Mario Valdivia

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  ¿Inicio del fin de una crisis o inicio del fin de una era?

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Patricio Appel, nacido y criado en Puerto Aguirre

Enviado por Mario Valdivia el 21/06/2008 a las 12:01
Mario Valdivia

Patricio Appel me envió esta nota que publico con agrado:

Mi padre llegó a Puerto Aguirre desde de Puerto Montt alla por el año 1946 un 13 de Agosto. Según nos cuenta, no sabía nada de ese lugar, sólo que tenía que levantar una fábrica de conservas de mariscos en Caleta Andrede, que asi se llamaba el lugar en honor al primer poblador de ese lugar, don Francisco Andrade.

Llegó a eso de las 4 de la mañana, hora en que habitualmente pasaban los buques de la Empresa Marítima, filial o continuadora de FF EE. Tú podías encontrar en los cubiertos de los buques el logo de ferrocarriles; si hasta los años 70 había en Puerto Cisnes un empleado de Ferrocarriles, (digno de Ripley). El cuento es que llegó a esa hora y una persona lo llevó desde el buque hasta la playa, donde ahora está el muelle, y lo dejó ahi, de noche y con un temporal de los que hay alla muy a menudo. Caminó por la calle y encontró una casa donde se veía luz. Miró por la ventana y vió a dos personas conversando una botella de vino, golpeó y alguien le abrió la puerta y lo invitan a compartir esa botella. Se trataba de don Chome Ampuero y otro al que el no recuerda. Le dieron alojamiento y al día siguiente lo llevaron a caleta en bote, (el camino se hiso por ahí por la década del 60 con la Sra. Zorka Letnig, como delegada provincial).

El caso es que en Caleta había sólo una familia, la de Don Francisco Andrede, que vivía en una casafogón, tan tipicas de la zona de esos años, y ahi se quedó mi padre. La isla entonces era montaña virgen. Al poco tiempo llegan los hacheros, contratados en su mayoría en Calbuco, y comienza la construcción de lo que sería por 30 años la FABRICA DE CONSERVAS "ANCLA" LTDA. Esto dura por casi 3 años, al cabo de los cuales se está listo para producir, lo que no era muy dificil puesto que a la vuelta de la esquina se encontraban toneladas de mariscos. Este era el lugar ideal para la fábrica, en el medio de toda esa cantidad de mariscos de lo que quieras. Se envasaba cholgas, choritos, locos, almejas, sierra, picirocos, erizos, pejerreyes, surtido para caldillo, etc. etc, Los primeros años había que ponerles cuota a los busos (escafandras, no había ranas) porque si no copaban la capacidad de la industria.

Hecho este trabajo, mi padre regresa a Puerto Octay y se casa con mi madre y regresa. Al año siguiente vine al mundo yo, el 31 de Octubre de 1949. Para ese entonces vivíamos en los altos de la Fábrica. Como durante el día se trabajaba en producir, los tarros llenos había que limpiarlos y etiquetarlos, labor ésta que se hacía en forma manual. No habían máquinas , y a mi papá no se le ocurrio mejor cosa que enplear para esto a los hijos de los trabajaores que tenían entre 8, 9 y 10 años e iban a la escuela en Aguirre. Después de clases se ganaban unos pesos, ésos que fueron mis primeros compañeros de jugarretas. Yo era un piojo de 1 año, asi que para mi padre era común ver que sus tarros no se limpiaban con la rapidéz que el quería, porque todos estaban jugando con el regalón.

Al poco tiempo nace mi hermano Carlos, que actualmente es capitán mercante y nevega esas aguas, antes con el Quellón, luego con el catamarán, ahora con un barco de Kochifas. Después, al tercer año, nace ni hermano José Luis, el cual a la fecha es detenido desaparecido, pero eso es otra historia. Al final nace mi hermana, Marisol. Cuándo tenía como 4 años me aburría de sobremanera porque todos mi amigos grandes (10 y 11años) iban a la escuela que en ese tiempo ya se había creado en Caleta, la Escuela Pública Nº 8 que funcionaba ahí donde está hoy día la escuela de Caleta. Era sólo una sala donde se impartían clase hasta, creo, tercero básico. Como dije me aburría, entonces mi padre me mandó a hacer un pupitre con asiento, a mi medida (que aún conservo) y a clase se ha dicho, no como alumno regular sino como oyente, término éste para designar a los que aunque a veces sabíamos más que los alumnos, por problemas de edad no podíamos matricularnos. En ese tiempo teníamos clases en verano y vacaciones en invierno, para así no llegar tan mojados al colegio. Asi pasaba la vida hasta que a mis padres se les ocurrió mandarme a Puerto Octay donde mis abuelos para continuar los cursos, asi fué que mis hermanos y yo cursamos estudios en Puerto Octay y luego en el colegio San Francisco Javier de Puerto Montt.

Siempre volvíamos en vacaciones a Aguirre, y era un verdadero parto sacarnos de ahí en el mes de Marzo, despues de haber pasado dos meses a todo pasto, jugando con lanchitas de madera, cayéndonos al agua, situación que era castigada severamente por mi madre, porque implicaba que habíamos andado en bote. Esta era la cosa más seria que podíamos hacer, asi que cuando eso ocurría yo pasaba a la fábrica, me iba a hurtadillas a la caldera y ahí donde trabajaba Herminio Paillán, alias "coyoyao", me sacaba la ropa y mientras que él con la puerta del fogón de la caldera abierta las secaba. Yo me escondía entre los sacos que habían ahi y hacían las veces de asiento, en un dos por tres, mi ropa seca y yo pasaba piola.

Cómo olvidar los campeonatos de futbol que organizabamos. Resulta que en la parte trasera de la fábrica había una pampa plana con pasto que tenía más o menos las dimensiones de una cancha de baby, pero era pintada para nosostros, que teníamos en ese entonces 8 años yo, Carlos 7 y Jóse 5, los que junto a Luis Paillán, Octavio Mansilla, Chulasco Cárcamo, etc. eramos "los de pa`rriba" y jugábamos contra "los depa´bajo" (nombre esto nada que ver con la actualidad, sólo que desde la fábrica a mi casa y la de ellos había que subir una cuesta pequeña, entonces nosotros eramos los de arriba, y los otros los de abajo)capitaneados por Axel Hernandez, Pihuel, Colde y otros. La cosa era que ganáramos o perdiéramos terminábamos en una guerra de piedras (sin consecuencias por cierto) pero al día siguiente era sagrada la pichanga de nuevo, y asi dia a día. Cuando no estabamos en estos menesteres, nos daba por incursionar en la isla, llegamos a circundar a pie toda la isla caminando solo por las rocas de la playa, no creo que otro lo haya hecho, también nos dedicabamos a jugar con embarcaciones en miniatura (50 cm) de la lanchas, en las piedras de Caleta. Eso era lo máximo, hacíamos puertos, muelles, etc. cosas que se destruian cuando bajaba la marea y debíamos reconstruir todos los dias.

Asi pasamos hasta los 10 años, cuando durante una pascua, mi padre nos regaló una chalupita con un motor centrado marca Peter de tres caballos con cambio de marchas, es decir UN FERRARI. No corría mucho, pero nosotros no remábamos, con esto se nos agrandó el horizonte. Imagínate las posibilidades ahora, no había isla en los alrrededores a la cual nuestro inquieto espíritu aventurero no haya pisado, la mayoría de las veces buscando huevos de gaviotas u otros pájaros, cazando y comiendo lo que pillaramos y durmiendo bajo una carpa de camión, porque carpas como las de ahora, ni soñar. Así con Luis Paillan (jurel seco) y su hermano Jorge (oreja de tacho)no le dábamos cuartel a la pobre embarcación,hasta que en cosa de segundos llegaba el maldito Marzo. Pero si parecía que hacía solo minutos que era la pascua y llegabamos a Caleta, no alcanzábamos a disfrutar cuándo llegaba Marzo. ¿Qué se hicieron Enero y Febrero????, tan grande era la diversión.

Pero la vida sigue, nos hicimos hombres y por allá por el año 1973, me quedé en la isla so pretexto que la situación política asi lo ameritaba y me puse a trabajar como capitán de las lanchas de la conservera, obviamente con los que antes eran mis compañeros de jugarretas como mi tripulación, es decir Luis Paillán, Axel Hernandez, Roger Huenuman, Victos Paillan, y Chiporro Paillán, que de tanto llamarlo asi casi no me acuerdo de su nombre,(Orlando). Con ellos tripulamos el Ancla I el Ancla II y la Rapa Nui, embarcaciones que hoy llenan mis recuerdos. Cuántas vivencias, yo tenía en ese entonces 20 años y el resto también; imagínate un grupo de cabros de 20 años, solos en una lancha con esos vientos y olas, éramos arrejonados, no había ola ni viento capáz de atajarnos. Hicimos cuanta entupidez puedas imaginarte, pero nosotros no teníamos un angel de la guarda, no, JESUS en persona nos cuidaba, porque si no era asi, no me puedo imaginar como sobrevivimos. En aquel tiempo no habían motores fuera de borda, todo se hacía con la fuerza de los remos o la vela, siempre parchada o ahumada, eran maestros en "cuadrar" una vela y para eso se ocupaba la cancha de futbol, y ahí participaba medio mundo, dando opiniones o simplemente matando el tiempo. Las chalupas eran de 4 o 5 metros y cuando se iban a buscar mariscos era común verlos partir a 4 remos, aunque un poco más allá cuando no los veían izaban la vela, ni lesos. Claro que a veces en esos raros veranos de dos semanas de sol y sin viento, se mamaban dos o tres dias a remo, bueno, se quedaban sacando mariscos unas dos a tres semanas y nosostros con las lanchas se los retirábamos

Recuerdo por ejemplo ver decenas de chalupas a la vela frente a la bahía pescando sierras, boltejeando tardes enteras entre Pomar y Aguirre, sierras que posteriormente se faenaban en la conservera. Por ahí vi una foto donde aparace una rancha de pescadores, era de plástico con armazón de cañería, no, las de mi tiempo eran de junquillo y ramas, con fuegos en su interior para secar el traje del buzo que era con escafandra. No se conocía el hombre rana, era con esas bombas de aire manual. Cuántas muertes vi por roturas de las mangueras, cuantos embolias, alla le llamaban "los pilló la máquina", personas desfiguradas de por vida por no conocer los peligros que acarrea el bucear a profundidades sin cámara de descompresión o seguir los procedimiento, que tampoco conocíamos.

Y asi tanta vida diferente que hoy si no la cuento sólo va a ser eso, un cuento. Esto debe darse a conocer, el Aguirre de hoy no tiene nada en común con el que yo conocí. Los campoeonatos de Truco eran el pan de cada día, cuantos FALTA ENVÍO grité, e incluso con mi amigo Raúl Uribe fuimos campeones de la isla, todos nos conociamos. Era común que al visitar una casa y lo primero que te ofrecían era un mate, y al calor de la infusión desgranabamos recuerdos, cosas que nos pasaban, chascarros, imaginabamos bromas para otros(algunas se hicieron célebres). Nadie por ejemplo tenía su puerta con llave, tú simplemente entrabas y alli estaba la cocina presta al mate, cafe, o si era hora de almuerzo, no faltaba el plato de cazuela o churasco etc. La gente se conocía mas por su apodo que por su nombre, por ejemplo, "panza negra" chiporro" "loya", "cajón" "pihuel" "Gallinazo" etc, eran apodos de personajes muy conocidos y de tanto usarlos se me olvidan los nombres verdaderos. Cóomo olvidar al maestro Chiguay, un carpintero de ribera como los que ya se fueron, que era un verdadero artista en esto, no sabía leer ni escribir, pero no se de alguien a quién los secretos de una embarcación le fueran tan conocidos. Con el ciprés en sus manos, hacía verdaderas obras de arte. A Juanito Carvajal, con su entusiasmo y alegría, daba vida a los motores fueran de la marca que fueran, no había herramientas ni repuestos, solo imaginación. Recuerdo que una vez lo vi llegar con su lanchita con una biela de madera, se le había roto la original en alguna isla y el se fabricó una de madera para que lo saque del paso.

En fin, son miles y miles de recuerdos, que si tu quieres a medida que me vaya acordando te los puedo relatar.

Un abrazo,

Pato

Buena cosa lo tuyo

Enviado por Alberto Krause el 21/09/2009 a las 13:10
Alberto Krause

Pato,  los que hemos vivido y crecido en ciudades mas grandes, casi no tenemos historia, solo la propia y a veces hasta olvidada por la falta de repetirla oralmente, por eso hoy nos reuninos para recordar los viejos tiempos asi nuestra historia no se  no olvida, es mas se valora y enriquese ya que cada uno aporta una persepcion  distinta de lo vivido, solo tengo una inclietud, todos tienen  apodos, unos mas "piores" que otros, cual era el tuyo ¿¿¿


yo naci en puerto aguirre ...

Enviado por danis sanchez cayun el 25/09/2009 a las 17:11
danis sanchez cayun

yo naci en puerto aguirre en estero copa pero me bine a punta arenas a los 8 años desde es entonces  que no e estado en puerto aguirre


Frio mucho Frio.

Enviado por JUAN FRANCISCO "PANCHO" el 28/09/2009 a las 13:28
JUAN FRANCISCO

Hola Patricio y amigos Caletanos-as., quiero compartir con Uds., lo que recuerdo de infancia, cuando se dejaban caer frente a Caleta, esos inolvidables "LESTASOS", como los identificabamos, el incipiente tendido eléctrico sumbaba, se acuerdan, las orejas y las manos se partían rápidamente por la gélida temperatura de ese viento, lo que más me gustaba observar, eran las grandes olas que en forma cristalina dejaban ver antes de romper con un fuerte estampido en el muro de conchillas, los diferentes peces, cuando había sol eran un espectáculo, lamentablemente Doña Ida, nos tenía cortitos en esas ocasiones que a veces duraban  hasta 4 días si mal no recuerdo y me derretía de envidida y pena al ver a mis primos y amigos más grandes, disfrutar con semejantes espectáculo, no había otra cosa que hacer, no se si será igual, ahora más de 40 años despues, dicen que hasta el clima a cambiado. con nostalgia un fuerte abrazo a todos. 

 

 

 

 

 

 

 


HOLA PATO SOY PEGEL QUE ...

Enviado por YSABEL ALVAREZ el 06/10/2009 a las 20:42
YSABEL  ALVAREZ

HOLA PATO SOY PEGEL QUE GUSTO SABER DE TI , Y QUE RECUERDES A LA ISLA CON TANTO CARIÑO DESEO NOS COMUNIQUEMOS BESITOS PRECIOSO.


Hola Pegel, que gusto, como ...

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 07/10/2009 a las 16:54
Juan Patricio Appel de la Cruz

Hola Pegel, que gusto, como está la vida junto a mi amigo Kaplán....., estoy en FB, asi que ubicame ahí.

Un beso


Caleta I

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 14/10/2009 a las 14:20
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Hoy quiero hablar sobre un lugar mágico, CALETA ANDRADE, he contado muchas anécdotas y chascarros que me pasaron en mi vida en Aguirre, pero hoy quería hablar de cómo era la vida en Caleta Andrade, para así las generaciones posteriores sepan como se generó lo que hoy parece haber estado de siempre, y con ello puedan valorar lo que tienen, puesto que les costo bastante menos que a los pioneros. Bueno, el origen de Caleta según cuenta la Lucha Andrade, fue producto que a su padre Don Francisco Andrade, que vivía en Huicha junto a otras personas llegadas de Laguna, le robaron unas gallinas y eso le molestó muchísimo y decidió irse con su familia al norte de la isla, donde había un riachuelo, era mas plano y se podía dedicar a su pasión que era la ganadería, pero, don Pancho no contaba que en esos terrenos el desmonte y todo para hacer pampas para vacunos, es una cosa casi imposible, son muy nuevos y el empastarlos es pan para hoy y hambre para mañana, pues a los dos o tres años, se acaba el pasto y el matorral vuelve por sus fueros, eso lo viví en Quitralco, en el campo de mi padre, un año se quemó entero, se empastó y a los tres años el renoval era casi mas tupido que el monte original, llega a Caleta por allá por la década del 40 con su esposa y gran parte de sus hijos, no se si ya vivían todos o la Norma y Hector, los menores nacieron ahí, pero el caso es que se instala donde hoy todavía está su casa, en una cocina fogón que dura hasta los días de hoy, poco después arriba don Arturo Latorre y no se si alguien mas, eso se debe averiguar con los antiguos, en los años 46, llega a ese lugar mi padre para hacer una industria procesadora de mariscos, por supuesto que don Pancho lo acoge y le brinda su ayuda, mi padre contaba que había visto muy pocas personas que supieran labrar un palo con hacha como lo hacía don Pancho, era un verdadero maestro, ( a Galo y Hector, años después los ví cortar un palo a pura hacha, era un espectáculo, uno frente a otro, las hachas caían separadas una de otra por no mas de 3 mm. Cosa linda de ver a dos artistas del hacha, creo de ese calibre ya no hay) y digo esto porque hoy tenemos la barraca donde sencillamente compramos el palo ya listo y cepillado, en esos tiempos no era así, las herramientas eran carísimas, y el que era diestro en el hacha , labraba y cepillaba con ella, para hacer tablas se usaba una especie de andamio, de unos tres metros de alto, donde se colocaba el tronco previamente labrado, es decir con sus cuatro caras ya listas, ahí se “hilaba”, esto era para determinar el grosor de las tablas, se hacía marcando con una lienza previamente empapada en carbón las tablas a cortar, entonces con un “serruchón” que tenía un mago en una punta y dos en la otra, en el fondo era un serrucho grande o mas bien una sierra extendida, se procedía a cortar, esta labor era de verdad para personas baqueanas, porque a simple vista parecía fácil, pero una cosa es cantar solo y otra con guitarra, arriba, parado sobre el palo iba un hombre, (recuerdo a don Lucho Cayún en esta faena, con sus ojotas tan características) cuya misión era llevar la línea de corte y decidir cual era el ángulo de corte, si era muy bravo, el serruchón se trababa y si era muy derecho, no se avanzaba, la cosa tenía sus bemoles, abajo se ponían dos hombres cuya misión era cortar, porque la herramienta cortaba al bajar, y ellos solo tiraban para abajo cortando, el de arriba era el que manejaba el cuento, así se hacían todas las tablas para casa, botes, y hasta para ataúdes, el de Paco lo ví hacer así, murió buceando, se le salió la manguera y se ahogó sin aire, era domingo, no habían tablas, así que alguien donó un mañío que tenia cuadrado y se le hizo el cajón a mi amigo Paco. Con Luis y Axel, una vez quisimos cortar un palo para boya del ancla, mi viejo tenía un serruchón , así que manos a la obra, yo iba arriba y los otros atrás, la verdad es que me quedó grande, pero lo intenté para hoy saber que no era tan simple el asunto, como todo en la vida.

Bueno, comienza el desmonte, se labran los palos y se levantan los tijerales de la fábrica, y a los meses se está produciendo, para ubicarnos en el espacio, la fábrica es el centro de Caleta, de ahí para el norte son los de pa’rriba y para el sur los de pa’bajo, esta denominación que aún me persigue viene de que si ponemos un atlas, el norte está arriba del mapa y el sur abajo, y así siempre que le preguntes a un caletano donde está Santiago, te va a decir pa’rriba, en el globo terráqueo también como que quedamos bien abajo, bueno, nosotros cuando éramos cabros no lo hacíamos así, sino todo alrrevés, porque mi casa quedaba en un cerro, entonces nosotros éramos los de pa’rriba y los otros los de pa’bajo, y eso se daba solamente en la isla, porque si hablabas de una isla que quedaba al norte, te referías a ella como que quedaba arriba…. Pa’ arriba de la fábrica (al norte) quedaba la casa de Don Pancho, luego un poco mas arriba, Raúl Calderón se hizo la suya mas tarde, de ahí venía la cancha de fútbol, que después de creo años de pensamientos profundos, los municipales de Aysén decidieron convertirla en Plaza, estos personajes tenían conectado el cerebro con el poto, pensaban y la ca…ban, no hay caso, creo que nunca he visto una estupidez mayor en una isla que lo único que hay que hacer aparte de trabajar, es deporte, le quitan ese escaso espacio de la cancha para hacer un paseo, como si fuera poco el que teníamos como costanera y el camino a huicha, pero, la omnipotente municipalidad a cargo de un alcalde designado, decide hacer una plaza, falto poco para que le pongan su nombre a la embarrada. Al lado Weste de la cancha estaba la Iglesia, que un tiempo funcionó como sala de clases, luego venía la otrora gloriosa Escuela Nº 8 de Caleta Andrade, en una sala se impartían clases de 1º a 3º básico, esa escuela luego fue reemplazada por un grupo escolar mucho mas grande y mas moderno, y de la modesta escuelita que vio pasar generaciones de Caletanos….no quedó nada, mas al norte y siguiendo por el lado weste de la cancha, estaba la casa de Doña Geseita, esa casa luego de pasar por muchas manos, entre ellas las de Osvaldo Miranda (ojos de vidrio), terminó en poder de René Bahamonde (cabeza de buey) ahora no creo que exista todavía, al lado este de la cancha, existía hace mucho tiempo atrás la casa de doña Cañe, la mamá de la Oritia y de Coche Tripa, nunca lo conocí de otro modo, la Oritia tenía un pequeño retraso mental y se le solía ver corriendo por la cancha con su característico trrrrt, trrrrt, era como su sonido propio, cada vez que uno se acercaba ella se alejaba diciéndolo, como yo salí a los 7 años a estudiar a Puerto Octay en Osorno, nunca supe que les pasó, que se hicieron, como que de un verano a otro ya no estaban, el marido de doña Cañe, creo recordarlo muy vagamente, me parece que era de apellido Navarro, flaco y con un bigotito pequeño, y muy bueno para el “frasco”, ese mal endémico de mis coterráneos, seguía hacia arriba la  casa de Cabeza de Buey y mas allá, la de Baltazar Hernandez, Chiporro Paillán tiempo después hizo su casa a continuación y luego venía el negocio de Septimio Latorre (piche) y la casa Laucha Cárcamo con la María Ester, esa casa perteneció a otra familia que no me acuerdo de su nombre, pero si su fisonomía, de seguro de un momento a otro los voy a recordar, este cabro era muy compuestito y educadito, no se que será de él, luego la casa de Segundo Andrade, pasado el camino que salía de la playa e iba a la bombilla, vivía Juan Villarroel, (Pihuel), hacia atrás Hermino Melián, su suegra y de ahí conocí a la gente pero no me acuerdo quién era quién, al lado de  Pihuel vivía don Bautista Mansilla, que tenía un boliche donde vendía pequeñas cosas y abarrotes, pero sobretodo eran “confites” eso que tenían forma de almohada y eran de anís, que aún se ven, nosotros con mis hermanos íbamos a comprar, y cuando la compra era de por ejemplo 5 confites y medio, doña Cañe, partía el confite con sus dientes y nos daba la mitad, pero la mitad de adentro, jajaja, eso era así, no estoy inventando, y a quién le importaba????, lo importante era la golosina, bueno, seguía la casa de Arturo Latorre, Cajón, Sixto Llancalahuén,(panza negra) las Raines y Chamorro, para atrás de la bombilla, vivían los Arteaga, Coloane, etc. etc. 

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 16:48
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

Viento Este, era otra cosa, venía de la mano de Julio y Agosto, lo veíamos bajar bramando de la Isla Ester en Rayal, y mirábamos las turbonadas acercarse a Caleta, era helado como canilla de gaviota, pegaba de frente, las gaviotas que estaban en el conchal, se elevaban y planeaban sobre el pueblo, con gran enojo de mi madre porque le ensuciaban los vidrios del ventanal del living, pero curiosamente, es el viento que mejor recuerdo, tenía un olor a nieve y a limpio que no tienen los otros, soplaba y se iba, nada de permanecer y encrespar olas no, pasaba la racha, y todo quedaba calmo hasta la próxima, a veces teníamos que cargar conservas y con este viento nadie se animaba, hasta que inventé una fondeada en el muelle que afortunadamente me dio resultado, sino, aún estoy sacando mi lancha de las cáscaras, este cargío se realizaba a veces trayendo al hombro las cajas, o en el carro con lingas, las que bajábamos con el huinche a vapor del muelle, ese al que ahora solo se le ven los pilares, porque el tablado y las máquinas, hace tiempo que las destruyeron, cargábamos y nos íbamos a Huicha a esperar el barco que venía de Aysén con rumbo a Puerto Montt, Caleta fue el primer puerto de Aysén por mucho tiempo y de ahí la envidia de los ayseninos.

Septiembre era el mes de los westes, que venían del mar y soplaban a espaldas de Caleta, esos al contrario de los lestasos, venían con chubascos fuertes de lluvia, marejadas y mucha parafernalia.

