
Pedimos porque tenemos deseos. Ofrecemos y prometemos porque tenemos la intención de hacer algo y sabemos que podemos hacerlo. Comunicamos una evaluación porque sentimos que algo que ocurre nos afecta, positiva o negativamente, y queremos que algo pase al respecto. Declaramos una posibilidad querida porque tenemos algo que nos hace soñar.
¿Qué es primero: el deseo o el pedido, la promesa o la intención y la capacidad de realizar una acción, el sueño o la declaración de una posibilidad, la evaluación comunicada o el sentimiento que nos afecta? A primera vista, primero parecen existir los deseos, los sueños, las intenciones de actuar y la convicción de poder hacerlo, los afectos y des-afectos. Y parece que, desde este mundo íntimo, nacen los actos de comunicación que ejecutamos con los demás.
Miremos con más detención. ¿Cómo es que desarrollé - desde pequeño - los deseos que fui teniendo y que he descubierto en mi más tarde a lo largo de mi vida, como algo que me caracteriza? Lo más convincente para mi es aceptar que mis deseos se desarrollaron a partir de lo que aprendí a pedir. Desarrollé mis deseos haciendo pedidos y observando los pedidos de otros. Deseo lo que aprendí a pedir. Por eso, por no haber nacido en Japón, no deseé por mucho tiempo el sushi. Hasta que lo aprendí a pedir, y ahora el sushi es parte de mis deseos. Me cuesta ver a ninguno de mis deseos como proviniendo de otro lugar que no sean mis pedidos. Y me parece casi obvio que mis pedidos fueron aprendidos.
¿Cómo es que se que puedo hacer algo y tener intenciones de hacerlo? Seguramente aprendí que puedo hacer aquello que repetidamente ofrecí o prometí hacer y que cumplí bien según los que recibieron mi promesa. Se que puedo hacer esto o lo otro porque lo he prometido y cumplido recurrentemente. Entonces puedo tener y comunicar intenciones de hacerlo. Así, las competencias que estimo que tengo, y mis intenciones de actuar, provienen de la promesas que hago y cumplo. Y las habilidades que puedo imaginar tener provienen de promesas cumplidas que observo hacer a otros.
¿Cómo es que las diversas posibilidades que se abren me mueven y me afectan de una manera u otra?¿Cómo es que algunas me entusiasman, me gustan, me enorgullecen y otras me disgustan, me aburren, me averguenzan? Seguramente desarrollé mis afectos - desde que fui capaz de aprender - escuchando y compartiendo las evaluaciones de otros, siendo afectado por los demás. Seguramente aprendí a tener temor en situaciones ante las cuales escuché evaluaciones de peligro de otros. Igualmente aprendí a sentir tristeza al escuchar las evaluaciones de pérdida de otros. Seguramente forjé los valores que tengo escuchando evaluaciones de los demás y luego haciendo evaluaciones yo mismo. Tengo afectos y valoro porque aprendí a hacer y comunicar evaluaciones. Por eso, por haber nacido en una sociedad que valora la paternidad, no soy indiferente a mis hijos y me hace sentido sacrificarme por ellos. Sabemos que los seres humanos no siempre hemos sido así. O sea, hay otros valores que los mios que son compatibles con nuestra humanidad.
Esto me lleva a pensar que lo que llamamos nuestras intenciones privadas, nuestro mundo "interior", - nuestros deseos, nuestra auto-evaluación de competencias, nuestras intenciones, nuestros sueños, nuestros gustos y disgustos etc. - provienen de estas acciones comunicativas públicas -como pedir, prometer, hacer evaluaciones, declarar posibilidades etc. Y podemos pensar que de las competencias que adquiramos en ejecutar estos actos comunicativos dependerá la "sanidad" de nuestras conversaciones íntimas y el bienestar que experimentemos con nostros mismos. Saber pedir nos ayuda a no tener deseos resigndamente insatisfechos. Saber ofrecer y prometer competentemente nos ayuda a desarrollar competencias que valoramos y a superar las incompetencias que valoramos negativamente. Saber evaluar con fundamento competentemente nos ayuda a abrirnos posibilidades valiosas y a evitar posibilidades negativas. Declarar posibilidades valiosas nos ayuda a compartirlas, hacerlas realidad y evitar convertirlas en sueños secretos frustrados.
Desarrollar competencias comunicativas es así la manera de constituir un ser íntimo con bienestar. Lo que no debe ser novedad para quien sepa desde el comienzo que los seres humanos somos esencialmente seres comunicativos.



Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace una semana
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses