Abro una nueva sección de posts.
Con más ganas y preocupación que competencias, me propongo participar en la apertura de un espacio de conversaciones donde podamos des-ocultar una anomalía fundamental del mundo de hoy: mientras nuestros problemas más acuciantes y peligrosos son de índole global, nuestra política es de carácter nacional. Mientras las corporaciones despliegan su poder en todos los rincones del mundo, nuestra acción política - como ciudadanos y como estado - transcurre al interior de fronteras nacionales.
Por otra parte, si el mundo sigue convirtiéndose en el campo de iniciativa sin regulación política de los inversionistas globales, ¿no es claro ya para todos que nos dirigimos a encrucijadas de alto riesgo? ¿Encrucijadas en las cuales la supervivencia misma de la humanidad se verá en peligro manifiesto?
- El desarrollo de la ciencia y la tecnología dejadas sin control político podrán producir desastres de alto riesgo para todos. Si solamente consideramos la bioingeniería: ella nos llevará a enfrentaremos con la posibilidad cierta de interferencia con la estructura genética básica del ser humano; también con la posibilidad de producir a costos bajos gérmenes transgénicos para los cuales se carece de vacunas o anitióticos. En este caso, la producción barata en algún lugar nada especial de la tierra de algo tremendamente más devastador que una bomba atómica. No pongo más ejemplos, dejando afuera los peligros de la alimentación trangénica, de la sanidad orgánica de los alimentos que ya hoy día consumimos, la producción y guarda de químicos peligrosos, en suma, los infinitos peligros asociados a tecnologías permanentemente nuevas y cada vez más potentes en sus respectivos campos.
- La situación del medio ambiente global representa otra riesgosa encrucijada como resultado del crecimiento ecónomico global que no se ha sujetado a reglas que pemitan cuidarlo. El calentamiento global, de cuya realidad ya nadie prácticamente duda, y que seguramente producirá cambios en el clima global de efectos que pueden ser desastrozos, es un claro ejemplo. También lo es el adelgazamiento de la capa de ozono que está haciendo que ¡estar al aire libre pueda resultar peligroso!, y que tan especialmente nos afecta a nosotros en Chile debido al agujero de ozono de la Antártica. Los océanos del mundo se encuentran sobreexplotados y sus aguas, usadas como basureros durante demasiado teimpo, se encuentran cada vez más contaminadas. El agua dulce del planeta se hace cada vez más escasa en determinadas regiones, lo que está desatando desastres humanitarios que anuncian la certeza de focos de aguda violencia. La biodiversidad de especies y sus variedades parece reducirse a gran velocidad en todo el mundo, haciendo peligrar la integridad de complejas cadenas alimentarias, amenazando con quitarle el piso a la vida misma.
- Asimismo es de alto riesgo la situación de alta desigualdad global que vive el mundo. Esta desigualdad incuba violencia que nos involucrará a todos. No es posible sentirse seguro en ninguna sociedad nacional por el sólo expediente de cuidar estas desigualdades responsablemente al interior de sus fronteras. No creo que sea muy defendible éticamente un comportamiento que en estos terrenos sea solo de crácter nacional. Por su parte, la violencia global misma, sea en la forma de terrorismo transnacional o de atropellos a los derechos humanos,no permite un tratamiento que se base exclusivamente en la soberanía nacional. En este terreno ya estamos enfrentando guerras y situaciones de seguridad globales de alto riesgo.
Ninguno de estos problemas puede ser resuelto desde nuestras institucione políticas y estatales nacionales. Tal vez por eso la política nacional se encuentra en tal estado de crisis en todas partes. La percepción vital de los ciudadanos es que los estados y las instituciones nacionales carecen de poder efectivo para lidiar con estos graves problemas y proteger a sus ciudadanos. Y si el estado no protege, ¿qué legitimidad le queda? Esta percepción de impotencia permite quizás entender el estado de ánimo resignado y cínico en que se encuentran los ciudadanos en muchas partes de mundo.
Necesitamos inventar una política global para nosotros como ciudadanos y también para nuestros estados nacionales. Todos estas encrucijadas de alto riesgo afectan a personas de todas las nacionalidades. Y no tienen salidas puramente nacionales. Puede parecer difícil y tal vez lo es. Pero tiene como contrapartida un premio precioso. La politica puede volver a tener horizontes visionarios (¿hay acaso política sin ellos?). La tarea histórica será la de construir un mundo global para todos, desde lugares nacionales que serán transnacionalizados en el proceso.



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