Mario Valdivia

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  ¿Inicio del fin de una crisis o inicio del fin de una era?

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Abrumarme, aburrirme

Enviado por Mario Valdivia el 01/03/2008 a las 11:01
Mario Valdivia

Me encuentro con el estado de ánimo de "estar abrumado" - "tengo mucho que hacer y poco tiempo" - muy extendidamente en personas que trabajan como ejecutivos o profesionales altos en grandes empresas. Y no exclusivamente en el mundo del trabajo: también encuentro este estado de ánimo muy habitualmente en el mundo de la familia, modulando las responsabilidades y tareas que ésta supone.

Encontrarnos abrumados es un estar presionados por no tener tiempo y tener muchas cosas que hacer. O sea, modula nuestra relación con el mundo de cosas y personas como "cosas que hacer, compromisos que cumplir", y con el tiempo como algo que "no hay". (El mundo se nos presenta como una agenda de tiempo limitado). Cuando estoy abrumado, por donde mire sólo encuentro cosas que hacer y la omnipresencia de un reloj que tica sin parar; soy arrastrado por un tiempo que pasa demasiado rápido y no alcanza, un tiempo que se acorta; me siento presionado.

Hay otro estado de ánimo que parece a primera vista como opuesto al abrumarse: el aburrimiento. Recuerdo una espera en un aeropuerto. No hay nada que hacer y el tiempo se arrastra, se alarga, parece no avanzar. Miro a mi alrededor y - más allá del sillón en que me encuentro - las cosas parecen rehusarme toda posibilidad de ser útiles, de poder hacer algo con ellas, de interesarme; en el trasfondo, omnipresente, el reloj que, no por ser consultado obsesivamente, parece avanzar. Esta es una opresión que nos desasosiega buscando algo que nos haga pasar el tiempo, una opresión de no contar con un pasa-tiempo.

PSpiral2.jpgCreo que ambos estados de ánimo están conectados en el fondo y son más similares de lo que su oposición a primera vista indica. Quizás al final constituyen lo mismo. Porque, ¿no es habitual encontrarnos con que hemos pasado de la presión de estar abrumados a la opresión del aburrimiento...y de vuelta? ¿No transcurre en verdad nuestra vida a menudo - ¿por lo general? - entre estos dos ánimos extremosos: el abrumarnos en la vida activa, el aburrirnos en los descansos?

Recuerdo ejemplos cotidianos. Me doy cuenta que estoy abrumado, sueño con terminar las cosas que tengo que hacer y darme tiempo. Lo hago: llega el fin de semana o tomo algunos días de vacaciones. Ahora si tengo tiempo: me lo estoy dando a mi mismo. Cuando estaba abrumado parece como si las cosas que hacer vinieran de la situación que enfrentaba, de "afuera", me obligaran, y el tiempo mio se acabara por completo dedicado a hacer estas cosas que parecen provenir de algo externo. Ahora, debo dedicarme a usar este tiempo mio que me he dedicado a mi mismo para hacer las cosas que realmente yo quiero hacer. Y sin embargo ahora puedo encontrarme de nuevo en los mismos - al parecer - dos estados de ánimos. (Sólo digo "puedo", porque no es completamente necesario que esto pase, pero si lo miramos con honestidad, como un fenómeno que nos ocurre, ¿no es habitual?)

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Obama, una identidad de hoy

Enviado por Mario Valdivia el 19/02/2008 a las 13:00
Mario Valdivia

barack_obama_time_cover_1.jpgBarak Obama, con altas posibilidades de ser nominado candidato demócrata a la presidencia de la pricipal potencia económica y militar del mundo, es un ejemplo llamativo de las identidades que se producen en el mundo global.

Su padre: un joven ciudadano de Kenya, el primer estudiante africano de la Universidad de Hawaii que, posteriormente fue a Harvard a seguir un Doctorado en Ciencias Económicas. De la tribu Luo, es un practicante de la poligamia, y se casaría con tres esposas y tendría ocho hijas con ellas en su país.

Su madre: una compañera de estudios blanca en la Universidad de Hawaii, se casó con este estudiante, tuvo un hijo con él - Barak - siendo luego - al cumplir su hijo dos años - dejada atrás cuando su marido se fué a estudiar a Harvard en el continente.

El padre regresó a Kenya y murió joven; vio a su hijo Barak una sola vez más, cuando éste cumplió 10 años de edad. La madre se casó por segunda vez con un ingeniero Indonesio - de religión islámica - y se mudó con su hijo Barak - adolescente temprano - a Jakarta. No pudiendo asegurar para él finalmente una buena educación en Indonesia, su madre envió a su hijo con sus abuelos de regreso a Hawaii. Durante su estadía en Jakarta, su madre mantuvo el contacto de Barak con el inglés - posiblemente el ancla de su interés por Estados Unidos - mediante cursos por correspondencia de este idioma.

