Hacemos evaluaciones permanentemente. Evaluamos porque necesitamos movernos hacia el futuro y las evaluaciones abren y cierran posibilidades. Decimos "el día está feo" y abrimos la posibilidad de pasar frio y de abrigarnos. Decimos que una película es "buena" y quizás abrimos la posibilidad que quienes nos escuchan vayan al cine. Decimos que un trabajador es "incompetente" y posiblemente cerramos la posibilidad de un próximo ascenso. Decimos que una comida "me gusta" y abrimos la posibilidad de pedir más. Decimos que algo está "bien hecho" y abrimos la posibilidad de hacer un acto de reconocimiento.
Cada vez que evaluamos algo o a alguien lo clasificamos entre dos polos opuestos: bonito-feo, buena-mala, competente-incompetente, inteligente-lerdo, gusta-disgusta, bien hecho-mal hecho, etc. Escuchando con atención los términos para estos polos opuestos que usan las personas al hacer sus evaluaciones, podemos abrir una ventana para sintonizarnos con su estilo.
Alguien con un estilo que podemos caracterizar quizás como "formal", evaluará utilizando como algo general el polo de opuestos "correcto-incorrecto", o algo semejante como "como es debido- como no se debe". Así, las habilidades que una persona muestre aparecerán quizás como actos hechos como es debido, como actos que cumplen con requisitos y formas debidos. Las faltas de competencias aparecerán como incorrecciones, como algo que no respeta requisitos debidos. Las personas así tienden a valorar mucho las formas y los procesos que otros siguen en su comportamiento. Ven la vida como deberes, más que como competencias, hábitos y gustos, y la acción siempre tiene la posibilidad de tener errores o de ser correcta.
Alguien con un estilo quizás "moralista" evaluará utilizando generalmente el polo "bueno-malo" o parecidos, tal como "virtud-defecto". Las competencias que una persona exhiba aparecerán como cualidades virtuosas, las incompetencias como falencias o defectos. Las personas así tienden a sentirse culpables o a declararse inocentes frente a lo que han hecho o dejado de hacer y tienden a calificar así a los demás. Les cuesta ver hábitos y aprendizaje detrás de las acciones de las personas y más bien ven temple moral y ético en cada situación.
Alguien con un estilo más "pragmático" evaluará utilizando normalmente el polo "competente-incompetente" o parecidos, tales como "hábil no hábil" o "sabe-ignora". Los defectos aparecen como falta de competencias, o muestras de ignorancia, y las virtudes como habilidades o manifestaciones de conocimiento. Estas personas entienden a los seres humanos como acumulaciones de "know how" y habilidades adquiridas, y normalmente buscan descubrir las "competencias ausentes" que se necesita adquirir para superar situaciones y acciones evaluadas negativamente. Confían en el aprendizaje.
Alguien con un estilo que quizás se pueda caracterizar de hedonista evaluará utilizando generalmente el polo "me gusta-no me gusta", o "agradable-desagradable". Las incompetencias y los defectos aparecerán como algo que me disgusta, las competencias y las habilidades como algo que me gusta. Estas personas hacen aparecer al mundo y a los seres humanos desde su placer y displacer. Esta es una manera altamente subjetiva e indidual de abrir y cerrar posibilidades y de evaluar a los demás. Habilidades y competencias, virtudes y defectos, no se hacen presentes; las personas aparecen más bien como atributos innatos que las hacen gustables o no.
Alguien con un estilo que podemos caracterizar quizás como "formal", evaluará utilizando como algo general el polo de opuestos "correcto-incorrecto", o algo semejante como "como es debido- como no se debe". Así, las habilidades que una persona muestre aparecerán quizás como actos hechos como es debido, como actos que cumplen con requisitos y formas debidos. Las faltas de competencias aparecerán como incorrecciones, como algo que no respeta requisitos debidos. Las personas así tienden a valorar mucho las formas y los procesos que otros siguen en su comportamiento. Ven la vida como deberes, más que como competencias, hábitos y gustos, y la acción siempre tiene la posibilidad de tener errores o de ser correcta.
Alguien con un estilo quizás "moralista" evaluará utilizando generalmente el polo "bueno-malo" o parecidos, tal como "virtud-defecto". Las competencias que una persona exhiba aparecerán como cualidades virtuosas, las incompetencias como falencias o defectos. Las personas así tienden a sentirse culpables o a declararse inocentes frente a lo que han hecho o dejado de hacer y tienden a calificar así a los demás. Les cuesta ver hábitos y aprendizaje detrás de las acciones de las personas y más bien ven temple moral y ético en cada situación.
Alguien con un estilo más "pragmático" evaluará utilizando normalmente el polo "competente-incompetente" o parecidos, tales como "hábil no hábil" o "sabe-ignora". Los defectos aparecen como falta de competencias, o muestras de ignorancia, y las virtudes como habilidades o manifestaciones de conocimiento. Estas personas entienden a los seres humanos como acumulaciones de "know how" y habilidades adquiridas, y normalmente buscan descubrir las "competencias ausentes" que se necesita adquirir para superar situaciones y acciones evaluadas negativamente. Confían en el aprendizaje.
Alguien con un estilo que quizás se pueda caracterizar de hedonista evaluará utilizando generalmente el polo "me gusta-no me gusta", o "agradable-desagradable". Las incompetencias y los defectos aparecerán como algo que me disgusta, las competencias y las habilidades como algo que me gusta. Estas personas hacen aparecer al mundo y a los seres humanos desde su placer y displacer. Esta es una manera altamente subjetiva e indidual de abrir y cerrar posibilidades y de evaluar a los demás. Habilidades y competencias, virtudes y defectos, no se hacen presentes; las personas aparecen más bien como atributos innatos que las hacen gustables o no.



Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace una semana
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses