas.

Saludos

Juan Manuel

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