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Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

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Tiempos de espera

Enviado por Mario Valdivia el 18/12/2007 a las 9:42
Mario Valdivia

aburrimiento.jpgVeo a un individuo sentado en una estación de metro. Le pregunto: ¿qué haces? Me responde: "estoy esperando"; luego me mira y dice: "estoy pensando"; en seguida, de nuevo: "estoy fantaseando"; sigue: "estoy meditando"; sigue: "estoy matando la tarde"; finalmente me mira socarrón y dice: "estoy dejando pasar serenamente el tiempo".

O sea, me digo yo -siempre dispuesto a aprender algo de otra gente en la vida - esperar es una interpretación. Y seguramente que yo esté esperando o haciendo otra cosa va a depender - en parte, al menos - de lo que yo interprete que estoy haciendo; e intepretar va con pensar y con sentir. O sea, va a depender en parte de lo que yo siento que estoy haciendo.

Ahora bien, algunos amigos ingenieros - muy inteligentes - tienen una idea mejor: esperar es un cosa objetiva; se define simplemente observando con los ojos un cuerpo de un ser humano que está "sin hacer nada" en una estación de metro y que, de pronto, toma un carro de metro y abandona la estación. Entonces - ¡aleluya! - podemos medir el tiempo de espera simplemente poniendo un observador premunido de un reloj (ojalá sea un reloj chino barato porque así todo es más costo efectivo). Ya está, ahora podemos saber todos si las esperas están subiendo o bajando en esta o cualquier otra estación de manera objetiva.

Todo lo demás, especialmente la espera como actividad interpretada por quien espera - el sentirme esperando - se llaman "percepciones", es decir, "subjetividades". Y ya está dividido el mundo en dos: por una lado, el dios- observador objetivo y, por otro lado, los seres subjetivos (nosotros), posiblemente irracionales, seres que tienen "percepciones". Y, como todo el mundo sabe, las percepciones pueden ser muuuuy arbitrarias; y también, como es obvio para todo el mundo, las percepciones arbitrarias "tienden" a quedarse pegadas muuuucho tiempo. Y no hay nada más que decir ni de qué preocuparse: ¡la claridad definitiva en si misma!

No quisiera tener que discutirle a este relojero desde mi pura "percepción" que yo estoy esperando más aburrido y exasperado que nunca, aunque mis tiempos de espera en su reloj se han acortado. Este partido, como el del Colo y la Chile, mejor no seguirlo jugando: ya estoy perdido de entrada. Y mi dios-ingeniero me gana por definición. Lo malo: sólo consigue darme más rabia su pretensión de autoridad. O sea, un dios-inteligente que se las arregla para resentir a medio mundo.

En general, la espera se conecta con al aburrimiento y en alemán (verdad) - y en otras lenguas (carril) - el aburrimiento se llama "tiempo largo". Normalmente el tiempo se alarga en la espera. Seguramente de manera misteriosa y situacional.

Hay que ser demasiado inteligente para suponer que el tiempo se alarga proporcionalmente al tiempo del reloj que mide posiciones de cuerpos. ¡Enrabiadoramente inteligente!

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