El Sur traía buen tiempo, sol y alegría, eran escasos los días estos, aunque recuerdo veranos en que hubo sequía, otros en que en los días lindos, salíamos con una lancha los domingos hasta la Península Elisa, la Isla del Mono le decían, ahí había un arroyo espectacular, de agua muy helada, y mi madre aprovechaba de sacar la lana de los colchones para lavarla y  secarla en las piedras, se hacía una asado y nosotros jugábamos o nos bañábamos en el mar, el problema era que no había bloqueador solar, entonces las quemaduras eras a veces severas y el dolor, para que les cuento.

El Norte, era el eterno compañero de todos los días, con el nos levantábamos y nos acostábamos, no tenía preferencia de época, claro que en invierno, si te pillaba un temporal en la lancha, mejor que busques un puerto, cuantas veces capeamos en unos puertos que ni me acuerdo, llegábamos de noche y azotados por el mar, no se de verdad como dábamos con el pedacito de entrada que se veía un poco mas negra en la negrura inmensa de la noche, pero ahí apenas guarecidos, pasábamos lo peor, entre tallas, chistes y risas, como para olvidar que a veces apenas llegamos, hoy la navegación es distinta, hay mejores lanchas y motores, pero así me gustaba, a veces se escuchaba un poco de radio, que alegría, hoy hasta tv tienen.

En otras tardes, nos juntábamos en el restaurante de Loya a jugar truco, recuerdo que muchas veces me fui de ahí a la lancha, porque sencillamente no me di cuenta de la hora, y la Filo desarmaba la cama para que mi padre creyera que había dormido ahí y no me sintió salir…recuerdo que con Loya salimos campeones de truco en Aguirre, fue memorable, algo así como se top 1 en el tenis.

Muchos me dirán que no era muy entretenida la vida en Caleta, quizás tengan razón, pero como yo nació ahí, los conocía a todos y ellos me conocían, como que no me daba cuenta de eso, pero mi madre debió haberla sufrido mucho, es como estar varado en un lugar, sin poder salir, yo no tenía esa sensación, lo pasaba chancho, las pascuas también eran entretenidas, cuando chicos generalmente llegábamos ese día desde Puerto Montt, pero de adultos, trabajando en la fábrica, terminábamos la labor a las 17:00 y a la ducha y esperar la noche, se notaba en el ambiente que era un día distinto, como que había mas alegría, eso que al principio no era común hacer árboles de pascua, cosa que cambió con los años y la influencia de mi madre, los regalos eran por lo demás sencillos, no había dinero para ello, y nosotros a diferencia de los niños de hoy, no pedíamos nada, éramos mas concientes, amén que si nos poníamos espesos…no les arriendo la ganancia.

 

Y así amigos, era en parte la vida linda y despreocupada de caleta, huicha era mas movida, pero nosotros éramos mas calmos, cuando queríamos divertirnos, nos íbamos a huicha a la “botica” de Telmo y nos mandábamos sus pencasos igual, muchas veces nos volvimos a media escota, pero eran gajes del oficio. 

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 16:54
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 16:58
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 17:07
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 17:11
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba

 


aclaracion

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 29/10/2009 a las 11:00
Juan Patricio Appel de la Cruz

Quiero hacer una pequeña aclaración a unos personajes que son recurrentes en mis recuerdos, se trata de "Coche Tripa" también conocido como "coche las coles", hace unos días, conversando con mi gran amigo Axel Hernández, le pregunté al respecto y el me aclaró lo que se me había olvidado, no recordaba por ejemplo que antes entre la casa de Francisco Andrade y la casa de Baltazar Hernández, habían tres casas, la primera era del maestro Chiguay que luego se traslado a la puntilla de Bencho, la segunda era de doña Cañe, la madre de Coche que estaba casada con "Ñople" Soto, y la tercera era de Cabeza de Buey, de "Ñople" no me había acordado, ahora se me hace mas fácil, porque a mis recuerdos uno los de mis amigos, y Coche tenía otros hermanos entre esos el Segua, famoso Segua, lo recuerdo muy delgado y con un pantalón demasiado ancho para su cuerpo, pero era la tónica en esos días, nadie tenía verguenza de ponerse la ropa que había, no existían las "marcas" de hoy, te ponías lo que había y punto, Coche me recordó Axel, murió en Ciruelillo, ese golfito que queda al norte de Caleta, es pequeño, pero cuando se enfurece, es de temer, ahí se ahogó junto con sus compañeros de apellido Nitor, hermanos de la Alicia, cuando se les dio vuelta la chalupa que seguramente llevaban con mucha carga, o sencillamente se tiraron con mal tiempo, en esos años era como común que se ahogara la gente por estas actitudes, parece que con los muertos y el tiempo eso se paso, porque de grande no recuerdo que haya sucedido. Que bueno me hizo hablar con Axel, solo al escuchar su voz y risa, me transporté de inmediato a Caleta y a las lanchas, es que con el, Luis, Chiporro, Trompo, Chonchino, pasamos años increíbles.


Estoy tratando de subir un ...

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 14/10/2009 a las 14:22
Juan Patricio Appel de la Cruz

Estoy tratando de subir un comentario hace como tres dias y no me deja. Ese es el problema de un pais subdesarrollado


caleta Andrade I

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 14/10/2009 a las 14:25
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Hoy quiero hablar sobre un lugar mágico, CALETA ANDRADE, he contado muchas anécdotas y chascarros que me pasaron en mi vida en Aguirre, pero hoy quería hablar de cómo era la vida en Caleta Andrade, para así las generaciones posteriores sepan como se generó lo que hoy parece haber estado de siempre, y con ello puedan valorar lo que tienen, puesto que les costo bastante menos que a los pioneros. Bueno, el origen de Caleta según cuenta la Lucha Andrade, fue producto que a su padre Don Francisco Andrade, que vivía en Huicha junto a otras personas llegadas de Laguna, le robaron unas gallinas y eso le molestó muchísimo y decidió irse con su familia al norte de la isla, donde había un riachuelo, era mas plano y se podía dedicar a su pasión que era la ganadería, pero, don Pancho no contaba que en esos terrenos el desmonte y todo para hacer pampas para vacunos, es una cosa casi imposible, son muy nuevos y el empastarlos es pan para hoy y hambre para mañana, pues a los dos o tres años, se acaba el pasto y el matorral vuelve por sus fueros, eso lo viví en Quitralco, en el campo de mi padre, un año se quemó entero, se empastó y a los tres años el renoval era casi mas tupido que el monte original, llega a Caleta por allá por la década del 40 con su esposa y gran parte de sus hijos, no se si ya vivían todos o la Norma y Hector, los menores nacieron ahí, pero el caso es que se instala donde hoy todavía está su casa, en una cocina fogón que dura hasta los días de hoy, poco después arriba don Arturo Latorre y no se si alguien mas, eso se debe averiguar con los antiguos, en los años 46, llega a ese lugar mi padre para hacer una industria procesadora de mariscos, por supuesto que don Pancho lo acoge y le brinda su ayuda, mi padre contaba que había visto muy pocas personas que supieran labrar un palo con hacha como lo hacía don Pancho, era un verdadero maestro, ( a Galo y Hector, años después los ví cortar un palo a pura hacha, era un espectáculo, uno frente a otro, las hachas caían separadas una de otra por no mas de 3 mm. Cosa linda de ver a dos artistas del hacha, creo de ese calibre ya no hay) y digo esto porque hoy tenemos la barraca donde sencillamente compramos el palo ya listo y cepillado, en esos tiempos no era así, las herramientas eran carísimas, y el que era diestro en el hacha , labraba y cepillaba con ella, para hacer tablas se usaba una especie de andamio, de unos tres metros de alto, donde se colocaba el tronco previamente labrado, es decir con sus cuatro caras ya listas, ahí se “hilaba”, esto era para determinar el grosor de las tablas, se hacía marcando con una lienza previamente empapada en carbón las tablas a cortar, entonces con un “serruchón” que tenía un mago en una punta y dos en la otra, en el fondo era un serrucho grande o mas bien una sierra extendida, se procedía a cortar, esta labor era de verdad para personas baqueanas, porque a simple vista parecía fácil, pero una cosa es cantar solo y otra con guitarra, arriba, parado sobre el palo iba un hombre, (recuerdo a don Lucho Cayún en esta faena, con sus ojotas tan características) cuya misión era llevar la línea de corte y decidir cual era el ángulo de corte, si era muy bravo, el serruchón se trababa y si era muy derecho, no se avanzaba, la cosa tenía sus bemoles, abajo se ponían dos hombres cuya misión era cortar, porque la herramienta cortaba al bajar, y ellos solo tiraban para abajo cortando, el de arriba era el que manejaba el cuento, así se hacían todas las tablas para casa, botes, y hasta para ataúdes, el de Paco lo ví hacer así, murió buceando, se le salió la manguera y se ahogó sin aire, era domingo, no habían tablas, así que alguien donó un mañío que tenia cuadrado y se le hizo el cajón a mi amigo Paco. Con Luis y Axel, una vez quisimos cortar un palo para boya del ancla, mi viejo tenía un serruchón , así que manos a la obra, yo iba arriba y los otros atrás, la verdad es que me quedó grande, pero lo intenté para hoy saber que no era tan simple el asunto, como todo en la vida.

Bueno, comienza el desmonte, se labran los palos y se levantan los tijerales de la fábrica, y a los meses se está produciendo, para ubicarnos en el espacio, la fábrica es el centro de Caleta, de ahí para el norte son los de pa’rriba y para el sur los de pa’bajo, esta denominación que aún me persigue viene de que si ponemos un atlas, el norte está arriba del mapa y el sur abajo, y así siempre que le preguntes a un caletano donde está Santiago, te va a decir pa’rriba, en el globo terráqueo también como que quedamos bien abajo, bueno, nosotros cuando éramos cabros no lo hacíamos así, sino todo alrrevés, porque mi casa quedaba en un cerro, entonces nosotros éramos los de pa’rriba y los otros los de pa’bajo, y eso se daba solamente en la isla, porque si hablabas de una isla que quedaba al norte, te referías a ella como que quedaba arriba…. Pa’ arriba de la fábrica (al norte) quedaba la casa de Don Pancho, luego un poco mas arriba, Raúl Calderón se hizo la suya mas tarde, de ahí venía la cancha de fútbol, que después de creo años de pensamientos profundos, los municipales de Aysén decidieron convertirla en Plaza, estos personajes tenían conectado el cerebro con el poto, pensaban y la ca…ban, no hay caso, creo que nunca he visto una estupidez mayor en una isla que lo único que hay que hacer aparte de trabajar, es deporte, le quitan ese escaso espacio de la cancha para hacer un paseo, como si fuera poco el que teníamos como costanera y el camino a huicha, pero, la omnipotente municipalidad a cargo de un alcalde designado, decide hacer una plaza, falto poco para que le pongan su nombre a la embarrada. Al lado Weste de la cancha estaba la Iglesia, que un tiempo funcionó como sala de clases, luego venía la otrora gloriosa Escuela Nº 8 de Caleta Andrade, en una sala se impartían clases de 1º a 3º básico, esa escuela luego fue reemplazada por un grupo escolar mucho mas grande y mas moderno, y de la modesta escuelita que vio pasar generaciones de Caletanos….no quedó nada, mas al norte y siguiendo por el lado weste de la cancha, estaba la casa de Doña Geseita, esa casa luego de pasar por muchas manos, entre ellas las de Osvaldo Miranda (ojos de vidrio), terminó en poder de René Bahamonde (cabeza de buey) ahora no creo que exista todavía, al lado este de la cancha, existía hace mucho tiempo atrás la casa de doña Cañe, la mamá de la Oritia y de Coche Tripa, nunca lo conocí de otro modo, la Oritia tenía un pequeño retraso mental y se le solía ver corriendo por la cancha con su característico trrrrt, trrrrt, era como su sonido propio, cada vez que uno se acercaba ella se alejaba diciéndolo, como yo salí a los 7 años a estudiar a Puerto Octay en Osorno, nunca supe que les pasó, que se hicieron, como que de un verano a otro ya no estaban, el marido de doña Cañe, creo recordarlo muy vagamente, me parece que era de apellido Navarro, flaco y con un bigotito pequeño, y muy bueno para el “frasco”, ese mal endémico de mis coterráneos, seguía hacia arriba la  casa de Cabeza de Buey y mas allá, la de Baltazar Hernandez, Chiporro Paillán tiempo después hizo su casa a continuación y luego venía el negocio de Septimio Latorre (piche) y la casa Laucha Cárcamo con la María Ester, esa casa perteneció a otra familia que no me acuerdo de su nombre, pero si su fisonomía, de seguro de un momento a otro los voy a recordar, este cabro era muy compuestito y educadito, no se que será de él, luego la casa de Segundo Andrade, pasado el camino que salía de la playa e iba a la bombilla, vivía Juan Villarroel, (Pihuel), hacia atrás Hermino Melián, su suegra y de ahí conocí a la gente pero no me acuerdo quién era quién, al lado de  Pihuel vivía don Bautista Mansilla, que tenía un boliche donde vendía pequeñas cosas y abarrotes, pero sobretodo eran “confites” eso que tenían forma de almohada y eran de anís, que aún se ven, nosotros con mis hermanos íbamos a comprar, y cuando la compra era de por ejemplo 5 confites y medio, doña Cañe, partía el confite con sus dientes y nos daba la mitad, pero la mitad de adentro, jajaja, eso era así, no estoy inventando, y a quién le importaba????, lo importante era la golosina, bueno, seguía la casa de Arturo Latorre, Cajón, Sixto Llancalahuén,(panza negra) las Raines y Chamorro, para atrás de la bombilla, vivían los Arteaga, Coloane, etc. etc. 

