Mi persistente enmimismamiento consistía en el intento de imaginar qué mundo se hace presente a cada uno de mis amigos dado el estilo de cada uno de ellos. Literalmente, me estaba imaginando el mundo que cada uno de ellos habita. Y al imaginarme eso, me venía de golpe una imagen de cómo se les hacen presentes los seres humanos, incluidos ellos mismos. Para Carolina, me imaginé, el mundo consiste en una colección de estímulos de placer y displacer. Se le hace presente como una serie de ocasiones para sentir placer o dolor. Y al hacer aparecer el mundo así, Carolina hace presente a los seres humanos como entes estimulables por el placer y el displacer, como entes que se mueven evitando el dolor y buscando el placer. Y entonces, posiblemente se percibe a si misma como una persona feliz (porque puede disfrutar de placeres y darse gustos) o in-feliz (por lo contrario). Lo que "está bien" es lo que resulta de su gusto; lo que no "sale bien" es lo que no le gusta, lo que le produce displacer. Vivir es gozar y sufrir. Me imagino que a quien asi vive podemos llamarla una persona hedonista.
Para Luisa, crei darme cuenta, el mundo consiste en una colección de retos que hay que enfrentar, situaciones a conquistar. El mundo se hace presente como oportunidades que se pueden aprovechar si se dispone de las competencias y habilidades necesarias. Me imagino que al abrírsele así el mundo, a Luisa se le hacen presente los seres humanos como stocks de habilidades, como un capital acumulado de competencias adquiridas. Entonces posiblemente se ve a si mismo como una acumulación incompleta y perfeccionable de habilidades, como algo en proceso de constante acumulación y aprendizaje. El mundo siempre es mejorable y nosotros siempre podemos aprende más. Lo que "sale bien" es lo que se hace competentemente; lo que no "está bien" es fruto de incompetencias. Supongo que a alguien así podemos llamarla pragmática, pensé.
Para Carlos, me imaginé, el mundo consiste en estabilidades, en estructuras recurrentes, en procesos regulares. Debido a que son procesos estables, hay leyes a las que obedecen. Si investigamos bien estas leyes, podemos descubrir las reglas que debemos seguir para manejarnos inteligentemente con ellos y controlar sus efectos. Así, para Carlos los seres humanos son entes que siguen reglas. Si hay algo que no "está bien", es porque hay reglas que no respetamos, que no seguimos. Y para que algo "salga bien" hay que seguir las reglas adecuadas. Vivir es seguir y romper reglas. Alguien con un estilo así podemos quizás llamarlo formalista.
Para José, creo creer, el mundo es parecido al de Carlos, pero con una diferencia: sus reglas son reglas morales, posiblemente establecidas por un autoridad superior. Son reglas cuya desobediencia debe producirnos escrúpulos, que debemos cumplir por un deber superior. Asi, los seres humanos se hacen presentes como conciencias morales y nosotros mismos como la permanente posibilidad de la culpa. Vivir es obedecer y desobedecer mandamientos. Una persona que vive así, tal vez podemos calificarla de moralista.
Para Carlos, me imaginé, el mundo consiste en estabilidades, en estructuras recurrentes, en procesos regulares. Debido a que son procesos estables, hay leyes a las que obedecen. Si investigamos bien estas leyes, podemos descubrir las reglas que debemos seguir para manejarnos inteligentemente con ellos y controlar sus efectos. Así, para Carlos los seres humanos son entes que siguen reglas. Si hay algo que no "está bien", es porque hay reglas que no respetamos, que no seguimos. Y para que algo "salga bien" hay que seguir las reglas adecuadas. Vivir es seguir y romper reglas. Alguien con un estilo así podemos quizás llamarlo formalista.
Para José, creo creer, el mundo es parecido al de Carlos, pero con una diferencia: sus reglas son reglas morales, posiblemente establecidas por un autoridad superior. Son reglas cuya desobediencia debe producirnos escrúpulos, que debemos cumplir por un deber superior. Asi, los seres humanos se hacen presentes como conciencias morales y nosotros mismos como la permanente posibilidad de la culpa. Vivir es obedecer y desobedecer mandamientos. Una persona que vive así, tal vez podemos calificarla de moralista.



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