Mi amiga Verónica Ruiz, guardiana de secretos imperdibles de la literatura, me dirigió generosamente a este poema de Fernando Pessoa:
"Dicen que finjo o miento
cuando escribo
No. Yo simplemente siento con la imaginación:
no uso el corazón."
de su Libro del Desasosiego.
Me ha dejado pensativo. ¿Qué puede querer decir sentir con la imaginación?
No creo que signifique que su sentir es imaginario. Por el contrario, asegura que siente, sólo que no usando el corazón sino que con la imaginación.
Hay mandamientos que serían imposibles de cumplir, y de formular en serio, si se refieren al sentir del corazón. "Ama al prójimo como a ti mismo", "ama a tu enemigo", obviamente no se refieren al amor como sentir de mi corazón. Y si sentir es lo que me moviliza a la acción, "pon la otra mejilla" seguramente no me ordena usar el sentir del corazón.
Mi corazón es un animal entrenado; su sentir me resulta familiar. Usar el corazón para sentir me hace sentir con mi pasado.
La imaginación inventa posibilidades nuevas, mundos nuevos que no existen todavía. Sentir con la imaginación es sentir con el futuro.
Sentir es lo más presente de lo presente: ¡estoy sintiendo algo ahora!
Entonces, puedo pensar que si uso mi corazón para sentir, mantengo mi pasado presente. Si siento con mi maginación invento un futuro en el presente.
No es una diferencia nimia. Con un modo de sentir, repito mi pasado como futuro; con el otro, invento futuros nuevos.
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