 


Caleta Andrade

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 07/10/2009 a las 17:13
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Hoy quiero hablar sobre un lugar mágico, CALETA ANDRADE, he contado muchas anécdotas y chascarros que me pasaron en mi vida en Aguirre, pero hoy quería hablar de cómo era la vida en Caleta Andrade, para que así las generaciones posteriores sepan como se generó lo que hoy parece haber estado de siempre, y con ello puedan valorar lo que tienen, puesto que les costo bastante menos que a los pioneros. Bueno, el origen de Caleta según cuenta la Lucha Andrade, fue producto que a su padre Don Francisco Andrade, que vivía en huicha junto a otras personas, le robaron unas gallinas y eso le molestó muchísimo y decidió irse con su familia al norte de la isla, donde había un riachuelo, era mas plano y se podía dedicar a su pasión que era la ganadería, pero, don Pancho no contaba que en esos terrenos el desmonte y todo para hacer pampas para vacunos, es una cosa casi imposible, son muy nuevos y el empastarlos es pan para hoy y hambre para mañana, pues a los dos o tres años, se acaba el pasto y el matorral vuelve por sus fueros, eso lo viví en Quitralco, en el campo de mi padre, un año se quemó entero, se empastó y a los tres años el renoval era casi mas tupido que el monte original, llega a Caleta por allá por la década del 40 con su esposa y gran parte de sus hijos, no se si ya vivían todos o la Norma y Hector, los menores nacieron ahí, pero el caso es que se instala donde hoy todavía está su casa, en una cocina fogón que dura hasta los días de hoy, poco después arriba don Arturo Latorre y no se si alguien mas,  eso se debe averiguar con los antiguos, en los años 46, llega a ese lugar mi padre para hacer una industria procesadora de mariscos, por supuesto que don Pancho lo acoge y le brinda su ayuda, mi padre contaba que había visto muy pocas personas que supieran labrar un palo con hacha como lo hacía don Pancho, era un verdadero maestro, ( a Galo y Hector, años después los ví cortar un palo a pura hacha, era un espectáculo, uno frente a otro, las hachas caían separadas una de otra por no mas de 3 mm. Cosa linda de ver a dos artistas del hacha, creo de ese calibre ya no hay) y digo esto porque hoy tenemos la barraca donde sencillamente compramos el palo ya listo y cepillado, en esos tiempos no era así, las herramientas eran carísimas, y el que era diestro en el hacha, labraba y cepillaba con ella, para hacer tablas se usaba una especie de andamio, de unos tres metros de alto, donde se colocaba el tronco previamente labrado, es decir con sus cuatro caras ya listas, ahí se “hilaba”, esto era para determinar el grosor de las tablas, se hacía marcando con una lienza previamente empapada en carbón las tablas a cortar, entonces con un serruchón, se procedía a cortar, esta labor era de verdad para personas baqueanas, porque a simple vista parecía fácil, pero una cosa es cantar solo y otra con guitarra, arriba, parado sobre el palo iba un hombre, (recuerdo a don Lucho Cayún en esta faena, con sus ojotas tan características) cuya misión era llevar la línea de corte y decidir cual era el ángulo de corte, si era muy bravo, el serruchón se trababa y si era muy derecho, no se avanzaba, la cosa tenía sus bemoles, abajo se ponían dos hombres cuya misión era cortar, porque la herramienta cortaba al bajar, y ellos solo tiraban para abajo cortando, el de arriba era el que manejaba el cuento, así se hacían todas las tablas para casa, botes, y hasta para ataúdes, el de Paco lo ví hacer así, murió buceando, se le salió la manguera y se ahogó sin aire, era domingo, no habían tablas, así que alguien donó un mañío que tenia cuadrado y se le hizo el cajón a mi amigo Paco. Con Luis y Axel, una vez quisimos cortar un palo para boya del ancla, mi viejo tenía un serruchón , así que manos a la obra, yo iba arriba y los otros atrás, la verdad es que me quedó grande, pero lo intenté para hoy saber que no era tan simple el asunto, bueno, como todo en la vida.

Bueno, comienza el desmonte, se labran los palos y se levantan los tijerales de la fábrica, y a los meses se está produciendo, para ubicarnos en el espacio, la fábrica es el centro de Caleta, de ahí para el norte son los de pa’rriba y para el sur los de pa’bajo, esta denominación que aún me persigue viene de que si ponemos un atlas, el norte está arriba del mapa y el sur abajo, y así siempre que le preguntes a un caletano donde está Santiago, te va a decir pa’rriba, en el globo terráqueo también como que quedamos bien abajo, bueno, nosotros no lo hacíamos así, sino todo alrrevés, porque mi casa quedaba en un cerro, entonces nosotros éramos los de pa’rriba y los otros los de pa’bajo, y eso se daba solamente en la isla, porque si hablabas de una isla que quedaba al norte, te referías a ella como que quedaba arriba…. Pa’ arriba de la fábrica (al norte) quedaba la casa de Don Pancho, luego un poco mas arriba, Raúl Calderón se hizo la suya mas tarde, de ahí venía la cancha de fútbol, que después de creo años de pensamientos profundos, los municipales de Aysén decidieron convertirla en Plaza, estos personajes tenían conectado el cerebro con el poto, pensaban y la ca…ban, no hay caso, creo que nunca he visto una estupidez mayor en una isla que lo único que hay que hacer aparte de trabajar, es deporte, le quitan ese escaso espacio de la cancha para hacer un paseo, como si fuera poco el que teníamos como costanera y el camino a huicha, pero, la omnipotente municipalidad a cargo de un alcalde designado, decide hacer una plaza, falto poco para que le pongan su nombre a la embarrada. Al lado Weste de la cancha estaba la Iglesia, que un tiempo funcionó como sala de clases, luego venía la otrora gloriosa Escuela Nº 8 de Caleta Andrade, en una sala se impartían clases de 1º a 3º básico, esa escuela luego fue reemplazada por un grupo escolar mucho mas grande y mas moderno, y de la modesta escuelita que vio pasar generaciones de Caletanos….no quedó nada, mas al norte y siguiendo por el lado weste de la cancha, estaba la casa de Doña Geseita, esa casa luego de pasar por muchas manos, entre ellas las de Osvaldo Miranda (ojos de vidrio), terminó en poder de René Bahamonde (cabeza de buey) ahora no creo que exista todavía, al lado este de la cancha, existía hace mucho tiempo atrás la casa de doña Cañe, la mamá de la Oritia y de Coche Tripa, nunca lo conocí de otro modo, la Oritia tenía un pequeño retraso mental y se le solía ver corriendo por la cancha con su característico trrrrt, trrrrt, era como su sonido propio, cada vez que uno se acercaba ella se alejaba diciéndolo, como yo salí a los 7 años a estudiar a Puerto Octay en Osorno, nunca supe que les pasó, que se hicieron, como que de un verano a otro ya no estaban, el marido de doña Cañe, creo recordarlo muy vagamente, me parece que era de apellido Navarro, flaco y con un bigotito pequeño, y muy bueno para el “frasco”, ese mal endémico de mis coterráneos, seguía hacia arriba la  casa de Cabeza de Buey y mas allá, la de Baltazar Hernandez, Chiporro Paillán tiempo después hizo su casa a continuación y luego venía el negocio de Septimio Latorre (piche) y la casa de Laucha Cárcamo con la María Ester, esa casa perteneció a otra familia que no me acuerdo de su nombre, pero si su fisonomía, de seguro de un momento a otro los voy a recordar, este cabro era muy compuestito y educadito, no se que será de él, luego la casa de Segundo Andrade, pasado el camino que salía de la playa e iba a la bombilla, vivía Juan Villarroel, (Pihuel), hacia atrás Hermino Melián, su suegra y de ahí conocí a la gente pero no me acuerdo quién era quién, al lado de  Pihuel vivía don Bautista Mansilla, que tenía un boliche donde vendía pequeñas cosas y abarrotes, pero sobretodo eran “confites” eso que tenían forma de almohada y eran de anís, que aún se ven, nosotros con mis hermanos íbamos a comprar, y cuando la compra era de por ejemplo 5 confites y medio, doña Cañe, partía el confite con sus dientes y nos daba la mitad, pero la mitad de adentro, jajaja, eso era así, no estoy inventando, y a quién le importaba????, lo importante era la golosina, bueno, seguía la casa de Arturo Latorre, Cajón, Sixto Llancalahuén, las Raines y Chamorro, para atrás de la bombilla, vivían los Arteaga, Coloane, etc. etc. ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara conmigo y ahí se quedó hasta que se casó con Miranda (Ojo de Vidrio), el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la abuela….. no me acuerdo y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos y como vivíamos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45, se entraba a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, 31 de Diciembre, viendo que le quedaba presión a la caldera, le pedí a mi padre permiso para para que a las 12 de la noche diera el aviso a la población, tocando el pito, bendita idea, porque de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me avisaba y yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, les avisaban a las casas que sus padres ya salían del trabajo para preparar la comida, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron unas peleas homéricas con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, "Mortis". En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

Viento Este, era otra cosa, venía de la mano de Julio y Agosto, lo veíamos bajar bramando de la Isla Ester en Rayal, y mirábamos las turbonadas acercarse a Caleta, era helado como canilla de gaviota, pegaba de frente, las gaviotas que estaban en el conchal, se elevaban y planeaban sobre el pueblo, con gran enojo de mi madre porque le ensuciaban los vidrios del ventanal del living, pero curiosamente, es el viento que mejor recuerdo, tenía un olor a nieve y a limpio que no tienen los otros, soplaba y se iba, nada de permanecer y encrespar olas no, pasaba la racha, y todo quedaba calmo hasta la próxima, a veces teníamos que cargar conservas y con este viento nadie se animaba, hasta que inventé una fondeada en el muelle que afortunadamente me dio resultado, sino, aún estoy sacando mi lancha de las cáscaras, este cargío se realizaba a veces trayendo al hombro las cajas, o en el carro con lingas, las que bajábamos con el huinche a vapor del muelle, ese al que ahora solo se le ven los pilares, porque el tablado y las máquinas, hace tiempo que las destruyeron, cargábamos y nos íbamos a Huicha a esperar el barco que venía de Aysén con rumbo a Puerto Montt, Caleta fue el primer puerto de Aysén por mucho tiempo y de ahí la envidia de los ayseninos.

Septiembre era el mes de los westes, que venían del mar y soplaban a espaldas de Caleta, esos al contrario de los lestasos, venían con chubascos fuertes de lluvia, marejadas y mucha parafernalia.

El Sur traía buen tiempo, sol y alegría, eran escasos los días estos, aunque recuerdo veranos en que hubo sequía, otros en que en los días lindos, salíamos con una lancha los domingos hasta la Península Elisa, la Isla del Mono le decían, ahí había un arroyo espectacular, de agua muy helada, y mi madre aprovechaba de sacar la lana de los colchones para lavarla y  secarla en las piedras, se hacía una asado y nosotros jugábamos o nos bañábamos en el mar, el problema era que no había bloqueador solar, entonces las quemaduras eras a veces severas y el dolor, para que les cuento.

El Norte, era el eterno compañero de todos los días, con el nos levantábamos y nos acostábamos, no tenía preferencia de época, claro que en invierno, si te pillaba un temporal en la lancha, mejor que busques un puerto, cuantas veces capeamos en unos puertos que ni me acuerdo, llegábamos de noche y azotados por el mar, no se de verdad como dábamos con el pedacito de entrada que se veía un poco mas negra en la negrura inmensa de la noche, pero ahí apenas guarecidos, pasábamos lo peor, entre tallas, chistes y risas, como para olvidar que a veces apenas llegamos, hoy la navegación es distinta, hay mejores lanchas y motores, pero así me gustaba, a veces se escuchaba un poco de radio, que alegría, hoy hasta tv tienen.

