Este artículo está inspirado en, o gatillado/provocado por, el libro de Bruno Latour "Reassembling the Social". Desafiante lectura, exasperante escritura, original, vale la pena y el trabajo.
Nuestras acciones, las acciones que cualquier ser humano efectúa habitualmente, ocurren en una red de interacciones con otros. Pedimos a nuestro ejecutivo bancario un crédito, lo que hace que éste efectúe otras acciones al interior del banco; entregamos un informe a un compañero de trabajo quien lo corrije y lo envía a otra unidad; inyecto un coctel de antibióticos a alguien agripado para permitirle asistir a una reunión mañana; etc. Por eso, se puede decir que tomar acción signfica hacer que otros hagan algo (en que hacer se usa muy ampliamente, incluyendo obligar, permitir, autorizar, solicitar etc). Me parece evidente que este "modelo" de la acción es más atinado, por lo menos en el mundo de hoy, que el "modelo" de un ser humano aislado trabajando con una herramienta - no estamos en época de robinsones.
Sin embargo, campea una interpretación sobre los seres humanos y su comportamiento que los concibe como sistemas de procesamiento de información - interpretación que constituye una suerte de sentido común que permea tanto nuestras disciplinas profesionales como nuestra interacción cotidiana. Somos sistemas de conversión de estímulos en respuestas, de inputs en outputs, consistentes en estructuras de reglas o procedimientos que nos permiten convertir unos en otros. Normalmente pensamos, creo yo, que somos sistemas que fijan sus objetivos o deseos y que los persiguien racionalmente; o sea, procesando estímulos - nueva información - para definir cursos de acción maximizadores. Por eso, precisamente, se la considera una conducta racional; o sea, típicamente humana. Y con esta interpretación creemos que tenemos suficiente como para entender las interacciones entre nosotros: una acción mía constituye una nueva información para ti, la que te estimula a cambiar tu respuesta y tomar acción, acción que ahora representa una nueva información para mi, etc. O sea, interacciones de sistemas de procesamiento de información.Y, porque todos podemos reconocer lo que es un estímulo o una entrada para todos, y aceptamos que todos somos entes racional-maximizadores, creemos que podemos anticipar los efectos de nuestras acciones sobre los demás y, más o menos, controlarlos.
(Desvío. Puedo decir - metafóricamente - que supongo que los demás son una suerte de intermediarias de mis acciones, una suerte de transportadoras de ellas. Considero que mi ejecutivo es un intermediario mio con el banco, que con mi informe mi colega intermedia mis propuestas con la otra área, que mi inyección efectivamente permite al enfermo participar de su reunión convirtiéndolo a él en un intermediario de mi acción curativa. Como si lo que yo busco que otros hagan pueda ser acarreado de un lado a otro en la red. Esto se debe a que supongo que las acciones, o sea las salidas o output, son función de los input, de la nueva información recibida; es decir que hay una suerte de relación causal entre ambos, con las entradas causando las salidas.)
Sin embargo, en la práctica vivimos sorprendiéndonos por las reacciones de los demás ante nuestros actos. Un piropo nuestro puede ser recibido como un insulto machista, un simple atraso nuestro en responder un llamado telefónico a un cliente puede ser recibido como una insulto personal , una rebaja de una oferta, como una confesión de abuso anterior o, peor aún, como una desvalorización de lo que se ofrece. Así, que quizás es mejor pensar que somos traductores más que sistemas de procesamiento de información; mal que mal, nadie ha podido inventar un sistema que traduzca texto con eficacia y sensatez usando sistemas de procesamiento de información. Hay algo en lo que estos sistemas se quedan cortos cuando se trata de actuar como seres humanos ...al menos hasta el día de hoy.
Ante una acción que alguien efectúa buscando que yo haga algo, reacciono tomando acciones que son diferentes a aquellas que la primera persona espera. No digo que esto ocurra siempre y necesariamente, pero si que representa el caso más general. En esto consiste ser un traductor: mis acciones convierten en otra cosa las acciones que otros ejercen sobre mi.
