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Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

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Enviado por Mario Valdivia el 08/11/2008 a las 12:28
Mario Valdivia

Hasta hace un par de décadas atrás el agente económico por excelencia en el sistema capitalista era la gran corporación fabril creada por Henry Ford a comienzos del siglo XX. En ella se atan mutuamente grandes cantidades de capital y grandes cantidades de mano de obra en un lugar geográfico determinado: la gran fábrica. Ambas partes se necesitan mutuamente: la mano de obra necesita de las grandes máquinas para emplearse productivamente y conseguir los medios para vivir; el capital, congelado en la forma de grandes instalaciones industriales, necesita atar en ese mismo lugar a un gran número de trabajadores diestros que son necesarios para rentabilizarlo.

Un sistema formal de procedimientos, materializado en la paradigmática "cadena de montaje", permite y prohibe a los trabajadores cada uno de sus movimientos. Supervisores representantes del capital controlan que ellos sean respetados. Sindicatos masivos demuestran que, efectivamente, la acción económica relevante para todos ocurre en la gran corporación fabril.

Hasta el presente el agente político por excelencia es el estado. En él se atan mutuamente dirigentes y dirigidos, representantes y representados, en un lugar geográfico determinado: el territorio nacional. En un estado en forma, un sistema de procedimientos establece qué es posible hacer y que está prohibido hacer en ese territorio nacional, así como la manera como esas leyes pueden ser modificadas. Hacer política consiste esencialmente en conseguir que el estado pase nuevas leyes estableciendo nuevas prohibiciones y nuevos derechos. Ésta es la manera de organizar la sociedad en que se vive. Los ciudadanos lo saben, por eso se organizan en grandes partidos políticos que buscan controlar el estado; es allí donde ocurre la acción política real

Paulatinamente la gran fábrica ha ido cediendo al emprendedor y al consumidor actuando en un mundo global su lugar como agente económico fundamental en el capitalismo. La innovación permanente a escala global, tanto tecnológica como de estilos históricos de vida, no necesitan -de hecho evitan- la creación de ataduras duraderas en lugares geográficos específicos entre trabajadores y capital. Las viejas grandes fábricas entran en crisis en todas partes, fracasando ante sistemas más flexibles y descentralizados, "menos atados". Permanentes iniciativas inacabables de eficientización, reestructuración, reducción de personal, "slimming down" etc. muestran la difícil situación histórica en la que se han metido. Los grandes sindicatos decaen o dejan simplemente de existir. La acción económica real pasa en otra parte. 

El estado enfrenta procesos manifiestos de corrosión de su rol de agente político fundamental, si no único. La locación y la nacionalidad son cada vez más fluídas: no necesariamente se muere en el lugar donde se nace ni con la nacionalidad originaria. No es tan fácil atar en un lugar geográfico a nadie. Por otra parte, quizás lo más importante, los estilos de vida, las formas en que vivimos, guardan una relación cada vez más autónoma con respecto al estado y sus leyes. Lo que es percibido como características básicas muy importantes del espacio social de vivir juntos, no es obtenible mediante leyes y regulaciones formales. La cultura importa, los hábitos cívicos importan, la tecnología expande posibilidades más allá de toda regulación imaginable. 

Los más jóvenes se percatan que esto es así más claramente que nadie. Ya saben que el estado nacional se ha convertido en un agente político más bien impotente, cuando menos cada vez menos relevante: ellos no se interesan en participar en el juego político disponible de afanarse por controlar algo que se parece cada vez más a un cadáver. Los grandes partidos políticos en los cuales se organizaba la ciudadanía políticamente activa y preocupada, decaen o simplemente dejan de existir. Algunos quieren modernizar el estado y buscan lecciones en el management de corporaciones para eficientar su organización. Otros reclaman que es necesario "re-encantar" a los ciudadanos con la política y buscan inspiración en el marketing. Pero seguramente lo que se necesita es una gran invención histórica. La acción política real está en otra parte y no sabemos bien - yo, al menos no lo se para nada - dónde y cómo ocurre. (Por lo pronto: movimientos ecologistas globales, movimientos antiglobalización, movimientos de consumidores, movimientos por una alimentación y un estilo de vida saludables, iglesias activas, movimientos religiosos transnacionales, carteles militarizados globales de acción ilegal, movimientos por diversas minorías)

Recomiendo el libro "Modernidad Líquida"  de Zygmunt Bauman.

 

 

 

 

Etiquetas:

Mario

Enviado por el 21/01/2009 a las 12:12
Maria LLácer
!Que bueno todo lo que publicas ! Mil besos de Maria

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