En otras tardes, nos juntábamos en el restaurante de Loya a jugar truco, recuerdo que muchas veces me fui de ahí a la lancha, porque sencillamente no me di cuenta de la hora, y la Filo desarmaba la cama para que mi padre creyera que había dormido ahí y no me sintió salir…,  con Loya salimos campeones de truco en Aguirre, fue memorable, algo así como ser top 1 en el tenis.

Muchos me dirán que no era muy entretenida la vida en Caleta, quizás tengan razón, pero como yo nací ahí, los conocía a todos y ellos me conocían, como que no me daba cuenta de eso, pero mi madre debió haberla sufrido mucho, es como estar varado en un lugar, sin poder salir, yo no tenía esa sensación, lo pasaba chancho, las pascuas también eran entretenidas, cuando chicos generalmente llegábamos ese día desde Puerto Montt, pero de adultos, trabajando en la fábrica, terminábamos la labor a las 17:00 y a la ducha y esperar la noche, se notaba en el ambiente que era un día distinto, como que había mas alegría, eso que al principio no era común hacer árboles de pascua, cosa que cambió con los años y la influencia de mi madre, los regalos eran por lo demás sencillos, no había dinero para ello, y nosotros a diferencia de los niños de hoy, no pedíamos nada, éramos mas concientes, amén que si nos poníamos espesos…no les arriendo la ganancia.

Y así amigos, era en parte la vida linda y despreocupada de caleta, huicha era mas movida, pero nosotros éramos mas calmos, cuando queríamos divertirnos, nos íbamos a huicha a la “botica” de Telmo y nos mandábamos sus pencasos igual, muchas veces nos volvimos a media escota, pero eran gajes del oficio.

Así, en otra ocasión, les seguiré contando como vivíamos en Caleta.

 


Caleta Andrade

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 07/10/2009 a las 17:32
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Hoy quiero hablar sobre un lugar mágico, CALETA ANDRADE, he contado muchas anécdotas y chascarros que me pasaron en mi vida en Aguirre, pero hoy quería hablar de cómo era la vida en Caleta Andrade, para que así las generaciones posteriores sepan como se generó lo que hoy parece haber estado de siempre, y con ello puedan valorar lo que tienen, puesto que les costo bastante menos que a los pioneros. Bueno, el origen de Caleta según cuenta la Lucha Andrade, fue producto que a su padre Don Francisco Andrade, que vivía en huicha junto a otras personas, le robaron unas gallinas y eso le molestó muchísimo y decidió irse con su familia al norte de la isla, donde había un riachuelo, era mas plano y se podía dedicar a su pasión que era la ganadería, pero, don Pancho no contaba que en esos terrenos el desmonte y todo para hacer pampas para vacunos, es una cosa casi imposible, son muy nuevos y el empastarlos es pan para hoy y hambre para mañana, pues a los dos o tres años, se acaba el pasto y el matorral vuelve por sus fueros, eso lo viví en Quitralco, en el campo de mi padre, un año se quemó entero, se empastó y a los tres años el renoval era casi mas tupido que el monte original, llega a Caleta por allá por la década del 40 con su esposa y gran parte de sus hijos, no se si ya vivían todos o la Norma y Hector, los menores nacieron ahí, pero el caso es que se instala donde hoy todavía está su casa, en una cocina fogón que dura hasta los días de hoy, poco después arriba don Arturo Latorre y no se si alguien mas, eso se debe averiguar con los antiguos, en los años 46, llega a ese lugar mi padre para hacer una industria procesadora de mariscos, por supuesto que don Pancho lo acoge y le brinda su ayuda, mi padre contaba que no había visto otra persona que supiera labrar un palo con hacha como lo hacía don Pancho, era un verdadero maestro, (a Galo y Hector, años después los ví cortar un palo a pura hacha, era un espectáculo, uno frente a otro, las hachas caían separadas una de otra por no mas de 3 mm. Cosa linda de ver a dos artistas del hacha, creo que de ese calibre ya no hay) y digo esto porque hoy tenemos la barraca donde sencillamente compramos el palo ya listo y cepillado, en esos tiempos no era así, las herramientas eran carísimas, y el que era diestro en el hacha , labraba y cepillaba con ella, para hacer tablas se usaba una especie de andamio, de unos tres metros de alto, donde se colocaba el tronco previamente labrado, es decir con sus cuatro caras ya listas, ahí se “hilaba”, esto era para determinar el grosor de las tablas, se hacía marcando con una lienza previamente empapada en carbón las tablas a cortar, entonces con un "serruchón", que tenía un mago arriba y dos abajo, se procedía a cortar, esta labor era de verdad para personas baqueanas, porque a simple vista parecía fácil, pero una cosa es cantar solo y otra con guitarra, arriba, parado sobre el palo iba un hombre, (recuerdo a don Lucho Cayún en esta faena, con sus ojotas tan características) cuya misión era llevar la línea de corte y decidir cual era el ángulo de corte, si era muy bravo, el serruchón se trababa y si era muy derecho, no se avanzaba, la cosa tenía sus bemoles, abajo se ponían dos hombres cuya misión era cortar, porque la herramienta cortaba al bajar, y ellos solo tiraban para abajo cortando, el de arriba era el que manejaba el cuento, así se hacían todas las tablas para casa, botes, y hasta para ataúdes, el de Paco lo ví hacer así, murió buceando, se le salió la manguera y se ahogó sin aire, era domingo, no habían tablas, así que alguien donó un mañío que tenia cuadrado y se le hizo el cajón a mi amigo Paco. Con Luis y Axel, una vez quisimos cortar un palo para boya del ancla, mi viejo tenía un serruchón, así que manos a la obra, yo iba arriba y los otros abajo, la verdad es que me quedó grande, pero lo intenté para hoy saber que no era tan simple el asunto, bueno, como todo en la vida.

Bueno, comienza el desmonte, se labran los palos y se levantan los tijerales de la fábrica, y a los meses se está produciendo, para ubicarnos en el espacio, la fábrica es el centro de Caleta, de ahí para el norte son los de pa’rriba y para el sur los de pa’bajo, esta denominación que aún me persigue viene de que si ponemos un atlas, el norte está arriba del mapa y el sur abajo, y así siempre que le preguntes a un caletano donde está Santiago, te va a decir pa’rriba, en el globo terráqueo también como que quedamos bien abajo, bueno, nosotros no lo hacíamos así, sino todo alrrevés, porque mi casa quedaba en un cerro, entonces nosotros éramos los de pa’rriba y los otros los de pa’bajo, y eso se daba solamente en la isla, porque si hablabas de una isla que quedaba al norte, te referías a ella como que quedaba arriba…. Pa’ arriba de la fábrica (al norte) quedaba la casa de Don Pancho, luego un poco mas arriba, Raúl Calderón se hizo la suya mas tarde, de ahí venía la cancha de fútbol, que después de creo años de pensamientos profundos, los municipales de Aysén decidieron convertirla en Plaza, estos personajes tenían conectado el cerebro con el poto, pensaban y la ca…ban, no hay caso, creo que nunca he visto una estupidez mayor en una isla que lo único que hay que hacer aparte de trabajar, es deporte, le quitan ese escaso espacio de la cancha para hacer un paseo, como si fuera poco el que teníamos como costanera y el camino a huicha, pero, la omnipotente municipalidad a cargo de un alcalde designado, decide hacer una plaza, falto poco para que le pongan su nombre a la embarrada. Al lado Weste de la cancha estaba la Iglesia, que un tiempo funcionó como sala de clases, luego venía la otrora gloriosa Escuela Nº 8 de Caleta Andrade, en una sala se impartían clases de 1º a 3º básico, esa escuela luego fue reemplazada por un grupo escolar mucho mas grande y mas moderno, y de la modesta escuelita que vio pasar generaciones de Caletanos….no quedó nada, mas al norte y siguiendo por el lado weste de la cancha, estaba la casa de Doña Geseita, esa casa luego de pasar por muchas manos, entre ellas las de Osvaldo Miranda (ojos de vidrio), terminó en poder de René Bahamonde (cabeza de buey) ahora no creo que exista todavía, al lado este de la cancha, existía hace mucho tiempo atrás la casa de doña Cañe, la mamá de la Oritia y de Coche Tripa, nunca lo conocí de otro modo, la Oritia tenía un retraso mental y se le solía ver corriendo por la cancha con su característico trrrrt, trrrrt, era como su sonido propio, cada vez que uno se acercaba ella se alejaba diciéndolo, como yo salí a los 7 años a estudiar a Puerto Octay en Osorno, nunca supe que les pasó, que se hicieron, como que de un verano a otro ya no estaban, el marido de doña Cañe, creo recordarlo muy vagamente, me parece que era de apellido Navarro, flaco y con un bigotito pequeño, y muy bueno para el “frasco”, ese mal endémico de mis coterráneos, seguía hacia arriba la  casa de Cabeza de Buey y mas allá, la de Baltazar Hernandez, Chiporro Paillán tiempo después hizo su casa a continuación y luego venía el negocio de Septimio Latorre (piche) y la casa de Laucha Cárcamo con la María Ester, esa casa perteneció a otra familia que no me acuerdo de su nombre, pero si su fisonomía, de seguro de un momento a otro los voy a recordar, este cabro era muy compuestito y educadito, no se que será de él, luego la casa de Segundo Andrade, pasado el camino que salía de la playa e iba a la bombilla, vivía Juan Villarroel, (Pihuel), hacia atrás Hermino Melián, su suegra y de ahí conocí a la gente pero no me acuerdo quién era quién, al lado de  Pihuel vivía don Bautista Mansilla, que tenía un boliche donde vendía pequeñas cosas y abarrotes, pero sobretodo eran “confites” eso que tenían forma de almohada y eran de anís, que aún se ven, nosotros con mis hermanos íbamos a comprar, y cuando la compra era de por ejemplo 5 confites y medio, doña Cañe, partía el confite con sus dientes y nos daba la mitad, pero la mitad de adentro, jajaja, eso era así, no estoy inventando, y a quién le importaba????, lo importante era la golosina, bueno, seguía la casa de Arturo Latorre, Cajón, Sixto Llancalahuén, las Raines y Chamorro, para atrás de la bombilla, vivían los Arteaga, Coloane, etc. etc. ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la abuela….. no me acuerdo y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos y como vivíamos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00,  se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, 31 de Diciembre, viendo que quedaba presión en la caldera, se me ocurrió sería buena idea tocar el pito anunciando las 12:00 de la noche, y se lo propuse a mi padre, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la gritaba, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, y así sabían en la casa que era salía la madre o el padre de la pega, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron unas peleas homéricas con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, "Mortis". En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

Viento Este, era otra cosa, venía de la mano de Julio y Agosto, lo veíamos bajar bramando de la Isla Ester en Rayal, y mirábamos las turbonadas acercarse a Caleta, era helado como canilla de gaviota, pegaba de frente, las gaviotas que estaban en el conchal, se elevaban y planeaban sobre el pueblo, con gran enojo de mi madre porque le ensuciaban los vidrios del ventanal del living, pero curiosamente, es el viento que mejor recuerdo, tenía un olor a nieve y a limpio que no tienen los otros, soplaba y se iba, nada de permanecer y encrespar olas no, pasaba la racha, y todo quedaba calmo hasta la próxima, a veces teníamos que cargar conservas y con este viento nadie se animaba, hasta que inventé una fondeada en el muelle que afortunadamente me dio resultado, sino, aún estoy sacando mi lancha de las cáscaras, este cargío se realizaba a veces trayendo al hombro las cajas, o en el carro con lingas, las que bajábamos con el huinche a vapor del muelle, ese al que ahora solo se le ven los pilares, porque el tablado y las máquinas, hace tiempo que las destruyeron, cargábamos y nos íbamos a Huicha a esperar el barco que venía de Aysén con rumbo a Puerto Montt, Caleta fue el primer puerto de Aysén por mucho tiempo y de ahí la envidia de los ayseninos.

Septiembre era el mes de los westes, que venían del mar y soplaban a espaldas de Caleta, esos al contrario de los lestasos, venían con chubascos fuertes de lluvia, marejadas y mucha parafernalia.

El Sur traía buen tiempo, sol y alegría, eran escasos los días estos, aunque recuerdo veranos en que hubo sequía, otros en que en los días lindos, salíamos con una lancha los domingos hasta la Península Elisa, la Isla del Mono le decían, ahí había un arroyo espectacular, de agua muy helada, y mi madre aprovechaba de sacar la lana de los colchones para lavarla y  secarla en las piedras, se hacía una asado y nosotros jugábamos o nos bañábamos en el mar, el problema era que no había bloqueador solar, entonces las quemaduras eras a veces severas y el dolor, para que les cuento.

El Norte, era el eterno compañero de todos los días, con el nos levantábamos y nos acostábamos, no tenía preferencia de época, claro que en invierno, si te pillaba un temporal en la lancha, mejor que busques un puerto, cuantas veces capeamos en unos puertos que ni me acuerdo, llegábamos de noche y azotados por el mar, no se de verdad como dábamos con el pedacito de entrada que se veía un poco mas negra en la negrura inmensa de la noche, pero ahí apenas guarecidos, pasábamos lo peor, entre tallas, chistes y risas, como para olvidar que a veces apenas llegamos, hoy la navegación es distinta, hay mejores lanchas y motores, pero así me gustaba, a veces se escuchaba un poco de radio, que alegría, hoy hasta tv tienen.

En otras tardes, nos juntábamos en el restaurante de Loya a jugar truco, recuerdo que muchas veces me fui de ahí a la lancha, porque sencillamente no me di cuenta de la hora, y la Filo desarmaba la cama para que mi padre creyera que había dormido ahí y no me sintió salir…recuerdo que con Loya salimos campeones de truco en Aguirre, fue memorable, algo así como se top 1 en el tenis.

Muchos me dirán que no era muy entretenida la vida en Caleta, quizás tengan razón, pero como yo nació ahí, los conocía a todos y ellos me conocían, como que no me daba cuenta de eso, pero mi madre debió haberla sufrido mucho, es como estar varado en un lugar, sin poder salir, yo no tenía esa sensación, lo pasaba chancho, las pascuas también eran entretenidas, cuando chicos generalmente llegábamos ese día desde Puerto Montt, pero de adultos, trabajando en la fábrica, terminábamos la labor a las 17:00 y a la ducha y esperar la noche, se notaba en el ambiente que era un día distinto, como que había mas alegría, eso que al principio no era común hacer árboles de pascua, cosa que cambió con los años y la influencia de mi madre, los regalos eran por lo demás sencillos, no había dinero para ello, y nosotros a diferencia de los niños de hoy, no pedíamos nada, éramos mas concientes, amén que si nos poníamos espesos…no les arriendo la ganancia.

Y así amigos, era en parte la vida linda y despreocupada de caleta, huicha era mas movida, pero nosotros éramos mas calmos, cuando queríamos divertirnos, nos íbamos a huicha a la “botica” de Telmo y nos mandábamos sus pencasos igual, muchas veces nos volvimos a media escota, pero eran gajes del oficio. Así vivíamos, otro día les cuento mas.

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 16:32
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

Viento Este, era otra cosa, venía de la mano de Julio y Agosto, lo veíamos bajar bramando de la Isla Ester en Rayal, y mirábamos las turbonadas acercarse a Caleta, era helado como canilla de gaviota, pegaba de frente, las gaviotas que estaban en el conchal, se elevaban y planeaban sobre el pueblo, con gran enojo de mi madre porque le ensuciaban los vidrios del ventanal del living, pero curiosamente, es el viento que mejor recuerdo, tenía un olor a nieve y a limpio que no tienen los otros, soplaba y se iba, nada de permanecer y encrespar olas no, pasaba la racha, y todo quedaba calmo hasta la próxima, a veces teníamos que cargar conservas y con este viento nadie se animaba, hasta que inventé una fondeada en el muelle que afortunadamente me dio resultado, sino, aún estoy sacando mi lancha de las cáscaras, este cargío se realizaba a veces trayendo al hombro las cajas, o en el carro con lingas, las que bajábamos con el huinche a vapor del muelle, ese al que ahora solo se le ven los pilares, porque el tablado y las máquinas, hace tiempo que las destruyeron, cargábamos y nos íbamos a Huicha a esperar el barco que venía de Aysén con rumbo a Puerto Montt, Caleta fue el primer puerto de Aysén por mucho tiempo y de ahí la envidia de los ayseninos.

Septiembre era el mes de los westes, que venían del mar y soplaban a espaldas de Caleta, esos al contrario de los lestasos, venían con chubascos fuertes de lluvia, marejadas y mucha parafernalia.

El Sur traía buen tiempo, sol y alegría, eran escasos los días estos, aunque recuerdo veranos en que hubo sequía, otros en que en los días lindos, salíamos con una lancha los domingos hasta la Península Elisa, la Isla del Mono le decían, ahí había un arroyo espectacular, de agua muy helada, y mi madre aprovechaba de sacar la lana de los colchones para lavarla y  secarla en las piedras, se hacía una asado y nosotros jugábamos o nos bañábamos en el mar, el problema era que no había bloqueador solar, entonces las quemaduras eras a veces severas y el dolor, para que les cuento.

El Norte, era el eterno compañero de todos los días, con el nos levantábamos y nos acostábamos, no tenía preferencia de época, claro que en invierno, si te pillaba un temporal en la lancha, mejor que busques un puerto, cuantas veces capeamos en unos puertos que ni me acuerdo, llegábamos de noche y azotados por el mar, no se de verdad como dábamos con el pedacito de entrada que se veía un poco mas negra en la negrura inmensa de la noche, pero ahí apenas guarecidos, pasábamos lo peor, entre tallas, chistes y risas, como para olvidar que a veces apenas llegamos, hoy la navegación es distinta, hay mejores lanchas y motores, pero así me gustaba, a veces se escuchaba un poco de radio, que alegría, hoy hasta tv tienen.

En otras tardes, nos juntábamos en el restaurante de Loya a jugar truco, recuerdo que muchas veces me fui de ahí a la lancha, porque sencillamente no me di cuenta de la hora, y la Filo desarmaba la cama para que mi padre creyera que había dormido ahí y no me sintió salir…recuerdo que con Loya salimos campeones de truco en Aguirre, fue memorable, algo así como se top 1 en el tenis.

Muchos me dirán que no era muy entretenida la vida en Caleta, quizás tengan razón, pero como yo nació ahí, los conocía a todos y ellos me conocían, como que no me daba cuenta de eso, pero mi madre debió haberla sufrido mucho, es como estar varado en un lugar, sin poder salir, yo no tenía esa sensación, lo pasaba chancho, las pascuas también eran entretenidas, cuando chicos generalmente llegábamos ese día desde Puerto Montt, pero de adultos, trabajando en la fábrica, terminábamos la labor a las 17:00 y a la ducha y esperar la noche, se notaba en el ambiente que era un día distinto, como que había mas alegría, eso que al principio no era común hacer árboles de pascua, cosa que cambió con los años y la influencia de mi madre, los regalos eran por lo demás sencillos, no había dinero para ello, y nosotros a diferencia de los niños de hoy, no pedíamos nada, éramos mas concientes, amén que si nos poníamos espesos…no les arriendo la ganancia.

 

Y así amigos, era en parte la vida linda y despreocupada de caleta, huicha era mas movida, pero nosotros éramos mas calmos, cuando queríamos divertirnos, nos íbamos a huicha a la “botica” de Telmo y nos mandábamos sus pencasos igual, muchas veces nos volvimos a media escota, pero eran gajes del oficio.

 


Caleta II

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 17:04
Juan Patricio Appel de la Cruz

 

Ahora vayamos al sur, al lado de la fábrica estaba mi casa, en una altillo que dominaba la bahía donde estaba el puerto, al principio mi casa era bien modesta, pero luego se le agregó un living de 8 x 8, ahí si que quedo hermosa, creo que no soy muy objetivo al decirlo, son mis sentimientos los que hablan, pero desde el living, con un ventanal muy grande, dominábamos toda la bahía, y hasta el día de hoy mis imágenes son de ese lugar mirando a la isla del faro, me parece verla eternamente azotada por el norte y el oleaje que cuando había tempestad, pasaba la ola por encima de la pobre islita, mas debajo de mi casa estaba la “población” de la fábrica, que eran casas tipo para los obreros que llegaban y mientras se construían una ellos, vivían ahí, o solo estaban de paso, la primera era desde que se hizo la casa de Eligio Paillan, ahí nacieron casi todos sus hijos, mis compinches, luego venia una mediagua, al frente de Eligio, había una casa que no se porque fue muy poco habitada, ahí vivieron unos gringos del cuerpo de paz, luego venía la que habitó Habrám Millaldeo, padre de la Anadelia y el Pato, y al último la que vivió, Juanito Carvajal (choroy), Guerrero y Aladino Dias (Machello), de ahí la de mi vieja, la Elena Valladares, casada con Enrique Cárdenas, al frente mi amigo Loya hizo su restaurante el “Cuatro Ases” donde nos amanecíamos jugando truco y al ladito estaba la casa de Andrés Ríos (Pachanca), al lado sur de Loya estaban las casa de la Endesa,, primero vivió ahí la Lucha Andrade con su marido, Formantel, padres de la Noemí, Fernando y no se quién mas, a la Noemí, mi madre se la llevó para la casa para que jugara con migo y ahí se quedó hasta que se casó con ojo de vidrio, el Nano murió tiempo después en Cisnes, siguiendo por la costa venía la casa de Doña Lavinia, madre de Raúl, luego la casa de Stgo. Hueichapirén, apellido que últimamente he visto muy transformado, como que quieren modernizarlo, el apellido es así y no deben avergonzarse, luego la casa de Luis Paillán con la Celia y después estaba la casa de la Carmelo leso y por último ya sin camino en esos tiempos de Quelimpani, paralelo al camino de la costa, salía otro que venía de la Escuela, y ahí estaban las casas de la Chabela, Segundo, don Ramón Cárcamo, Palomo, Chilote Alvarado, la Posta, Barrientos etc. etc. entre la posta y la casa de la Elena había un camino, ahí vivían don Segundo Valladares que por años vivió en el campo de mi padre en Quitralco y al lado de el sus sobrinos, Francisco y Victor Valladares, y así era el cuento, se que se me escapan muchos, pero quería contarlos a la mayoría, porque como dije, si no lo cuento así, se va a perder, y lo que yo quiero es que si alguna vez cuando yo ya no esté, alguien lee esto sepa quienes éramos hasta el año 1977.

Pero como era la vida….la fábrica regía los horarios de la gente, lo habitual era que Herminio Paillan, tocara el pito a las 7:45, como un aviso, a las 8:00 se tocaba otra vez y ya era hora de comenzar el trabajo, a las 12:00 en punto, previo aviso del omnipotente pito, salían a colación, se tocaba otra vez a las 12:45 y a las 13:00 y se trabajaba hasta las 17:00, donde previo pito, salíamos hasta el día siguiente, este famoso pito, era el que un buen día, v¡ 31 de Diciembre, vi que le quedaba presión a la caldera, para que a las 12 de la noche tocara el pito, bendita idea, de ahí para adelante ya no pasé ni un solo año nuevo en mi casa, esperaba en la caldera que mi padre me diera la señal, que consistía en apagar las luces de mi casa y mi hermano que estaba en la puerta de la fabrica me daba la señal, yo tocaba entonces el artefacto este y era la alegría de todos, muchos crecieron escuchando este pito para las 12 de la noche de Año Nuevo, y hasta el día de hoy se recuerdan, y yo también; se dirá para que tanto pito, recuerden que el reloj de uso habitual en estos días, en esos tiempos era un lujo muy caro que no todos se podían dar, además, para que lo querían?? si el ritmo de vida era distinto, los pitos nos decían en que hora andábamos, nadie andaba pendiente de la hora, lo único que importaba era si la marea crecía o bajaba, trabajábamos de lunes a sábado, y los Domingo, en verano, sagrada pichanga o campeonato, y así se pasaba la vida, entre amigos mates y trucos, la gente vivía trabajando en la fábrica, o para la fabrica, todo el pueblo vivía del trabajo en la industria, y Huicha también, si los almacenes estaban ahí, nunca que yo recuerde el tiempo era motivo de conversación, era malo y punto, había sol y que bueno, hoy en día como que cae una gota y ya estamos con parkas e impermeables, allá sencillamente cuando eso ocurría, nos aporreabamos mas en el mar y que le íbamos a hacer, la vida era así, en los primeros años recuerdo, no había luz eléctrica, hasta que se trajo un motor con generador para la fábrica, mi padre entonces les dio luz a varios, era un motor con corriente continua, claro, tener luz era lindo, pero nosotros teníamos que apagarlo, y eso como les conté, era un lío, tiempo después llegó Endesa, porque la comunidad de Caleta les donó un generador Mercedes Benz, la Posta, fue otro logro de los Caletanos, recuerdo que mis viejos tuvieron una pelea homérica con los gringos del Cuerpo de Paz, que no querían que se canjearan los abarrotes de Caritas, por tablas, vigas, latas, etc. para hacer la Posta que tanta falta hacía, una vez terminada, se la donó al Servicio de Salud y este trajo un practicante, creo el primero fue mi amigo Ruiz, “Mortis”. En las tardes, cuando el clima lo permitía, y no andábamos buscando mariscos, pichangueabamos en la cancha, o hacíamos vida social en la casa de un amigo al compás de unos mates, recuerden que no había televisión, y las radios no eran FM, la vida era dura, pero la suplíamos con mucho compañerismo y vida en familia, memorables eran las tardes en mi casa, con la chimenea encendida, leíamos, conversábamos, pero debo decirlo, algunas veces aburría la cosa, por eso en mas de los días, preferíamos salir con la lancha a quedarnos en la casa.

