Mario Valdivia

NanoLibros

Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

Biblioteca

Comentarios recientes

Nuevo blidget

tiempo

Enviado por Mario Valdivia el 10/10/2006 a las 17:16
Mario Valdivia
Muy sugerente el estudio sobre usos del tiempo hecho por mi amigo Carlos Catalán, Director del Magister de Comportamiento del Consumidor de la UAI, y publicado en la Revista del Sábado de El Mercurio del 2 de octubre pasado.

El tiempo parece constituir un recurso especial: no podemos producirlo y estamos obligados a gastarlo.  Esto parece ser algo evidente en si mismo.

Sin embargo, es esto lo que niego en mi lenguage cotidiano cuando digo "voy a hacerme un rato", "voy a hacerme un tiempo". Parece que, despúes de todo, puedo producir tiempo. Y en cuanto a estar perentoriamente obligado a gastarlo, ¿qué decir del aburrimiento? El aburrimiento me parece a mi que es un tiempo que se alarga, que parece no dejarse gastar, un tiempo en suspenso que se niega a transcurrir.

Creo que generalmente nos paramos inermes frente al tiempo, como algo externo que se nos impone indiferente. Asi, vivimos entre la falta de tiempo - apurados, abrumados, por no poder producir tiempo - y el exceso de tiempo - aburridos y angustiados por no poder gastar  tiempo. Entre el tiempo que se hace corto y el tiempo que se hace largo. Al menos, esa es mi experiencia. Muchas veces no lo puedo producir, pero también muchas veces tampoco puedo gastar el tiempo.

Cuando me aburro, me sobra tiempo, no como si mi reloj tuviera espacio para más de 60 minutos en cada  hora, sino que no encuentro acción alguna para hacer que me interese.  Que me falta tiempo no quiere decir que cada minuto de mi reloj traiga menos de 60 segundos, sino que hay muchas - demasiadas -  acciones que me interesa hacer. Hablo de mi capacidad para producir acción. Y en ambos casos, tanto cuando me falta tiempo como cuando me sobra, en el fondo, me faltan habilidades para producir acción; o una acción que me interese, o todas las acciones que me interesan.

En este mundo en que todo se produce y está sometido a la gestión, encuentro que es muy peculiar que padezcamos de esta dificultad con la acción misma. ¿No sabemos todos lo que es la acción humana?: que toda acción consiste en algún tipo de actividad. Que sea una actividad que realizamos con objetos en el mundo - como manipular el teclado de esta computadora o conducir un automóvil - o una actividad que realizamos con conceptos en la mente  - como procesar información o tomar una decisión - vale igual. Y sabemos que toda actividad toma tiempo - unas actividades más, otras menos -, pero cada actividad toma su tiempo.

Pero, si mi acción fuera actividad, ¿cómo es que distingo tan fácilmante entre la acción del jogging y la acción de entrenar trotando?, ¿cómo es que distingo tan fácilmente la toma de una decisión que involucra centavos de una que involucra millones?, ¿cómo es que conozco tan fácilmente la diferencia entre la acción  de ir a un lugar y la acción de ir a encontrarme con alguien allí?, ¿cómo es que percibo tan simplemente la diferencia entre jugar y hacer algo - esa misma actividad - en serio? Bueno, seguramente la acción no puede entenderse puramente como una actividad, (quizás no es ni siquiera principalmente una actividad).

Me parece que una acción no puede entenderse si no es como un hacernos cargo de una preocupación - el jogging para mantenernos en forma, el trote como proparación competitiva;  el juego como diversión, lo serio como provisto de consecuencias que nos importan de otra manera ; etc. Llevo a cabo mis acciones para asegurar las posibilidades que se me hacen presentes y me interesan, y entiendo mis acciones como caminos para su realización. Lo mismo vale para entender las acciones de los demás y la acción humana en general.

Podemos preguntarnos como se conecta el tiempo con hacernos cargo de nuestras preocupaciones. ¿Cuántas vias para hacernos cargo de cada una de ellas existen?, ¿cuánto espacio para diseñarlas tenemos?, ¿cuánto espacio para inventar rutas inéditas hay?

También podemos preguntarnos por nuestras preocupaciones. ¿De dónde provienen?, ¿cómo es que parecemos carecer de la posibilidad de descubrirlas o inventarlas, como lo muestran nuestros momentos de aburrimiento?, ¿y cómo es que nos pesan tanto que nos abruma la falta de tiempo diponible para hacernos cargo de todas ellas?








  

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS