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Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

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Las ideas también pueden ser peligrosas (2)

Enviado por Mario Valdivia el 28/07/2008 a las 15:00
Mario Valdivia

Creer que las ideas son cosas que tenemos en la mente con las que podemos simular el funcionamiento del mundo exterior es una creencia peligrosa: puede convertirnos en malos aprendices que terminan auto- absortos en sus propias resignaciones. Pueden ir al artículo (1) anterior.

Pero hay un peligro más sutil y más solapado, cree haber averiguado El Endemoniado. Me espera agazapado en el lugar en el cual las ideas son producidas, y consiste en creer que las ideas aparecen simplemente en la mente como burbujas que surjen en la superficie de un líquido. Debido a que creo que las ideas son inmateriales, que no tienen corporalidad, es fácil creer que ellas puedes surgir espontáneamente desde ninguna parte, desde la nada. Contrasto con lo que, por el contrario, se que ocurre en el mundo de las cosas materiales, en el cual cualquier cosa que existe proviene de otra; si algo surge es causado por otra cosa, y nada se produce desde ninguna parte. Pero en el mundo de lo no material, en el mundo del pensamiento, ¿por qué voy a estar sujeto a esta fatalidad? Éste parece ser un mundo sin inercia, en el cual se que se puede ser creativo y que puedo inventar nuevas ideas literalmente desde la nada. Ideas verdaderamente innovadoras, inéditas, nunca antes vistas, originales en todo el sentido de la palabra. Obvio.

Obvio, pero El Endemoniado quiere que nos demos cuenta que al creer esta obviedad nos igualamos a dioses que pueden inventar el mundo desde la nada. Peligroso, ¿no? Corremos este peligro habitualmente, como lo reconocen nuestros dichos más corrientes. Decimos: se me ocurrió una idea, tengo una nueva idea. Esto lo podemos hacer todos, porque todos tenemos ideas en nuestra mente, a todos se nos ocurren nuevas ideas, porque todos somos, en principio, como dioses.

Pero, en la práctica, solamente algunos logran serlo. Hay unos pocos, demasiado pocos, que son creativos, originales, innovadores. Y generalmente no es el caso mio, son otros los que poseen estos dones. Por más que me esfuerzo por tener alguna idea original, eso no ocurre y me repito, me repito, me repito. Teniendo todo lo que es necesario para ser como un dios, no estoy a la altura y me quedo muy por debajo. Entro fácilmente al callejón sin salida de la resignación auto-absorta. No puedo desasirme de la idea que no estoy a la altura, y que no hay mucho que pueda hecer al respecto. Y la auto-absorción, El Endemoniado sabe, es la madre de todas las desgracias.

Este es el peligro de creer que las ideas, por ser inmateriales, vienen de nuestra propia capacidad creativa, de ninguna otra parte. Una aproximación menos metafísica, quedándonos lo más apegados que sea posible a lo tocable, a lo olfateable, a lo audible y visible, consiste en interpretar que las ideas son simples conversaciones en las que creamos posibilidades entre nosotros. Y no necesitamos creer en las conversaciones, ellas son algo que hacemos. Y las posibilidades provienen del mundo que habitamos, no vienen de ninguna parte. Algo posible es algo que, en el mundo histórico que yo conozco y habito, estoy acostumbrado a hacer. Habitar este mundo es estar habituado a moverme en un espacio abierto de posibilidades: a ir al cine, a viajar en avión, a ver TV, a navegar en la red, a tener familia, a estudiar, etc. etc. Inventamos posibilidades invitándonos entre nosotros a hacer cosas, a intentar acciones. O sea, una idea es una posibilidad; no necesitamos creer en las posibilidades, vivimos inmersos en ellas.

Nada más mundano y material que una posibilidad, cree El Endemoniado: es lo que podemos hacer, y que viene de lo que ya hacemos. Dicho asi, podemos darnos cuenta que ser creativo consiste en crear posibilidades nuevas, algo muy práctico. Crear una nueva posibilidad en un mundo que habito con otros seres humanos - mi familia, mi empresa, mi pueblo o localidad, mi país, el mundo que sea - requiere que la traiga de otro mundo y la combine con las posibilidades ya existentes en el primero. La creatividad consiste en traer posibilidades que son corrientes en otros mundos y mezclarlas con las posibilidades que son corrientes en el mundo mio. Algo muy, muy práctico. Nos saca de cualquier tendencia auto-absorbente por inventar algo nuevo pensando encerrado en mi mente, y nos lleva a recorrer prácticas que son marginales al mundo en que estoy habituado a vivir. Tengo que tener algo de scout: salir de mis prácticas habituales y explorar sistemáticamente lo que está en los márgenes de éstas.

Lo contrario de la auto-absorción - en mi mente y en mi mundo - que es la madre de todas las desgracias. Esto último, El Endemoniado de Chillán lo sabe.

 

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