El viento era común en Caleta, raros eran los días en que no soplaba.

 


Que pasa con la Página?????? ...

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 19/10/2009 a las 17:05
Juan Patricio Appel de la Cruz

Que pasa con la Página?????? porque no acepta comentarios????, acaso tiene limitación de caracteres????? donde está la ventana de "Guardar"...............

J P Appel

 en estos momentos reclamo a mis porveedores de bligoo


SUEÑO.

Enviado por Pancho el 05/12/2009 a las 14:15
Pancho

Hola amigos, del 19 de Octubre que que está sin movimiento este cuento, de modo que si me permiten, a modo de entretención, quisiera darles a conocer un sueño sobre mi Isla, al cual solo le falta los recursos monetarios para concretarlos.....

- Si me sacara un premio grande en el LOTO...construiría una costanera alrededor de toda la Isla......haría llegar agua limpia y sana desde el Continente........construiría un gran piscina temperada en Caleta...y un Estadio techado en Estero Copa con capacidad para 5.ooo personas....Un Centro de Salud Integral.....Un Instituto exclusivo para egreso de Profesiones atingentes a su entorno....un respaldo a la energía eléctrica-aeolica.....una  Planta recicladora de basura.......y me construiría una casa a media altura del cerro el Mono......remataría con un gran muelle en forma de "U" frente a  Caleta.....no creo que me alcanse para tanto ...pero es un sueño ...y ......mientras me saco el premio.........voy a hacerle una visita al sicólogo....jájajaaaaa.... Un fraternal saludo a todos los Caletanos......


¿Extinción?

Enviado por el 03/02/2010 a las 18:24
JUAN FCO. ANDRADE C.

Hola amigos, me da la impresión de que por el poco movimiento en los recuerdos de las vivencias de nuestra Isla, se nos están extinguiendo nuestros cotorraneos, o será producto de la avasallante realidad actual que nos muestra la Escuela Condell, en sus actividades con las nuevas generaciones, puede que me equivoque y lea en un poco tiempo más, alguien representativo de nuestros tiempos, para que la llama de esa grata nostalgia no se apaque. Un Fuerte Abrazo a todos los Caletanos de corazón.


hola pasando por aquí  me ...

Enviado por fiona navarro calderon el 07/02/2010 a las 0:28
fiona navarro calderon

hola pasando por aquí  me encontré con esta realidad de que si,de a poco se esta extinguiendo los coterranéos de nuestra isla...

pensar de que en aquellos tiempos en la escuela de caleta andrade eran mas de 100 alumnos y hoy en día hablamos de 50  y quien sabe menos..y ademas ya la mayoria estan emprendiendo otros rumbos lejos de la isla, y muchos ya sean olvidado de que fueron parte de la formacion del pueblo de caleta andrade...

 muchos ya no comentan de aquella época de sacrificio y esfuerzo para lograr una mejor calidad de vida por el aislamiento en que nos encontrábamos, muchos se encuentran durmiendo en los laureles y como dice el dicho" las cosas por conocidas no se comentan y por no comentarlas se olvidan".hablo por mi querida abuela norma andrade que aun sigue luchando por mantener vivo los recuerdos de nuestro caleta y aun viviendo en el pueblo en donde se creció y ayudo a forman lo que es nuestro caleta por que ella es hija del fundador, me refiero a mi vis-abuelo don francisco andrade aguilar. me despido esperando una respuesta... tío....

 


Caleta

Enviado por patricio appel el 11/02/2010 a las 15:35
patricio appel

Fiona, no tenía idea que eras la nieta de la Norma y Raúl, hija de la Graziela, que gusto, la verdad es que según supe por la Directora de la Escuela Carlos Condell, sucesora de la otrora gloriosa Escuela Nº 8, de la cual fui alumno al igual que tu abuela, la matrícula lejos de aumentar, esta disminuyendo y ese es el sino de la isla, algo así como que se está desapareciendo poco a poco, y la razón es siempre la misma, la falta de oportunidades de desarrollo de los habitantes de Huicha, no hay nada que hacer, los pocos trabajos que entregan las salmoneras, están copados y de verdad son mal pagados, antes, cuando la Norma era la secretaria consuetudinaria de la Fábrica, habían en "Fca. Ancla" mas de 50 obreros, en la "Copa", otros tantos y los dela Pôenix, que eran un poco menos pero se daba trabajo, a eso debes agregarle los mariscadores que trabajaban para las fábricas, teníamos una fuerza laboral que hacía andar al pueblo, que vivía de eso, ya lo dije, no eran sueldos para hacerse rico, (nunca el sueldo es bueno), pero vivíamos y nos educábamos, vivíamos en nuestro hermoso mundo, lejos de los embates de la "civilización", nunca que yo recuerde tuvimos TV, eso llegó mucho mas tarde, y fuimos el primer pueblo en Chile en tener TV cable....si señor...resulta que como no llegaba la señal a Caleta, los vecinos (entre ellos tus abuelos) se compraron un Betamax, al cual se colgaron, de Coyhaique o de Santiago, les mandaban en cassettes, los programas diarios, y ellos los veían en sus casas días después, pero los veían, recuerdo me contaba la Norma como era eso, hoy hay teléfono celular, yo hablo normalmente con Axel Hernandez en Aysén o con Luis Paillán en Caleta, o con la Chava, la Filo, etc.y ya que estamos hablando de ellos, te quiero pedir un señalado favor, en el facebook, en mi perfil, he publicado 2 álbumes de Puerto Aguirre, donde aparecen un sinnúmero de personas cuyos nombres no me recuerdo, y creo la única persona que podría etiquetarlas sería tu abuela, lo he pedido en reiteradas ocasiones, pero parece que no me entienden, a mi padre no le puedo pedir mas, porque ya tiene 86 años y se olvidó de muchas cosas, pero tu abuela no creo, ya que son de su tiempo, hay fotos de las obreras de la Fca. que yo tomé cuando estuve allá, y ella era la Secre, así que debe recordarse perfectamente de ellas, la verdad es que si no se etiquetan se perderá el rastro de ellos, y muchos de sus descendientes, jamás sabrán quienes fueron sus antepasados.

La verdad es que no había escrito mas en este espacio, porque la última vez tuve problemas para subir lo escrito y la verdad es que si no me responden o no me dicen que leyeron lo hecho, como que te desincentivas su resto, piensas que estás escribiendo solo para ti, como descargando recuerdo, y no es esa la idea, siempre lo hice pensando en personas como tu, que no vivieron lo que nosotros, lo que sus abuelos, como para que sepan cuales eran sus raíces, como era la vida en Caleta o Aguirre en esos tiempos, tan distinta a los de ahora, pero en un día de estos, voy a escarbar en los recuerdos y vamos a comenzar a desgranarlos nuevamente.

Te dejo la inquietud, no sabes lo que te agradecería que hicieras ese pequeño favor en aras de que se conozcan aquellos pioneros que dejaron huella importante en la historia de Mi Caleta Andrade. 


Sensor.

Enviado por el 18/02/2010 a las 14:54
JUAN FCO. ANDRADE C.

Hola Fiona, no hay duda que corre sangre de mi tía norma por las forma en como escribes, independientemente de ello, me parece no conocerte personalmente, pero es un agrado por último por este medio, un fuerte abrazo desde la Araucanía, hasta el Gringo Appel reaccionó, con mis impresiones de este cuento que es muy gratificante, enriquezedor y nostálgico testimonio de nuestra localidad natal, que gracias a la iniciativa visionaria del Hiperquinético Juan Patricio Appel, se  están rescatando para so permenencia en el tiempo de quienes, no nos olvidamos de nuestras raíces. un fuerte abrazo y a mover las neuronas de la memoria....las pocas que nos quedan jájaa.. que estén bien.


Buzo ingenuo.

Enviado por el 24/02/2010 a las 18:29
JUAN FCO. ANDRADE C.

Un afectuoso saludo a todos los Caletanos....en esta oportunidad...voy a dar a conocer una anécdota..cuyo causante era nada menos que mi Tío Raúl, en una tarde despejado en Caleta, teniendo mas menos... 9 a 10 años, el siniestro de mi tío raúl, me invitó a pescar sierras, aprovechando  un gran cardumen que se había formado casí al frente del Faro. pues bien no recuerdo si le pidió permiso a mi mamá o no pero mi Padre Galo,,andaba ya varios días en el Ancla no había llegado aún...de modo tal que mi entusiamo fue mayor que la previa autorización y subí al bote y mi tío remaba lentamente al cardumen...una vez en el lugar me dijo...ché Panchito  sientate en el borde de la popa y anda largando lentamente la Lienza...en cuyo anzuelo había enzartado una sardina prácticamente viva....habría largado unos 5 metros cuando siento un fuerte tirón..lo que ayudado por una instantanea e intencional palada de mi querído tío...caí cual buzo profesional hasta unos 3 metros de profundidad.....nunca me olvido de la impresión que me causó al ver el casco rojo del bote...y con vigorozos movimientos de brazos salí a flote....que creen Uds., ..que fué la actitud de mi Tío....estaba enfrazcado luchando por sacar la sierra al bote...y me gritó...aguante gancho...enseguida te paso el remo......una vez ya a salvo...me dijo entre risa y risa...Panchito...estamos a mano......no se si me las dieron porque hasta por desgracias me pegaban....pero días despues recordé que hacía un mes atrás.. mi tío que era matero adicto......en un descuído le eché una cucharada de sal al fondo del mate....y le dió una diarrea de dos días...y habían varios presentes coludidos con la acción...pero no se como supo que yo era el autor.....y me la tenía guardada el viejo lindo,  si hasta dulce me daba para aguacharme...pues yo estaba temeroso de que me pillara...pero hasta que caí....y le dí en el gusto...y por su forma de ser la disfrutó harto.....pero yo me desquitaba recordando las puteas que echaba cuando tenía que pegarse vertiginosas carreras al guater o donde sea....30 años..  despues en Caleta le hice recuerdo de esa Talla...y me dijo que no se acordaba lo del Mate..pero sí de mi piquero forzado.......eran muy especiales estos viejos...un fraternal y nostálgico saludo a todos los CALETANOS de CORAZON.


RECLAMO.

Enviado por el 20/03/2010 a las 21:38
JUAN FCO. ANDRADE C.

Quiero, hacer un reclamo sin animo de ninguna controversia..a mis cotorraneos..con alcanze obvio a Juan Patricio..creador de esta linda y evocatoria página, la cual sólo consiste en no dejarla morir..podemos seguir teniendo contactos o interactuar con nuestros recuerdos...independientemente de las demas opciones del Internet...me consta que Patricio Appel, ha difundido todo lo que pudo esta ventana para mirarnos en los recuerdos....por lo menos a mi me agrada el cuento...me agrada y me emociona..saber y recordar, quienes fueron mis amigos y la gente mayor que compartió y algunas siguen esas vivencias....o puede que me haya entusiasmado en demasía con esta oportunidad de expresar mi alegría y nostalgía en el desarrollo de los recuerdos..si fueron 15, 20, 30, años...algo nos marca en ese tiempo  y eso se puede compartir......los híjos y nietos dominan este cuento...y ellos nos facilitan hacernos presentes...un Fuerte Abrazo a todos Los Caletanos de Corazón.


Que linda historia Pancho, es ...

