Mario Valdivia

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Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

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Enviado por Mario Valdivia el 17/10/2005 a las 15:34
Mario Valdivia
Pregunta: ¿Cómo se puede saber lo que le preocupa a alguien voluble que cambia lo que dice que necesita y sus preocupaciones a cada rato? Respuesta: Tomemos la volubilidad como signo de un estado de ánimo. ¿Cómo crees que se le aparece el futuro al voluble? ¿Sólido o fluido?, ¿asible o inasible?, ¿realizable o irrealizable? A medida que suma una volubilidad más, ¿se siente con poder frente al futuro o más bien impotente? Las personas estamos en el mundo siempre en algún estado de ánimo. Estamos siempre en una predisposición afectiva, que nos embarga, respecto del futuro que tenemos por delante. Por ejmplo, ¿qué ánimo nos posee si nos embarga la expectativa de un futuro pletórico de oportunidades?, ¿o si el futuro se presenta parecido al presente que, estando bien, podría estar mucho mejor?, ¿o si el futuro se ve cerrado a toda posibilidad querida?. En el primer caso podríamos decir que estamos en un ánimo de ambición, en el segundo que estamos resignadamente tranquilizados, en el tercer caso podemos decir que estamos en un ánimo de resignación pesimista. Los estados de ánimo vienen de nuestro pasado. Nuestro pasado se manifiesta en ellos como una tonalidad afectiva general que nos embarga en todos los horizontes de nuestra vida. Corresponden a una suerte de resumen afectivo de lo que podemos esperar del futuro a partir de nuestras experiencias pasadas. En cierto sentido, todo lo que las personas pueden imaginar -incluyendo p.ej. nuestras ofertas - está encerrado en los estados de ánimo que las embargan. Por eso, si queremos que las personas escuchen nuestras propuestas y ofertas, debemos primero escuchar los estados de ánimo que las poseen. Escuchar, dejar que algo nos sea dicho sobre las preocupaciones de las personas, implica desarrollar sensibilidad a los estados de ánimo que poseen a las personas. Como siempre, podemos escuchar los estados de ánimo ajenos escuchando nuestras propias predisposiciones anímicas y también imaginando cuáles serían nuestras predisposiciones si vivieramos la vida que han vivido otros. Como siempre, escuchamos sólo lo que nos resulta conocido y familiar.

Enviado por Teodoro Veloso el 18/10/2005 a las 9:36
Teodoro Veloso
Mario: Estos post tuyos son cada vez más esclarecedores e imprescindibles. Muy agradecido

Enviado por Cecilia Meza M el 27/10/2005 a las 16:38
Cecilia Meza M
Hola Mario, quiero compartir una idea contigo y que al parecer se relaciona con lo que tú dices. Pienso que todos nos movemos desde una emoción base, la que traemos como un ingrediente más de nuestra historia, la que se nos encarnó en el día a día hasta nuestros día, pero hay otra emoción más pasajera, más juguetona, que interviene en nuestras relaciones diarias, que montones de veces nos juega una mala pasada y lo peor de todo ni siquiera la reconocemos, no nos damos cuenta que está. He escuchado por ahí que ella aparece 0,006 seg antes que nos percatemos en lo que estamos, tiene ventajas sobre nuestra razón y nosotros, los inteligentes, actuamos sin tomarla en cuenta. Cuánto más acertivos seríamos si la validáramos, si la pudieramos reconocer a tiempo para que fuera nuestra aliada. Ahora me detengo, en realidad no estoy hablando de algo que está afuera, si no que esto es una búsqueda propia. En este momento mi emoción al escribir es una mezcla de alegría y pena . Pongo atención a mi sentir y ya paro de escribir. Tambien he escuchado por ahí, que no se puede pensar y sentir en el mismo instante. Que increible!!, acabo de escribir acerca de algo que no tenía planificado para hoy, me dejé llevar, gracias.

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