Estoy seguro que los que hemos leido Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar consideramos que tenemos una relación muy especial e íntima con Adriano, el emperador romano del siglo II dc. Así de persuasivas nos han parecido las memorias del emperador escritas por Yourcenar 18 siglos más tarde.
Adriano vivió en un momento histórico en el cual los dioses de Roma ya habían perdido su carisma glorioso y las personas ya no estaban abiertas a sentirse invocadas con total seriedad y compromiso por ellos. El Dios Cristiano ejercía su peso de manera explícita y abiertamente sólo en los márgenes de la sociedad romana - entre esclavos, comerciantes y artesanos menores, y mujeres - y aun no adquiría la gravitación en nuestros corazones que tendría un siglo después y que mantendría por mucho tiempo.
¿Parecido a nuestros tiempos? En este mundo moderno, ¿hemos ido perdiendo la capacidad y la apertura necesarias para sentirnos definitivamente interpelados por nuestro Dios? Para los que sean sensibles a esta interrogante, les recomiendo este libro que muestra cómo, a pesar de todo, un ciudadano romano encuentra las razones necesarias para tomar total responsabilidad por el todo, precisamente en el momento en que no logra encontrar respuestas trascendentes definitivas.
Me trae esto a la memoria el des-cubrimiento en Turquía de una estatua colosal del emperador. En la foto: el señor de marras, Adriano.



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Adriano
Mario
"Las Memorias de Adriano" es de los libros más lindos que he leído. Releo partes, lo llevo de viaje, gozo el contenido, la forma, y el lenguaje en la fantástica traducción de Cortázar.
Cuando era chica tenía una comunicación con Dios como quien toma agua. Con el tiempo se evaporó y no quedó nada más (ni nada menos!!!) que una forma de ver el mundo con los ojos de quien fue educado en la fe cristiana. Algo asi como "Atea pero creyente". Ahora pareceiera que mi corazón viniera de vuelta. Algo pasa que no puedo excluir una dimensión espiritual de la vida...es como un anticipo...
un abrazo
andrea
Andrea
hola!
A mi me ha dado por leer a marcos, el más antiguo y más puro de los evangelistas. No hay nacimiento ni huida a egipto ni reyes magos ni familia feliz; por el contrario.
Casi no hay resurreción,está seguramente agregada. Termina en verdad con la crucifixión! Pero Cristo anda luminoso por todo él.
Abrazos