Todos los estados de ánimo que llamamos negativos tienen algo en común que está en la raiz de todos ellos. Esto consiste en que, vivimos envueltos en nuestros quehaceres cotidianos, simultáneamente:
esperando - a la expectativa - que esos haceres nos traigan el futuro que imaginamos poder llegar a ser, y
olvidando que el ser que somos - nuestra identidad - ha surgido y surge de un acto declarativo que nos compromete.
Entonces, nuestra actividad actual - del presente - se convierte en este quehacer olvidado de lo esencial que somos - seres que configuran su identidad - y que se hace expectativas de un futuro llegar a ser.
Que estas expectativas de futuro sean positivas o negativas no hace mucha diferencia. Si son negativas vivmos embargados por ánimos de resignación y otros parecidos conectados con la resignación. Si son positivas, vivimos embargados de ilusiones de que un buen futuro llegará... y esperando; o sea, ánimos de vacío optimismo, falsa esperanza y otros por el estilo. En ninguno de ambos casos, un estado de ánimo de madura resolución de declarar una identidad ahora y convertir nuestras acciones cotidianas en el compromiso resuelto con ese futuro.
O vivimos el futuro desde el presente (y olvidando que somos seres que inventan su identidad por declaración) ; o vivmos el presente desde el futuro (y recordando que configuramos el mundo en que vivmos y nuestra identidad en él). "Malos" estados de ánimo; "buenos" estados de ánimo.
Confieso que esta caracterización me ha permitido interpretar mejor los malos estados de ánimo que tenemos en Chile - a pesar que Chile crece y muchos lo ven comparativamente bien.
No hemos declarado como Nación, soberanamente, una identidad para Chile. Vivimos en el presente esforzándonos, trabajando mucho, portándonos bien con la macreconomía, pacíficamente con los conflictos políticos etc, a la espera que eso nos contruya una identidad valiosa y poderosa en el mundo. Cuando estas ilusiones, tarde o temprano, se muestran como lo que son, el futuro que vemos venir se ve más y más negativo - cuando menos, poco valioso - para el ser de Chile. Entonces nos embarga la resignación; y de la resignación pasamos a la victimización: "yo -nosotros" - lo hacemos bien, son los "otros" quienes impiden que el futuro bueno llegue de una vez. Y "los otros" son los demás chilenos.
Estamos de mal ánimo porque nos estamos culpando unos a otros - apestando, dicen los jóvenes con profunda intuición. Cada uno culpa al otro del futuro prometido que parece frustrarse y no termina de llegar. De aquí también la manifiesta e inocultable envidia con que nos paramos fente a los éxitos de cualquier tipo que tengan otros que consideramos nuestros iguales como país. De aquí también el afán obsesivo por destacarnos con lo que sea, aunque sea algo negativoo incluso vergonzoso. (¿No hemos notado en estos días el absurdo orgullo que nos embarga de haber sufrido el mayor terremoto del siglo XX?- lo que sea, ¡pero ser algo!)
Pienso que seguiremos así mientras no hagamos el acto de voluntad política soberana de configurar el Chile que queremos ser. De declarar una identidad valiosa para nosotros y apechugar comprometidamente con las consecuencias
de esa decisión fundamental.
¿Quieren oir de un ejemplo exactamente opuesto al nuestro? Aqui en Atisbando # 67 en PODCASTER.
Enviado por Joaquín Aedo el 20/08/2007 a las 20:13
Mario, felicitaciones por tu blog y gracias por tus reflexiones.
Me gustó, me hace sentido, la distinción que haces entre las expectativas (optimismo voluntarioso) y el compromiso que nace de la declaración de hacernos cargo del futuro que deseamos...
Cómo no habrían de venir de ti estas reflexiones, mi profesor de estados de ánimo por excelencia... Cuando estabamos agobiados, confundidos, siempre me conmovió la serenidad que producías en el equipo, para hablar de lo que nos estaba pasando a cada uno, en primera persona..., y luego de las posibilidades que eso nos abría y desde ahí (desde ese disposición) las acciones surgían como consecuencia de ese detenerse en el agobio del presente, de esa apertura que surgía en ese sereno conversar... Gracias Mario.
Como país estamos padeciendo de un estado de ánimo negativo, que tal como dices, se nutre de la práctica de buscar al culpable, de echarle la culpa al otro, para quedar paralizados en el ser "víctima". Además de malos hábitos colectivos, tal vez sea una incompetencia para conectar nuestras expectativas de futuro, con las acciones cotidianas del presente, que nos permitirían generar, paso a paso, ese anhelo.
Necesitamos esa serenidad, en la que dejemos de buscar al culpable, de echarle la culpa al otro (de dejarnos de constituirnos en víctimas), de escucharnos unos a otros, de saber cómo lo está pasando y viviendo el otro..., para desde ahí construir, hacernos cargo. ¿Como puedo constribuir yo en eso? Es la pregunta que cada uno nos podemos hacer en esta conversación, para comenzar a producir un mejor estado de ánimo nacional, de la mano de la práctica de escucharnos.
Mario:Que privilegio es poder aprender de tí a través de tu blog...te leo y entro en una conversa que me identifica,emociona,provoca y me reafirma que, en el espacio(recta, espiral,zig-zag,etc) que tenemos entre el nacer y morir, uno debe elejir y optar concientemente por la vida que uno declare ,para construirla con voluntad y compromiso ;con identidad, enfrentando con coraje los pro y contras de una elección de vida.
Recien estoy en este nuevo mundo,(mi blog tiene un mes) y estoy como una niña des-cubriendo y aprendiendo de personas que en la vida real no me conocen pero al mismo tiempo estoy exponiendo y por supuesto exponiendome frente a muchos con quien construyo futuro.
Gracias Mario por tu generosidad y compromiso con el ser-humano,Gracias por tu maestría,una ciber-aprendiz.CCB.
Querido amigo, te felicito por tu blog, hará bien a mucha gente. Solo quería hacer un comentario, los estados de ánimo como tales tienen que ver con el pasado. Nuestras reaciones emocionales que tienen que ver con lo que esperamos de nuestro futuro son la valoración global que hace nuestra mente sobre como estamos jugando al juego de la vida.
Te hago esta precisión pues pienso que puede ayudar a tus lectores.
hola acabo de entrar en la pagina y me gustaria poder tener informacion sobre el tema ya que me interesa porque esty estudiando psicologia y seria bueno tener mas informacion y distintos puntos de vista
personalmente entré a esto desde la filosofía, con los estados de ánimo como una forma de intencionalidad afectada o componente constitutivo de ser humano.
Heidegger en Ser y Tiempo tiene un claro capìtulo al respecto.
También puedes revisar lo que dice sobre esto Dreyfus en su Beeing-in-the-World, libro dedicado a ayudar a leer Ser y Tiempo.
Mario,
Mario, felicitaciones por tu blog y gracias por tus reflexiones.
Me gustó, me hace sentido, la distinción que haces entre las expectativas (optimismo voluntarioso) y el compromiso que nace de la declaración de hacernos cargo del futuro que deseamos...
Cómo no habrían de venir de ti estas reflexiones, mi profesor de estados de ánimo por excelencia... Cuando estabamos agobiados, confundidos, siempre me conmovió la serenidad que producías en el equipo, para hablar de lo que nos estaba pasando a cada uno, en primera persona..., y luego de las posibilidades que eso nos abría y desde ahí (desde ese disposición) las acciones surgían como consecuencia de ese detenerse en el agobio del presente, de esa apertura que surgía en ese sereno conversar... Gracias Mario.
Como país estamos padeciendo de un estado de ánimo negativo, que tal como dices, se nutre de la práctica de buscar al culpable, de echarle la culpa al otro, para quedar paralizados en el ser "víctima". Además de malos hábitos colectivos, tal vez sea una incompetencia para conectar nuestras expectativas de futuro, con las acciones cotidianas del presente, que nos permitirían generar, paso a paso, ese anhelo.
Necesitamos esa serenidad, en la que dejemos de buscar al culpable, de echarle la culpa al otro (de dejarnos de constituirnos en víctimas), de escucharnos unos a otros, de saber cómo lo está pasando y viviendo el otro..., para desde ahí construir, hacernos cargo. ¿Como puedo constribuir yo en eso? Es la pregunta que cada uno nos podemos hacer en esta conversación, para comenzar a producir un mejor estado de ánimo nacional, de la mano de la práctica de escucharnos.
Un abrazo,
Joaquín
me alegra saber de ti
un abrazo