Estar abrumado - me siento sin tiempo y con mucho que hacer - es un estado de ánimo extendido en el mundo de hoy. Me abrumo al percibir que estoy atrasado con el informe que debo presentar mañana a primera hora en una reunión importante: es un abrumarse ante una cosa que debo hacer. Me abruma el trabajo ejecutivo que tengo, que me deja sin tiempo para mi y que sólo me permite hacer lo que llena mi agenda cotidiana: es un abrumarse con una situación en la que vivo; si se quiere, con una identidad que soy.
(Este estado de ánimo está conectado con el ánimo de aburrimiento: muchas veces me reservo un tiempo para mi (en unas vacaciones especiales, tal vez) y en ese lapso de tiempo me aburro. También puede pasar que, en ese lapso de tiempo reservado para mi, me hundo en una especie de abrumamiento larvado: siento que mi tiempo pasa demasiado rápido y se acerca aceleradamente el momento de regresar a la gran cantidad de cosas que hacer de mi agenda habitual. Estas dos posibilidades relacionadas demuestran la íntima vinculación que existe entre estos dos estados de ánimo: el aburrirme y el abrumarme).
El estado de ánimo de estar abrumado con una tarea que tengo, o estar abrumado en una situación o en una identidad que soy, parece como si fuera algo individual, algo que me pasa a mi, que depende exclusivamente de mi. Pero todos sabemos que hay un estado de ánimo de estar abrumado que trasciende el yo individual; existe el estado de ánimo de encontrarse UNO abrumado. Estamos familiarizados con esto cuando decimos, por ejemplo, que UNO que es ejecutivo de una empresa grande se encuentra abrumado - este tipo de trabajo lo abruma a UNO -, UNO que vive en una gran ciudad se abruma, UNO que debe criar una familia numerosa se encuentra abrumado - estos estilos de vida lo abruman a UNO.
No es ya el caso de un estado de ánimo mio sino que de UNO. O sea, UNO tiene mucho trabajo y UNO no tiene tiempo para si mismo. Y, debido a que esto le ocurre a UNO, a que tenemos familiaridad con el estar UNO abrumado, es que yo puedo entender el sentirte abrumado individual tuyo, y tú puedes entender el sentirme abrumado mio como individuo. O sea, quizás es debido a que primero existe el estado de ánimo de UNO, como algo no individual, que pueda existir el estado de ánimo individual de cada uno de nosotros.
Esta interpretación que trae consigo el estado de ánimo de estar abrumado - de que UNO no tiene tiempo para UNO mismo - nos abre a entender cómo este ánimo interpreta el tiempo. UNO no tiene tiempo para UNO mismo no sólo hoy día, sino que no tener tiempo para lidiar con lo ya pasado a UNO también ayer, y UNO sabe que le ocurrirá también mañana. UNO se encuentra abrumado precisamente porque no ve respiro de cosas que hacer hacia adelante, tal como no ve respiro para lidiar con lo ya pasado; ve hacia adelante un tiempo ya definido que no alcanza, tal como pasa con ayer y pasa hoy día.
(No se abruma UNO simplemente porque ocurre que, un día, se encuentra con mucho que hacer. Tampoco se abruma UNO si un día avizora que mañana se encontará sin tiempo. Tampoco si recuerda que ayer se encontraba con demasiado que hacer. Es esta interpretación del tiempo completo - ocurrido, ocurriendo y por ocurrir - como algo que falta, lo que hace que UNO se sienta abrumado).
O sea, en cierto sentido, el tiempo no cambia: está como congelado en un presente de pasar siempre igual o, al menos, de un pasar definido. En el estar abrumado, interpretamos el tiempo como un transcurrir ya definido, un transcurrir que está en cierto sentido ya presente. Un tiempo que transcurre, transcurrió y transcurrirá dejándolo a UNO siempre sin tiempo para UNO, siempre con demasiadas cosas que hacer.
Pero el hecho que UNO imagina otro tiempo, un tiempo para UNO mismo, hace que este estado de ánimo fundamental de hoy lo deje a UNO parado cara a cara con la posibilidad de un tiempo para UNO. Un tiempo distinto, un tiempo que no transcurre siempre de manera igual o definida, sino que un tiempo que es propiamente mi tiempo, un tiempo para cada UNO de nosotros.
¿Cuál o cómo es este tiempo propio? Podemos quizás pispar algo de este tiempo imaginando momentos de creación de historia, momentos en los cuales el tiempo sale de su trascurrir definido, momentos que crean una mutación entre el futuro y el pasado. Imaginemos la independencia de Chile; o imaginemos la introducción en el mercado del computador personal; o imaginemos la introducción del cubismo en la plástica. Un nuevo tiempo se inventa para UNO en cada uno de estos casos.
Durante la Independencia y sus luchas, un nuevo futuro de posibilidades diferentes se mantenía avizorado, nuevo futuro que definía todo el tiempo pasado como un tiempo radicalnmente diferente - como un tiempo de oscuridad o de tiranía - e interpretaba el tiempo presente como el terminar con un tiempo y hacer nacer otro; un tiempo de miedo y excitación, de ánimos tensos, quizás grandilocuentes o heroicistas, pero no de aburrimiento ni de abrumamiento.
Durante los días de la introducción del cumputador personal, el tiempo de UNO - el UNO que pudo incorporarse a las prácticas que el nuevo producto permitió - se re-inventó radicalmente. El futuro se avizoró - en ese momento presente - como un nuevo tiempo de democratización de la disponibilidad y uso de la información y el conocimiento, y los tiempos pasados como tiempos de jerarquía, monopolio y autoritarismo.
Y cuando se inventó el cubismo, UNO descubrió con asombro maravillado un nuevo futuro en el cual el espacio y la perspectiva humana cambian radicalmente las posibilidades de observar y diseñr el espacio que venían del pasado desde el inicio de la modernidad. Ese fue un tiempo de ánimos revolucionarios y de escandalización, ánimos de soberbia quizás, pero no de estar abrumados.
Los tiempos en que se hace historia, entonces, son tiempos en que UNO inventa un tiempo para si mismo. Son los tiempos en que el abrumarse no cabe. Al revés, el estar abrumado (y el aburrirse) caracteriza el tiempo que se repite, el tiempo definido, el tiempo histórico ya abierto que se perpetúa.
¿Es posible lidiar con el estar abrumado de manera puramente individual? ¿Puedo definir una misión propia en mi vida y vivirla resueltamente sin permitirme el aburrimiento o el abrumarme? ¿Definir mi propio tiempo? Es quizás muy difícil hacerlo si no nos hacemos cargo individualmente de cambiar el tiempo histórico de UNO, si no nos hacemos cargo de cambiar la historia de UNO. UNO, ejecutivo de organizaciones, UNO padre de familia, UNO citadino de una gran ciudad.
El mejor libro que conozco sobre el liderazgo y el hacer historia como actividad cotidiana es Disclosing New Worlds.



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