(Desvío. También puedo decir que soy un mediador de los demás y no sólo un intermediario. Es bueno saber esto, por ejemplo, en organizaciones que insisten en manejarse con intermediarios entre los niveles superiores y los inferiores, y se contentan con "bajar" información.)
¿Qué es este traductor que soy?, ¿de dónde sale? Bueno, yo mismo soy un ejemplar que tengo a la mano de uno de ellos. Y lo primero que estoy seguro de mi mismo en este momento es que ya me encuentro actuando, afanado haciendo una cosa u otra, antes de empezar siquiera a cuestionarme si soy un sistema de procesamiento de información, un traductor o alguna otra cosa. Siempre, antes que nada, un traductor se encuentra ya haciendo algo. Quizás me encuentro leyendo este blog entre una reunión de trabajo y otra, antes de transportarme al gimnasio, de donde debo regresar a casa a comer con mi familia, ocasión de tomar decisiones sobre nuestros planes de vacaciones de invierno, a pesar que deberé saltarme un módulo del curso de gestión que estoy tomando y que financio a mi costa, y a pesar que mi equipo de trabajo está atrasado con sus metas este semestre y que a nadie le va a gustar que yo tome vacaciones. O sea, ya ando afanado.
Además de estar haciendo cosas en el presente, me doy cuenta que me encuentro enfrentando un horizonte de posibilidades (e imposibilidadese) para mi, mi familia y la empresa en la que trabajo. Tener más hijos o no, crecer, meternos en nuevos negocios, enfrentar nuevos competidores, invertir en nuevas tecnologías etc., son todas posibilidades que se me abren por delante. Me doy cuenta que no soy yo quien las abre, ellas ya se encuentran abiertas enfrente mio, pertenecen a un horizonte que ya me rodea.
Por último, me encuentro en un cierto estado de ánimo; me embarga una cierta disposición afectiva, algo me dispone a ser afectado de ciertas maneras y no de otras. Estoy interesado - quizás con angustia - en tener éxito laboral, me doy cuenta que no me mueve igualmente un afán por conseguir la santidad - es posible que me posea algo de culpa al respecto -, ni un afán por conseguir reconocimiento político - ¿me embarga una cierta repulsión mezclada con algo de envidia por la fama mediática de los politicos?. Esta predisposicón afectiva define aquello que me motiva, lo que me moviliza en el mundo, aquello que me importa, y cuando noto su existencia ya no puedo hacer nada inmediato por cambiarlo, sólo me cabe notar su existencia. Ella ya me pesa de antemano.
Para leer más sobre estas tres dimensiones temporales de la existencia humana recomiendo el libro de Fernando Flores, "Inventando la Empresa del Siglo XXI"
La simultaneidad de estas tres dimensiones que reconozco en mi existencia, me permite decir que, más que posibilidades que veo en mi horizonte, lo que tengo son preocupaciones - posibilidades que me importan - y, más que afanarme haciendo cosas, lo que hago es cuidar mis precocupaciones. Así, que puedo reconocer que este traductor que soy - ¿y por qué no las otras y otros traductoras? - consiste en un estar ya actuando en un horizonte de posibilidades que me importan. Soy un cuidador de preocupaciones en acción.
¿De dónde sale este actor en acción? Obviamente provengo de mi situación; en ella me he moldeado, en la vida que ya me ha tocado vivir. Pascal ironizaba contra Descartes diciendo que él nunca había conocido a un ser humano, sino que siempre se había encontrado con franceses, ingleses, belgas etc. Obviamente no vivo en el imperio romano en la era de Hadriano, no soy amigo de Leonardo da Vinci, no me preparo para competir en la olimpíadas de Beiging, no nací camboyano sino que hispanoparlante, chileno, en los sesenta del siglo XX, que quiere decir del XIX en todas partes del mundo y, en Chile, quiere decir, además, ignorante. Simplemente no he sido embargado por los ánimos que veo en la Ilíada - los de Aquiles o Héctor u Odiseo -, tampoco por los de un samurai japonés, tampoco por los de Lautaro, ni siquiera por los de un senador o un diputado actuales. El horizonte de posibilidades que me enfrenta no incluye la posibilidad de ser un centurión de las legiones romanas, ni de morir de peste negra, ni en las Guerras Púnicas, ni en la Guerra del Pacífico, ni siquiera -ya - de ser ingeniero de sistemas, para qué decir un atleta olímpico. No se me abre la posibilidad del infierno, pero si de una ancianidad solitaria, ni de sufrir de mal de ojos, pero si del alzheimer, y si, no es para nada imposible, que me muera de sofocación por esmog en Santiago. Tampoco he adquirido las habilidades necesarias para actuar como luchador de sumo, ni como rapero, ni para desplazarme en una patineta; y ya no es el caso de hacerlo.
Podemos, tal vez, apreciar distintas distancias entre seres situados; entre épocas históricas o entre actividades y profesiones; hoy día también entre grupos etáreos y géneros. Distancias de preocupaciones. Lo que importa es notar que, debido a que todas nuestras existencias, nuestras situaciones, tienen siempre algo distintivo y propio, nuestras biografías tiene siempre algo individual, hay siempre algo de lejanía o asintonía entre nuestras preocupaciones, hay distancias que se guardan entre nosotros, hay algo que no es fácil de conmensurar. Por eso traducimos, por eso somos mediadores.
¿Qué decir además de las cosas con las que interactuamos en las redes de acción? La jeringa con la cual inyecté antibióticos, ¿puedo considerarla simplemente un intermediario que sólo transporta mi acción al cuerpo del enfermo? Resultaría de lo más natural. Pero, ¿qué pasa con el enfermero incompetente o aprendiz? ¿No resuelta más natural considerar que la jeringa es un mediador entre ambos? Claramente no soy yo quien inyecta los antibióticos: yo actúo sobre la jeringa - la uso -, pero la jeringa inyecta en el cuerpo ajeno.Y ciertamente puedo considerla como mediador entre ambos. Imaginemos que la jeringa falla al ser usada. Eso puede inclusive provocar una acción completamente inesperada sobre el cuerpo del enfermo. Asi, que no es tan contraintuitivo considerar que la jeringa - una cosa- también puede actuar, también puede ser un mediador y un traductor en la red.
Imaginemos un televisor que traigo a mi hogar por primera vez. Podemos imaginar todas las acciones de los miembros de la familia que ese aparato - una cosa - hace hacer. Nuevos horarios, nuevos hábitos de juntarse a ciertas horas, nuevas discusiones sobre qué programas mirar etc. Más actualmente, podemos reconocer con más claridad las nuevas acciones que el i-pod hace que hagamos. Entonces, ¿por qué no aceptar que las cosas son también actores mediadores en la red?
(Desvío. Este es uno de los aportes más llamativos de Latour, la extensión a las cosas del rol de agentes. Obviamente ha generado mucha discusión. Latour basa su discurso en una interpretación muy amplia de la acción: cualquier cosa que produzca un cambio de estado en algo. Con este criterio, la actividad de la naturaleza - el viento, la lluvia, el correr de un río - y la conducta animal constituyen acciones que no se distinguen de las acciones intencionales de los seres humamos. Quizás esta mirada de las cosas como agentes pueda iluminar aspectos no bien apreciados de la innovación, de la introducción de cosas nuevas en el mundo. Y ¿qué decir de las máquinas y sistemas expertos cada vez más omnipresentes en la actualidad?)
Cuando los diversos roles que se desempeñan en la red se estabilizan - los ejecutivos y los clientes saben bien que deben esperar mutuamente, cuando las habilidades para usar las cosas se convierten en hábitos repetidos, podemos perder la distinción entre acción mediadora e intermediación - la acción es repetiviva, familiar, habituada -; y también podemos perder la distinción entre una cosa que acarrea o trasporta nuestras acciones de maner inerte, y la cosa como un mediador actor entre nosotros y los demás componentes de la red.
Pero cuando la acción en la red se interrumpe, en momentos de quiebre, y también, de manera especial, en momentos de innovación, entonces se revela claramente el carácter mediador, traductor y actuante, de los humanos y las cosas articulados en la red.



Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace una semana
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses