
Dijo un respetado ex presidente en la televisión hace pocos días: "yo no voto por la derecha". Hay algo conservador en estos dichos, él conserva quien ha sido. Por otra parte, si la derecha es la consevadora, hay algo no conservador.
Creo que hay dos tipos de conservadurismo: dogmático y flexible. Pienso que nuestro ex presidente se ha puesto dogmático.
DESVÍO. Sé moverme en el mundo porque conservo verdades del pasado. El teorema de Pitágoras, la ley de gravedad, que el cigarrillo produce cáncer, los mapas de los sitios que habito, las caras, los nombres y las identidades de las personas que conozco, las relaciones que mantengo con ellas (hijos, nietos, socios, clientes, amigas, etc.), la receta del caldillo de congrio, manejar este programa de Bligoo para escribir en este blog, son todas verdades que conservo que me permiten reconocer lo que hay y moverme competentemente en el mundo.
En este sentido, todos somos conservadores. No se puede evitar.
Pero yo creo que hay dos maneras de ser conservador. Una, que conserva verdades sobre las cosas y hechos que ocurren en el mundo. Otra, que conserva la verdad del mundo como un todo.
Cuando Colón llegó a la isla que llamó La Española en América, estaba seguro que había llegado a los límites orientales de Asia, a China o Japón. Sabía que el mundo era una esfera, pero había calculado un radio demasiado pequeño. No tenía espacio para nada, que no fuera el Océano Atlántico, entre el occidente de Europa y el oriente de Asia. Pero se encontró con cosas y hechos en ese mundo que eran sorprendentes. Había habitantes, aborígenes caribe, pero no eran de aspecto oriental, no parecían chinos ni japoneses. También encontró un grandísimo rio, el Orinoco, que fluía hacia el océano desde el sur. Pero las observaciones de Marco Polo indicaban que la tierra asiática se extendía hacia el norte, no había espacio para grandes masas de tierra hacia el sur. Colón no se tomó en serio estas simples verdades en el mundo y prefirió comprometerse con la verdad de su mundo como un todo. Se trataba de Asia, dijo, cortando toda discusión al respecto. Declaró que los aborígenes eran más asiáticos de aspecto que lo que todos veían; que el Orinoco no era tan grande como parecía, seguramente se trataba de un pequeña isla con un pequeño río sufriendo una inundación.
Colón conservó la verdad de su mundo a costa de despreciar la verdad de simples hechos en su mundo. Un conservador dogmático.
Américo Vespucio, en cambio, no se quiso engañar con los aborígenes caribe ni con el Orinoco. Sin compromisos con el mundo de Colón, navegó hacia el sur percatándose de la inmensidad de la tierra desconocida que había en esa dirección. No podía tratarse de Asia. Con eso le bastó para quedarse con América. Respetó verdades elementales en el mundo a costa de despreciar la intepretación que había sobre el mundo en su conjunto. Un conservador flexible.
Colón pasó el resto de su vida defendiendo dogmáticamente su interpretación de que se trataba de Asia, haciendo interpretaciones cada vez más peregrinas de más y más hechos asombrosos, pero evidentes, que no cabían en ese mundo. Por momentos parecía delirar. Terminó mal. A Vespucio le bastó con reconocer que había hacia el sur una Tierra Incógnita. No tenía los dogmas de Colón sobre el mundo como un todo.
FIN DEL DESVÍO. Regreso con mi ex presidente. Su mundo político se estructura alrededor de derecha e izquierda. Todo lo que haga la izquierda es de izquierdas, lo que haga la derecha es de derechas. Se acabó. Evidencia suficiente y sobrada que permite despreciar cualquier hecho verdadero que resulte sorprendente en ese mundo. Recordemos hechos de su gobierno: caras carreteras bajo ríos para ir a los barrios pudientes de la ciudad, gran contentura entre los grandes grupos empresariales, acuerdos de libertad comercial (¿algo más neoliberal?) con múltiples países del mundo. ¿Que diría Chavez?
Tengo amigos de izquierda que consideran eficiente al mercado, no quieren salida al mar para Bolivia, no consideran válido el reclamo territorial mapuche, no saben bien qué es Google, creen que la banda ancha es una faja terapéutica, desconfían de los ecologistas, dicen que los sueños en política hacen mal, atentan contra los derechos humanos de los adictos a la cannabis criminalizándolos, inclusive algunos consideran sagrada la vida.
Tengo amigos de derecha, bien momios en realidad, que no hacen nada sin la Internet, joden y joden con meter más banda ancha en comunas pobres, proponen canjear una salida al mar con Bolivia, quieren planes especiales para los territorios mapuche, no les gustan los acuerdos de propiedad intelectual y patentes incluídos en los acuerdos de libre comercio, quieren legalizar el consumo de cannbais, inclusivo algunos están por legalizar el aborto.
Algunos, entre los primeros, se sienten culpables de ser izquierdistas tan derechistas. Entre los segundos, algunos de ser derechistas tan izquierdistas.
¡Quién sabe lo que es derecha e izquierda hoy día! Solamente el conservadurismo dogmático. Dicen cosas raras los dogmáticos, cosas que pocos entienden, para qué decir los más jóvenes. Parecen delirar. Están, ya, terminando mal.




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