En las noticias científicas y tecnológicas de la BBC se destacan relevantes resultados alcanzados por investigadores de la Universidad de Amsterdam sobre nuestros procesos de toma de decisiones.
Contrariamente a lo que a primera vista podemos suponer, las decisiones más complejas que tomamos en nuestra vida cotidiana no son por completo explicitables en términos de una articulación de costo- beneficio. Los investigadores aludidos interpretan esto como decisiones "inconcientemente tomadas". No estoy seguro que esta sea la manera más correcta de interpretar el fenómeno, pero lo que si parece fuera de dudas es que nuestras decisones más complejas las tomamos sin una articulación explícita de la situación y las opciones disponibles. Si nos obligamos a articular las razones que tenemos para decidir algo, habitualmente llegaremos a decisiones con las que nos sentiremos menos satisfechos a futuro que con aquellas que tomamos de manera más "intuitiva". O sea, tomaremos decisones "peores".
Los investigadores sometieron a pruebas a numerosas personas enfrentándolas a un set de situaciones en las que debían tomar una decisión. Las situaciones más simples - p.ej., decidir entre productos de consumo simples con distintos atributos - parecían precedidas de procesos de toma de decisiones articulados y explícitos. En las situaciones más complejas -p ej., decidir una inversión significativa en la adquisición de un tipo de mobiliario para equipar la casa - las decisiones no pudieron ser articuladas en un relato explícito de costo y beneficio. Obligadas a articular las razones de su decisión, los investigados debían cambiar su decisión y tomar otra con la cual se declaraban después menos satisfechas.
Todo esto de alguna manera nos hace mucho sentido y nos parece casi obvio. Decía Pascal que hay razones que tiene el corazón que la mente no sabe. Cada uno de nosotros es - in-corporadamente - un agente que actúa de manera habituada, encarnando una historia. Luego, nosotros mismos, en tanto que agentes que interpretamos nuestras propias acciones, articulamos narrativas en las cuales éstas reciben su justificación. Pero nuestra capacidad para explicitar las razones de nuestras acciones es más bien limitada, y si nos guiamos en la práctica exclusivamente por ésta, nos limitamos.
Estoy seguro que esto es muy importante para nuestra educación y la de nuestros jóvenes. La "calidad" del trasfondo de prácticas que constituye nuestra historia es más importante para nuestras decisiones y acciones futuras que las habilidades que adquiramos para la toma "racional" de decisiones.



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