Pregunta: si pedir es tan importante para comprometernos con nuestras necesidades y deseos, ¿por qué nos cuesta tanto pedir?
Respuesta: entiendo que la pregunta es de la primera persona del singular: ¿por qué me cuesta pedir?. No a todos nos cuesta pedir, eso es seguro.
Las preguntas ¿por qué? son muy engañosas. Habitualmente, como en este caso, ellas piden una explicación de algo que no podemos hacer y que nos interesa hacer. Pero, ¿de qué nos sirve una explicación - por pesuasiva que ella sea - si no nos ayuda a hacer lo que no podemos? Normalmente no queremos saber por qué no podemos hacer algo sino que queremos aprender a hacerlo. En este sentido, ocurre que mientras más persuasiva sea la explicación, peor puede ser el resultado en términos de aprender a hacer lo que hasta ahora no podemos. Una explicación persuasiva nos tranquiliza ya que ahora creemos saber por qué pedir es tan difícil. Examinemos algunas explicaciones obvias a la pegunta ¿por qué me cuesta pedir? Podemos decir que pedir cuesta porque tenemos miedo a que nos digan que no y a sentirnos rechazados; o sea, por temor. O podemos decir que pedir cuesta porque no queremos sentirnos en deuda si nos dicen que si; o sea, por no querer sentirnos débiles debiéndole algo a alguien. O podemos decir que pedir cuesta porque no sabemos qué nos pueden pedir de vuelta; o sea, por desconfianza. Todas estas explicaciones tienen el defecto que nos dejan más tranquilos con nuestra incapacidad de pedir porque ahora sabemos que hay muchas razones que hacen de pedir algo que cuesta.
Ensayemos una respuesta de distinto tipo, que escuche la pregunta ¿como aprendo a pedir? detrás de la pregunta ¿por qué nos cuesta pedir? Pedir es una acción humana y, al igual que todas todas las acciones humanas, debemos aprender a ejecutarla. ¿Y cómo aprendemos a ejecutar las acciones?: practicándolas, o sea, haciéndolas. Tal como lo hemos hecho con prácticas como bailar, andar en bicicleta, hablar castellano o inglés, comprar en una tienda etc., debemos aprender a pedir practicando pedidos y desarrollar así la habilidad de pedir. Pedir nos cuesta como cualquier acción humana nos cuesta si no hemos desarrollado las habilidades necesarias para ejecutarla. Y no las hemos desarrollado porque, en el pasado hasta ahora, hemos practicado poco el pedir, o sea, hemos pedido poco. ¿Queremos aprender a pedir?: no continuemos evitando hacer pedidos, comencemos a pedir, practiquemos pedir. Al igual que con cualquier de esas prácticas, comencemos desde lo simple -haciendo pedidos que nos parezcan menos difíciles- y a medida que crezcan nuestra habilidad para pedir y la seguridad en nosotros mismos, arriesguémonos con pedidos que nos parezcan más difíciles. Si tenemos un entrenador que nos guie, mucho mejor.



Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace una semana
hace 3 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses