Un nuevo y esperado informe sobre el calentamiento global, en este caso uno encargado por el nuevo primer ministro australiano, ha sido entregado al público. El llamado Informe Garnaud está disponible aquí en inglés.
Principal conclusión: las metas actuales para limitar la cantidad de anhidrido carbónico (CO2) en la atmósfera (tales como la meta mundial en que se basa la política actual británica) son demasiado ambiciosas y serán imposibles de cumplir. Ellas se basan en cifras que ya están obsoletas y harán imposible llegar a acuerdos internacionales entre todos los países relevantes. El informe sostiene que las naciones deben admitir que el calentamisnto global será inevitablemente mayor que las metas que se pretenden imponer, so pena de hacer imposible algún acuerdo con los principales países productores de gases de invernadero.
Europa y Gran Bretaña están empeñadas en establecer como limite máximo para el contenido de CO2 en la atmósfera la cantidad de 450 partes por millón (ppm). Actualmente el planeta tiene 380 ppm y sube cuando menos 2 ppm por año. El Informe Garnaud sostiene que será imposible conseguir esta meta máxima y propone un límite más moderado que estabilice el contenido de CO2 en la atmósfera en 550 ppm. De lo contrario, insiste, será imposible conseguir los acuerdos políticos globales necesarios para que ni siquiera esta meta laxa sea posible de conseguir.
Sostiene el Informe que si se quiere conseguir la meta máxima de 450 ppm, países desarrollados como Gran Bretaña, Australia y las naciones europeas deberán bajar sus emisiones en 5% por año hasta 2050, lo que no se ve nada probable. En tal caso, habrá que exigir a los países menos desarrollados reducciones aun más exigentes. Es obvia la imposibilidad política de conseguir tal cosa.
Organizaciones ambientalistas, tales como Friends of the Earth sostienen que 550 ppm de CO2 en la atmósfera es una receta para un desastre seguro que va a afectar dramáticamente a millones de personas. La meta de 450 ppm ya es demasiado alta, insisten, y acabará con el hielo artico y con los glaciares de los Himalayas con toda seguridad. Aceptar la meta de 450 ppm significa aceptar que la temperatura media del mundo suba en 2 grados centígrados; y en 3 grados si la meta es de 550 ppm. Esto traerá desastres para poblaciones que se contarán en los millones, sea por inundaciones, sequías o hambrunas.
El Informa Garnaud comparte estos temores pero parte de la base que ya estamos políticamente más allá de toda posibilidad de conseguir la meta de 450ppm y que si no se flexibiliza esta meta no habrá posibilidad alguna de parar en los 550 ppm en ningún caso. Y eso significaría un desastre difícilmente manejable.




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