Mario Valdivia

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Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

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Escuchar 10

Enviado por Mario Valdivia el 10/11/2005 a las 12:28
Mario Valdivia
Pregunta: hemos visto que escuchar depende de la familiaridad que tengamos con el mundo en que se mueven quienes queremos escuchar. Pero, ¿no hay que tener también un cierto estado de ánimo? ¿No hay ánimos buenos para escuchar y ánimos malos?

Respuesta: regresemos al inicio: escuchar consiste en permitir que algo nos sea dicho. O sea, tenemos que ponernos en un estado de ánimo de "permitir", de "dejar" , de "apertura a"...que algo nos sea dicho. Pero, ¿por qué hay que permitir que algo nos sea dicho y no basta con oir lo que oimos? ¿Qué clase de sordera tenemos que debemos dejar que algo se nos diga y no nos basta con oir lo que nos dicen? ¿Tenemos algún tipo de porfía que nos lleva a no permitir?

Imaginemos que estamos comenzando a caminar por las calles de una ciudad desconocida en un país desconocido. Normalmente vamos a estar llenos de conversaciones en las que reconocemos y evaluamos lo que vemos - las calzadas y las veredas, las edificaciones de habitación y las de negocio, los mercados y los edificios públicos, quizás nos decimos que la ciudad es sucia o limpia, ordenada o desordenada, serena o acelerada, pacífica o agresiva, ruidosa o silenciosa, su comida es apetitosa o repulsiva etc. Si no observo estas conversaciones en las que oigo lo que yo me digo, no podré permitir que la ciudad me diga mucho del mundo que habita su gente y de las preocupaciones que la afanan. ¿Cómo usan calzads y veredas?, ¿diferencian - y cómo - negocios de habitaciones?, ¿qué estándares de higiene y agresividad tienen?, ¿cuáles son las preocupaciones que realmente la acucian, más allá de la higiene o el orden -que al parecer si me importan a mi? 

Así que la porfía no es tal, consiste simplemente en nuestros hábitos de oir, hábitos que provienen de nuestro habitar familiarmente en el mundo que vivimos. ¿Cómo se manifiestan estos hábitos de oir?: en oir nuestras propias conversaciones, en oirnos a nosotros mismos. Ponernos  en una disposicón de apertura, significa silenciar las conversaciones en las nos oimos a nosotros mismos repitiendo nuestra manera de reconocer (y desconocer) y evaluar (positiva y negativamente) el mundo. Esto quiere decir que, antes que nada, debemos escuchar nuestras propias conversaciones  como única posibilidad de dejarlas pasar y permitir que otras conversaciones nos digan algo. (Importante el conócete a ti mismo socrático)

O sea, por una parte, escuchar es posible gracias a  la familiaridad que compartimos.  La ciudad desconocida tiene que tener algo familiar para nosotros, so pena de no poder reconocer nada en ella. Pero,por otra parte, escuchar no es posible si rigidizamos nuestra familiaridad. En tal caso, lo que ya nos estamos oyendo a nosotros mismos no permite que algo distinto nos sea dicho.   Y ambos momentos son igualmente primordiales porque normalmente no nos encontramos con clones ni con extraterrestres.

Enviado por andrea brandes el 11/11/2005 a las 7:48
andrea brandes
Creo que debemos distinguir distintos ánimos propicios "al escuchar". El más espontáneo es el que nos surge cuando le conferimos autoridad a quien nos habla, o nos importa o afecta directamente aquello que sucede y que queremos-necesitamos escuchar. Ahí nuestros sentidos se agudizan y le hacemos un espacio a ese conocimiento que nos cautiva o que nos urge imperiosamente. Ese ánimo, si bien surge en determinadas ocaciones, no es el ánimo habitual con el que andamos, por eso viene tan bien tu sugerencia a permitir que algo nos sea dicho. Que linda imagen la de la ciudad desconocida del país desconocido...es cierto, vamos evaluando, vamos comparando...me acordé del "mundo de las ideas" de Platón, vamos chequeando si lo que vemos coincide o no con aquello que conocemos. Hoy voy a poner más atención! Gracias Mario

Enviado por Pilar el 13/11/2005 a las 9:51
Pilar
Estos temas de como podemos mejorar la comunicación con nuestro entorno (sea una ciudad con sus habitantes o los compañeros de hogar...) son realmente apasionantes, siempre me estoy topando con problemas de comunicación con el resto, doy muchas cosas por sentadas o sabidas, soy muy sencitiva y creo que todos son asi y a veces no tengo palabras sólo tengo miradas y movimientos de manos... que pasa cuando te toca vivir con alguien para quien lo único que le comunica son los "hechos reales y tangibles" y tú tienes otra forma de comunicarte. Voy a seguir leyendo este blog a ver si encuentro más cóigos. Excelente espacio, excelentes post. Hasta pronto!.-

Enviado por rodrigo summer el 30/11/2005 a las 17:35
rodrigo summer
a los que la llevan en emprendimiento en arica les importa un comino escuchar poh, solo quieren oir lo que satisfaga sus expectativas personales, si no son mas que mercenarios con un discurso de humanidad aprendido de memoria

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