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 31/03/2010 a las 14:46
Juan Patricio Appel de la Cruz

Que linda historia Pancho, es típica de Raúl Calderón, abuelo de Fiona, casado con mi querida amiga Norma Andrade, esas bromas son de Raúl, recuerdo que en una oportunidad, un hijo de una prima de Pancho, la Noemí Formantel, alias la Mimi, que no me acuerdo como se llamaba este cabro, pero si recuerdo que era inquieto y con unas salidas de esas para desternillarse de la risa, Raúl decidió hacerle una broma, el cabrito tendría en ese tiempo sus 7 o 8 años, el caso fue que se le dió porque le sacaran una foto arriba de el Ancla I que estaba varada en la playa frentre a la casa de Don Pancho, (su abuelo), Raúl accedió al pedido y le dijo que se parara en la bodega de la lancha porque asi se sacaban fotos los marinos, este mocoso, mas que rápido, subió a la lancha,  bajó a la bodega y de ahí gritaba si se veia bien o no, Raúl sentado en el frontis de la casa de Don Pancho, le respondía que no, que se corriera mas para este lado y que se pusiera de tal o cual manera, que asi no estaba bien o no se, el caso es que ustedes comprenderán que dentro de la bodega de una embarcación no puede verse a un individuo, pero el cabro corría de un lado para otro atento a las instrucciones de su tío, y nosotros desde tierra con ataque de risa viendo como el "perguétano" trataba de ponerse en una pose que a su juicio le favorecía, sin saber que NUNCA le hubieran podido sacar una foto en esas condiciones, en el fondo de la bodega de una lancha. Pero el caso ilustra un poco la personalidad de este Caletano importado que aún vive en mi isla, y así es Raúl, siempre atento a la oportunidad de hacer una talla, de reirse un poco de otro, claro que los renuncios de él, no los recuerda, tiene memoria selectiva el hombre, pero es una gran persona, arquero eterno del Club Deportivo ANCLA, y su característica permanente, es la risa, a Raúl nunca lo he visto serio, siempre con una sonrisa en los labios, pronta a estallar en carcajada, con el hay que cuidares mucho de no caer en sus bromas, como esa en que una vez le dió cholgas a un gringo que no las había visto nunca, el gringo muy agradecido se las comía como quien come dulces, el pero estaba que las cholgas tenían mas perlas que un collar de 3 metros y Raúl decía - le llegaban a chispear las muelas al grigo con las perlas, y el dale que gracias y que están deliciosas, y yo dale cholgas no mas, las mas perludas- así es mi amigo Raúl.

Pancho, gracias por tus comentarios y de verdad tienes mucha razón, tal parece que solo tu, yo y unos pocos mas hemos vivido en Aguirre y que los otros solo estuvieron de paso y no les quedó ni una vivencia, bueno, no importa, seguiré desgranando recuerdos para las generaciones posteriores.

Un abrazo a todos


saludos

Enviado por Armando Gallardo el 19/04/2010 a las 21:29
Armando Gallardo

Hola patricio te felicito por la pagina yo soy armando gallardo hijo de eliceo  gallardo ( don cheo ) y de de vilma rain hermano de Ramiro, hoy entre a la pagina y esta muy buena yo actualmente vivo en puerto aguirre, igual recuerdos esos años que no volveran esa infancia tan ingenua te felicito por escribir de nuestra hermosa isla, twe puedo contar que el camino caleta - aguirre ya esta con adocreto y algunas calles tambien la estan arreglando adios nuestra calles con conchillas,que nostalgia cuando hay quedar un paso a la famosas calles de cemento


Será o no Serán....

Enviado por el 02/05/2010 a las 21:03
JUAN FCO. ANDRADE C.

Me disculpan la intromisión.....pero creo conocerlos...soy el hijo mayor de Galo Andrade...y me parece mucho haber estado en su hogar..disfrutando de su generosa hospitalidad..en dos o 3 ocasiones..por comisión de servicio..con ropa verde...y si no me equivoco Uds.. tienen un hijo que se llama Carlos..que ingresó por el 98 o 99 a Carabs.,bueno ojalá esté en lo cierto...si no es así bien igual...porque recuerdo bien los Apellidos no así la fisonomía de Uds.....por ende reciban un afectuosos saludo..y espero su respuesta si así lo desean..Un Abrazo de un Caletano de corazón.


Se nos fue, una gran persona.

Enviado por el 12/05/2010 a las 14:54
JUAN FCO. ANDRADE C.

Hola amigos Caletanos, lamento comunicarles el sensible fallecimiento de mi Tía Luisa Andrade Calderón, hija mayor de Francisco Andrade Aguilar (Don Pancho)., su deceso ocurrió ayer Martes, a las 21:OO ., en el Hospital de Coyahique, despues de un breve pero fulminante cáncer a la vesícula...en cuanto a su esposo Genaro, aún sobrevive a duras penas..con su terrible artritis y reumatísmo., Patricio Appel, la conoció y recuerda muy bien...y ya escribirá algo en su recuerdo., que estén muy bien y reciban como siempre un afectuosos abrazo de este Caletano de Corazón.


Lucha Andrade Calderon

Enviado por Juan Patricio Appel de la Cruz el 25/05/2010 a las 12:25
Juan Patricio Appel de la Cruz

Que pena, se ha ido una de las mujeres mas increibles que vivió en Caleta, la Lucha Andrade, que mujer....se fue la alegría, se fue la sencillez, se fue la risa, eso era la Lucha, una mujer como pocas, o igual que muchas de las  que vivieron en Puerto Aguirre, era todo menos amargada, con una alegría de vivir realmente contagiosa, cuantas tardes pasé en su compañía, desgranando recuerdos, vivencias, risas y chascarros, era una enciclopedia para cuanta talla ocurriera en la isla, y las contaba con singular maestría, con actuación y todo, pero lo mejor de todo era su risa contagiosa, realmente no se alcanzaba a terminar la historia cuando estallabamos en carcajadas, ella y su cuñado Raúl Calderón, eran maestros en idear historias, solo para el simple hecho de reirse, muchos dirán que la risa abunda en la boca de los tontos, si, que bueno, entonces soy un completo imbécil, un tarado, un estúpido, y la Lucha también lo era, porque nos gusta reirnos, estar alegres, disfrutar de una buena talla, y ...que importa.

Mi querida Lucha, de verdad es que por la pena que tengo por tu partida, hoy no quiero estar alegre, sino me siento meláncólico por tu recuerdo, me llegan a la mente esos días en que contigo compartiamos dichos, recuerdos, anécdotas, esos días nublados y fríos que al calor de un mate y una buena conversación, pasabamos horas enteras juntos, me quedo con tu recuerdo, tu risa, tu alegría, eso no me lo pueden quitar, y te aseguro que NUNCA lo voy a olvidar, fuiste alegría en días negros, risa en mañanas de temporal, sencilléz en tardes complicadas, apoyo en tiempos difíciles, gracias Lucha por haberme permitido ser parte de tu vida, gracias por los consejos, por la guía, por ser como fuiste, un alma noble, cariñosa y bondadosa.

Que tu recuerdo viva en las piedras de Caleta, en los árboles del piedregal, en las gotas de la lluvia, y que el viento Norte nos traiga un poco de tu generosidad y bondad, para que así te rindamos el tributo que la vida debió hacer, y los que te conocimos debemos aquilatar, fuiste un soplo de alegría que pasó por la isla, LUCHITA,Q.E.P.D.


NIEVE

Enviado por Juan Francisco Andrade Carvajal el 04/07/2010 a las 20:51
Juan Francisco Andrade Carvajal
Hoy Domingo 4 de Julio, me hicieron llegar desde Caleta por intermedio de Face Book., fotos con una escenografía inusualmente blanca...síi Caleta estaba tapado en nieve, no recuerdo en mi infancia en Caleta, haber tenido ese privilegio y que distinto hubiese sido...pero ya dije no recuerdo...no se si Patricio Appel que es harto mas viejo que yo..haya jugado con esa maravilla de la naturaleza concretada precisamente en ese lugar....Un Abrazo y cordiales saludos a todos de un Caletano de Corazón.

yo tambien

Enviado por Claudio R Valentin Appel el 18/08/2010 a las 22:37
Claudio R Valentin Appel

Yo no soy de Aguirre como le llaman, pero también tengo historias que contar.Leí por ahí (comentarios hechos hace ya tiempo en éste mismo sitio)acerca de los partidos de futbol en las islas entre ancla y otros, pues yo tambien anduve mojandome el potito sentado a proa en la Pistucia cuando embarcaba alguna ola en viaje de ida y retorno a Fenix, y como no recordar aquella cancha tan "sui-generis", con su tribuna del lado del mar y con media cancha tapada de junquillos, en que los jugadores y pelota se desaparecian en medio del ·monte" hasta aparecer como de la nada y como si nada en medio de la cancha,luego el abordar la NAVE y largo a Caleta.  

Pato:No nos tocó juntos la ventura de vivir en Pto Aguirre, (tú estabas en la milicia, cumpliendo con la Patria),pero sí la pasé bién con Carlos y otros personajes de los que no me acuerdo mucho pero si de uno que se lamaba PACO y con el cual me tocó,en compañís de Carlos, Jóse y otros, vivir una aventura en Rayal, situación que te relataré más y para todos los lectores

Un abrazo MALIA


ALEGRIA.

Enviado por el 19/08/2010 a las 17:54
JUAN FCO. ANDRADE C.

"Alegría"., si eso me produce, volver a leer de la Isla a Ti, Claudio V. Appel., que aunque señala no ser endémico del lugar, tienes la buena predisposición de narrar experiencias y anécdotas de ahí,  me imagino pariente de Juan Patricio., de modo que estoy seguro que el se acordará bien de tí y pronto te va a contestar, yo ya he contado todo lo que me acuerdo...pero se que al igual que Ud., amigo hay muchos Caletanos.sobre todo hijos de los más antiguos que tiene harto que aportar a esta reconfortante forma de sentirse orgulloso pese a la nostalgia que produce, haber vivido su niñez en lugar y época tan carente de todo y aún así haber esos hombres y mujeres que llegaron primeros, lograr asentar una comunidad comunicada actualmente con todo el mundo por este medio. Un gusto de encontrarlo por aquí y espero otras anécdotas de  su parte, para ver si mis añejas neuronas hacen trabajar la memoria del Disco Duro. Un Abrazo de un Caletano de corazón.


Trinca coy

Enviado por Claudio R:ValentinAppel el 24/08/2010 a las 21:06
Claudio R:ValentinAppel

Fuí por primera vez a Caleta Andrade por allá por el año del Señor de 1969 en una embarcacion que algunos recordarán, y que se llamaba "Don Jorge",perteneciente a Jorge Villegas.Llegamos de noche,a eso de las 3 de la mañana,cansados  y yo especialmente, por las emociones del viaje, abrazos saludos y a dormir. El despertar al dia siguiente y posteriores, cuando la ocasión lo ameritaba, se despertaba a los durmientes con un fuerte y perentorio "TRINCA COY"; fué entonces que aprendí el término.

Son cosas de la vida

 

Malia.


Otra de Chonchino

Enviado por patricio appel el 02/09/2010 a las 14:00
patricio appel

Y aquí vamos otra ves, Claudio Valentin es primo,y tuvo la oportunidad de conocer Caleta, y al igual que tantos otros jamás se puede olvidar de lo vivido en ese lugarcito, y menos de la M/N Pistucia, lanchita que hoy llena mis recuerdos de los gratos momentos vividos en su compañía, hecho esta aclaración vamos a lo que les quería contar.

Esta historia me la narró mi hermano Carlos, por lo que los lugares y momentosse me confunden un poco, pero lo principal es lo que les relato:

Resulta que en una oportunidad, Carlos va a Aysén en la Rapa Nui, en compañía de Charcheta, Chiporro y de marino, el nunca bien ponderado Chonchino Aguilar, el cuento es que en la tarde, estos se fueron a un restaurante que le habían agregado una bodega hace años atrás, pero que ahora la usaban para jugar truco y tomarse sus pencazos, la bodega en cuestión, no tenía ni el más mínimo ventanuco, ni un agujero siquiera por donde se filtrara una rayo de luz, nada, entonces entran mis buenos a eso de las 10 de la noche, piden sus copetes y comienza la fiesta, ya bien entrada la noche a mi buen Chonchino, le entra agua al bote y decide dormirse apoyado en los brazos, sobre la mesa, actitud esta muy normal para los que, según me han contado, el copete les juega una mala pasada y los hace dormir, el caso es que los otros mosqueteros, que vieron esto, dejaron que se durmiera en un sueño profundo, y cuando ya lo  vieron que roncaba como una locomotora, apagaron la luz y, se imaginan como quedó el cuarto, oscuro como el infierno, no se veían ni las manos, y comienzan a gritar, trucos, envíos y faltas, como el griterío era ensordecedor, despertó mi buen Chonchino, y cual no sería su temor, miedo, horror, no veía nada, pero nada, y como los otros seguían gritando los versos del truco, asumía que ellos si veían....y de pronto se oye un aullido ensordecedor de Chonchino, que gritaba preso de una mortal angustia.....ESTOY CIEGO CABROS, .....NO VEO NA.....CABROS ME QUEDE CIEGO......hasta ahí la broma, porque las carcajadas de los "compañeros" eran a toda boca, unos en el piso, otros llorando etc, y pa' que les digo lo que les dijo Chonchino al descubrir la bromita.......hasta donde yo sé, es que los parientes andaban cerquita......

Así era mi amigo de esos días, hay otras historias de este personaje que se las cuento en otra ocasión 


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