Manipulo mi i-pod y se acerca un amigo. Me dice: qué especial tu palm pilot.
Esta es una falsedad. Presencia algo que le resulta parecido a un asistente personal digital y simplemente se equivoca haciendo una afirmación falsa.
Otro amigo, más enterado, quiere sacarlo de su error. Le dice: no es un palm pilot, es un i-pod, o sea, un disco duro minúsculo que almacena música en grandes cantidades. ¿Es esto verdad? En cierto sentido si lo es; efectivamente el i-pod es un disco duro pequeño que guarda musica. Y así podemos pensar que el i-pod viene a reemplazar al cd. Sin embargo, en otro sentido, quizás mucho más relevante, no lo es. En este sentido esta sería también una falsedad, pero de otro tipo.
Un i-pod implica un dominio de posibilidades mucho más amplio y relevante que la mera posibilidad de almacenar digitalmente música en poco espacio. El i-pod representa la posibilidad de conexión multimedial ubicua individual a la red. Una pequeño adminículo portátil y simplemente manuable que graba y envía files digitales - texto,sonido,imagen- a la red, a la que se conecta mediante un conector universal a través del cual, además, recarga sus baterías. Al mismo tiempo se conecta de manera simple y a la mano a múltiples interfases - computadores, pantallas de televisión, equipos de sonido - desde los cuales podemos acceder a sus contenidos. Es esta posibilidad de acceso multimedial individual, ubicuo y universal a las redes lo que constituye lo que de verdad es el i-pod. Desde este futuro que el i-pod abre y des-oculta, decir que éste es un pequeño disco duro que almacena música es también algo falso.
El i-pod, como cualquier innovación, trae a la luz, des-oculta, posibilidades que estaban, antes que éste apareciera, ocultas. Interpretar el i-pod desde el pasado lo des-oculta como disco duro pequeño que almacena música. Quien hace esto tiene la razón, dice la verdad, pero se equivoca garrafalmente desde el punto de vista del mundo futuro que viene. Desde este futuro, dice algo falso cuando interpreta al -pod como un disquito duro que almacena música. Con respecto a esta equivocación, confundir el i-pod con un palm pilot es menos grave: es mucho más fácil sacar a alguien de un error así. Pero sacar a alguien del error de creer que el i-pod es un disquito duro que almacena musica es más difícil - porque es una verdad que, aunque carece de horizonte y relevancia futuros, se impone con la fuerza de una evidente no falsedad- , y por lo tanto la equivocación es más grave.
O sea, podermos tener la razón y, sin embargo, estar equivocados. Y también puede ocurrir al revés. Recuerdo el caso de las primeras bombillas eléctricas de Edison que no duraban encendidas lo suficiente como para demostrar que era verdad la luz eléctrica. En el presente, Bell decía algo falso -p.ej. comparado con las lámparas de gas perfectamente confiables. Pero las primeras bombillas que lograron apenas encenderse un momento des-ocultaron el futuro de una humanidad sin noche. Edison se equivocó, sin embargo tenía la razón.
Creer que porque tenemos la razón no nos equivocamos nos hace arrogantes - normalmente ciegos y tercos. Creer que quien no tiene la razón necesariamente se equivoca nos hace rígidos y sectarios.



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