Los seres humanos tenemos una preocupación constitutiva con la confianza y la desconfianza. Se debe a que las intenciones de los demás no son visibles para mi. Cuando interactúo conviviendo normalmente, es normal que me pregunte por las "verdaderas intenciones" de los otros. Asi me consta que estoy, y estamos, hechos: puedo engañar y traicionar en la misma medida que puedo ser leal y honesto.
Al observar las acciones de otros (otros observan las mías) es normal que muchas veces me parezcan extrañas, inexplicables, creadoras de expectativas que no se cumplen, o bien exigidoras de expectativas que no he producido, etc. E habitual que eso gatille desconfianza, haciéndonos preguntarnos por las reales intenciones de los demás.
Por mi trabajo, recojo varias fuentes de desconfianza que comparto con ustedes. Unas se refieren a la dimensión puramemnte prgamática de las acciones, otras surgen de la manera como interpretamos las identidades del prójimo, otras a la manera como reaccionamos ante los estilos culturales ajenos. Aquí van:
(1) La "simple" incompetencia para hacer, cumplir, escuchar y hacer cumplir promesas. O sea, actuar como si trabajar y actuar no fuera hacer y cumplir satisfactoriamente promesas a otros, sino que fuera algo así como "hacer la pega" de acuerdo con nuestros propios criterios, a nuestro particular saber y entender. Destruímos ciegamente expectativas y no se cumplen las nuestras: "sabemos" que no se puede confiar mucho. En la confianza está el peligro, dice el viejo proverbio. El remedio: adquirir competencias para manejarse con los demás mediante promesas.
(2) La ceguera a otros estándares prácticos, de hacer y actuar, que no sean los míos o los conocidos. Ej. si un taxista se dirige a la dirección que le hemos pedido pero usa una ruta diferente a la que yo acostumbro, no es raro que me genere desconfianza. Remedio: parecido al anterior: evaluar el cumplimiento de las promeas que me hacen, más que las actividades y procesos mediante los cuales las cumplen.
(3) El conservadurismo rígido con respecto a algún producto o servicio que acostumbro usar. Desconfío de lo que no es la acción a la que estoy habituado. Ej. los horarios de las prácticas sociales de los jóvenes, ¿a cuántos no hacen desconfiar? Remedio: adquirir habilidades para probar un nuevo producto o servicio que parece raro y desconfiable, con espíritu juguetón y explorador.
(Leer más)


Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace 22 horas 19 mins
hace 22 horas 20 mins
hace 2 días
hace 5 días
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 4 semanas
hace 4 semanas