Agradezco a quienes han comentando el post anterior. Si, el miedo es una emoción que todos hemos experimentado al aprender; y el miedo dificulta nuestro aprendizaje. El miedo nos hace esconder que no sabemos y nos hace evitar las ocasiones de nuevos aprendizajes en las que podemos lucir mal. Lo que no tenemos tan claro es por qué el miedo está presente en el aprendizaje.
Tenemos miedo a un león que nos enfrenta porque es bien seguro que no podremos escapar de éste y terminaremos muertos o gravemente heridos. No tememos a un zancudo porque es fácil de evitar y aunque así no fuera no nos pasará nada grave, solamente una pequeña molestia. O sea, el miedo consiste en percibir una posibilidad gravemente peligrosa que se abre y no ver cursos posibles de evitación. ¿Cuál es el miedo de aprender? ¿Es lo peligroso que se abre la posibilidad de no (poder) aprender? ¿Es este peligro algo grave porque no (poder) aprender es un daño grave a nuestra identidad? ¿Y no (poder) aprender es algo frente a lo que no hay curso posible de evitación ya que no podemos ocultarlo una vez que estamos en situación de aprender con otros?
¿De dónde viene este miedo? Seguramente es la interpretación que tenemos sobre el aprendizaje lo que hace que creamos que aprender es algo difícil. La posibilidad de no (poder) aprender parece estar siempre presente. Además, no (poder) aprender parece constituir un daño de mucha gravedad a nuestra identidad, daño que no podemos evitar si otros perciben nuestro no (poder) aprender. Parece ser que la habilidad para aprender y la inhabilidad para aprender definen en gran parte quienes somos. Si aprendemos, decimos que somos inteligentes o hábiles. Si no aprendemos, decimos que somos lerdos o torpes. Sabemos que estas caracterizaciones definen de manera muy definitiva el ser que somos. Y partimos de la base que quien aprende soy yo.
¿Pero que pasaría si interpretáramos aprender como moldear nuestro cuerpo? ¿No como algo que yo hago sino que como algo que le ocurre a mi cuerpo cuando se somete a ciertas acciones repetidamente? Saber algo sería simplemente tener ciertos hábitos adecuados. En este caso, aprender dependerá exclusivamente de la cantidad de prácticas que repetidamente desempeñe nuestro cuerpo hasta crear los hábitos necesarios. Y como nuestro cuerpo es más o menos tan plástico como cualquier otro, siempre aprenderemos. Aprender no podrá definir nuestra identidad ni más ni menos que saber caminar o saber manejar las manos lo hacen.
En esta interpretación, el miedo es una emoción fatal para aprender. Porque al alejarnos de las ocasiones de aprendizaje, el miedo aleja nuestro cuerpo de lo único que necesita para aprender: las acciones repetidas en las cuales moldearse. El miedo sería una causa fundamental de que aprender nos cueste.
Mantengo la invitación a todos los que se interesen en el aprendizaje a enviar sus comentarios. Me interesa también que nos preguntemos por otras emociones, además del miedo, que sean negativas para aprender.


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