Mucha gente importante se ha preocupado del aburrimiento, descubrió el endemoniado a los pocos minutos de buscar en la red en el Infocentro Municipal. También descubrió cantidad de opiniones y definiciones personales de aburrimiento. Parece que el aburrirse si que es algo extendido, reflexionó.
Si un mínimo de interés - incluyendo interesarse en el aburrimiento mismo - destruye el aburrimiento, quiere decir que el aburrimiento es el des-interés. Se sintió seguro de esto. (Tan seguro que casi se aburrió). Continuó con la preguntas: ¿cómo es posible el des-interés? Seguramente en medio de la guerra, el peligro o el hambre, aburrirse no es posible. Tales situaciones proveen sus propio intereses: hay preocupaciones que cuidar, hay motivos de sobra para la acción. ¿Cómo y cuándo ocurre entonces que desaparecen las preocupaciones? Esto sumó al endemoniado en reflexiones de hondura tan penetrante que levitó largas horas sobre las aguas del rio Itata, provocando el espanto incrédulo de los paisanos y la desorientación irritada de las garzas que cruzaban migrando sin novedad hacia el sur. ¿Cómo pasa que desaparecen las preocupaciones y por qué esto, que parecería el mismísimo reino de Jauja, produce en cambio aburrimiento? Aún más alto se elevó por los encumbrados aires.
Imagino una posibilidad dijo: si todo estuviera seguro, controlado y pre-establecido nada habría de qué preocuparse y nos aburriríamos. A lo mejor por eso el mundo moderno -que tan bien ha conseguido hacernos creer que podemos asegurarnos frente a todo- es un mundo tan necesitado de entretención.
Mejor recuerdo mis propios aburrimientos, pensó posándose entre el frescor de unos mimbres. Puedo recordar situaciones recientes en las cuales me he aburrido por un lapso de tiempo, pensó. Situaciones en las cuales me he encontrado a la espera, sintindo que no puedo hacer nada más que esperar. No hay preocupaciones, no aparece nada - fuera de esperar - que pueda concitar nuestro interés. ¿Y qué aparece a la espera, qué esperamos? Bueno, recordó de sus propias experiencias de aburrimiento, esperamos que lleguen las preocupaciones normales de nuestra vida que sabemos llegarán nuevamente en cuanto se termine la situación que nos obliga a esperarlas. O sea, que si por alguna razón se interrumpe el curso de nuestra vida con sus preocupaciones ya establecidas, y no sentimos que queda nada que hacer más que esperar, nos aburrimos. (Recordó una larga espera de un lanchón en Chiloé y el desasosiego del aburrimiento).
O sea, al aburrido que espera, el futuro se le aparece como la expectativa de des-aburrimiento e interés. Y las tareas y proyectos del futuro adquieren peso y traen preocupaciones.¿Y quién le ha dado ese peso? ¿Quién ha declarado estas preocupaciones? Seguramente no podemos ser nosotros mismos, porque entonces ¿cómo no recordar al aburrirnos por falta de preocupaciones- que nosotros mismos hemos inventado nuestras preocupaciones? O sea, ¡vivimos nuestras preocupaciones como si hubieran sido impuestas por otros! Extraños seres somos los humanos suspiró el endemoniado. Olvidamos que somos el origen de nuestros propios afanes. Por eso la ansiedad del desasosiego del aburrimiento cuando, en ausencia de intereses que vengan "de fuera", nos encontramos cara a cara con nosotros mismos y nuestra incapacidad de declarar nuestra propia vida. Así, mejor sentirnos permanentemente ocupados.
Dicho esto, salió como de un trance entre luminoso y oscuro, como la luminosa oscuridad de antes cuando no habían ampolletas, y se fue en busca de algo que le quitara la sed y el frio.



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