Dando razones.
Enviado por Mario Valdivia
el 19/10/2005 a las 12:13
El zombi de Quirihue era un personaje del cual el endemoniado de Chillán aprendió cosas que valoró como importantes. Debido a que se consideraba un actor racional, el zombi se obligaba a dar razones de su comportamiento ante cualquier pregunta al respecto. A menudo elaboraba narrativas sobre su comportamiento del siguiente tipo: "lo hice porque", "es que pensé que", "por lo tanto dije", y agregaba suficientes buenas razones. Lo hacía con una total seguridad de estar en conocimiento de las motivaciones de su comportamiento, con lo cual, después de contar sus cuentos, quedaba en un beatífico estado de conciencia completamente tranquila.
El endemoniado lo observaba actuar cuidando de no poner en evidencia su invasiva curiosidad. Le preguntaba para probarlo, "¿por qué te sentaste?", lo que era siempre seguido de "porque necesitaba descansar"; "¿por que trataste con tanta irritación al mozo?", sería seguramente respondida por "porque no me estaba sirviendo con atención"; "¿para que te rascas tanto la nariz?" -un tic manifiesto del zombi - iba ciertamente seguida de "porque me pica". Tenía el zombi otro vistoso tic. Agitaba, con un ritmo que algún músico competente podría nombrar y describir, su mano derecha delante de su nariz como si el aire estuviera cargado de pulchenes que amenazaran con ahogarlo o de quiris empeñados en picarlo. Y ciertamente no tenía nunca nada en frente suyo más que el espacioso aire. Requerido a explicar tales acciones, lo increíble era que el zombi simplemante no reconocía haberlas hecho...inmediatamente después de haberlas hecho. Pensó el endemoniado en grabarlo con un video, pero le pareció demasiado, quizás hasta peligroso. Pero se convenció que el zombi siempre tenía claras explicaciones sobre su comportamiento, hasta el punto de desconocer acciones para las cuales carecía de razones. Con lo cual, poder dar razones venía siendo un verdadero criterio de realidad.
Pensó el habitado: si es cierto lo que dice Pascal, que somos en gran parte autómatas de nuestros hábitos aprendidos, el zombi es enteramente ciego a sus automatismos. (Creyó recordar que Nietzsche dice por ahi que primero actuamos y luego (nos) damos explicaciones) Se cree dueño y original creador de toda sus acciones. Entonces se dio cuenta que en eso precisamente consiste ser zombi, en ser ciegos a lo que nos hace autómatas. Le pareció que el nombre de zombi estaba bien puesto.
Etiquetas: Endemoniado de Chillán.
Enviado por María Isabel Rojas
el 19/10/2005 a las 14:17
GENIAL
Cariños
Responder
Enviado por Javier Martínez
el 21/10/2005 a las 9:36
Inutilidad de la dialéctica: Aquello que primero debe ser demostrado tiene poco valor.
Enviado por HV
el 22/10/2005 a las 5:39
YO soy del tipo Zombi. Incurro, siempre, o al menos la mayoría de las veces, a dar explicaciones de mis acciones; intentando, de alguna manera, dejar mi ocnciencia tranquila. Pero mi padre siempre me decía, después de alguna pregunta requeriendo una explicación: "Porque sí". Pero papá! Porqué no me dejas salir en la noche!? "porque tengo boca para decir que no". Después de vivir en un mundo en dónde las explicaciones eran tan irrelevantes; quizás, sólo quizás, las acciones comenzaron a tener más relevancia que "el cuento que uno cuenta" para explicarlas.
Gracias Endemoniado!! ... quizás por eso soy menos Zombi de lo que solía ser.
O quizás no.
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