En Hawaii ingresó a la Academia Punahou, un colegio de élite en el cual Barak se incorporó al mundo de los jóvenes de raza blanca de la isla. De allí pasó al Occidental College en Los Angeles, donde conoció el mundo de los latinos y negros del sur americano. De allí a la Universidad de Columbia, de donde fue a doctorarse a Harvard. Un estudiante negro que, sin embargo, fue presidente de la Harvard Law Review; difícilmente una instirución especialmente combativa o motivada por cuestiones de índole racial. Partícipe activo de la iglesia negra Trinity United Church of Christ

Barak se inmersó en la política norteamericana haciendo trabajo comunitario en los barrios negros de Chicago. Falló su primera postulación parlamentaria en 2000 y accedió al senado norteamericano en 2004.

Quizás un outsider de todos los mundos norteamericanos imaginables; talvez tan partícipe de todos ellos como se pueda llegar a ser.

Maravillosa sobreabundancia de vida

Enviado por Mario Valdivia el 12/02/2008 a las 11:12
Mario Valdivia

abundanciavital.jpgAl mismo tiempo que se anuncia la posibilidad cierta de producir vida sintéticamente a corto plazo (escuchar AQUÍ ATISBANDO), y de abrir paso al diseño de formas de vida sólo sujetas a la imaginación de sus diseñadores - con todas las posibilidades que se atisban de formas de vida construídas para cumplir funciones especializadamente útiles para los seres humanos -, el mundo natural muestra una expansión verdaderamente infinita de formas de vida inesperadas y desconocidas.

Craig Venter - quien descifrara el genoma humano - reporta los resultados de una investigación que rastreó una pequeña parte de los océanos de la tierra. A una profundidad tal que reina allí la oscuridad total - o sea, no llega nada de luz o energía solar - y al mismo tiempo a una distancia tal del fondo marino que no hay posibilidad aguna que se puedan utilizar las fuentes energéticas químicas de las vertientes de guas termales que abundan en éste. A kilómetros del suelo y a kilómetros de la superficie. Se supone que no hay fuente alguna de energía allí que las formas conocidas de vida puedan utilizar.

O sea, se suponía que esta sería una zona desprovista de vida. Bien, 6 millones de nuevos genes, genes desconocidos hasta ahora, aparecieron en las muestras en poco tiempo. Son ciertamente genes pero no corresponen a genes que hayan sido encontrados antes entre los mamíferos, los reptiles, los peces, los gusanos, los insectos, los hongos y microbios que se conocen. ¡Se dobló el número de genes conocidos hasta ahora! Queda por estudiar las formas de vida que corresponden a estos genes y las funciones que éstos realizan.

Muchas de estas funciones serán nuevas. Por ejemplo, acaba de descubrirse una bacteria que es capaz de utilizar como energía fotosintética la luz infra-roja. (En la foto de Stockfoto). Para hacerlo, sintetiza una forma de clorofila hasta ahora desconocida. Así también, los microbios termofílicos, por ejemplo, viven contentos - aunque no le guste a Pasteur - en temperaturas muy superiores al punto de ebullición del agua (100 grados centígrados); utilizan estructuras de aminoácidos que resultan en proteínas muy tiesas que no se derriten con el calor. Por el contrario, bacterias que viven en condiciones de temperatura muy por debajo el punto de congelamiento del agua, tienen proteínas tan sueltamente articuladas que resisten la tendencia a endurecerse por congelamiento.

Se han descubierto organismos que soportan dosis de radiación 1500 veces mayores que la que nos mataría casi instantáneamente a cualquiera de nosotros. Sus cromosomas simplemente parecen pulverizarse con el golpe de radiación pero, de alguna manera, se vuelven a reconfigurar y funcionan nuevamente. Otros viven contentos en volcanes y géiseres en concentraciones ácidas que disolverían la piel de nuestras manos si las introducimos en ellas.

En fin, una abundancia de vida en la que la selección natural parece haber sido un diseñador muy imaginativo y exhastivo

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Aburrimiento y sueño

Enviado por Mario Valdivia el 06/02/2008 a las 15:16
Mario Valdivia

Me dejó perplejo una pregunta que me hicieron de por qué el aburrimiento habitualmente se asocia al sueño. Parece una cosa evidente y obvia, pero detrás de estas cosas que parecen obvias yacen muchas veces interrogantes simplemente no imaginadas. Después de no pocos días mirando y hurgando por aquí y allá, di con una respuesta que me parece a mi que tiene algo de verdad.

Los estados de ánimo nos embargan y afectan, nos sintonizan y predisponen afectivamente, en la medida que se mantienen ocultos, en la medida que no se nos hacen presentes como tales estados de (nuestro) ánimo, sino que de alguna manera se disfrazan o se disimulan. Verifico esto con el estado de ánimo de resignación, por ejemplo. La resignación me resigna en la medida que no observo que consiste en una predisposición que yo traigo a la situación en la que me encuentro y veo que la situación me confronta como una situación resignante. O sea, interpreto que la situación no tiene posibilidades valiosas abiertas para mi, y no observo que soy yo quien no inventa estas posibilidades.

Y este hecho vale igualmente si la situación resignante me afecta a mi individualmente y no a otros, afecta a muchos otros, o afecta a (UNO) cualquiera que se encuentre en esta situación. Sigue siendo un hecho que la resignación es un estado de ánimo que yo, muchos, o UNO cualquiera, trae a esta situación y la constituye como un horizonte cerrado a buenas posibilidades. Si observo (observamos) que la resignación la traemos nosotros como una predisposición afectiva al horizonte de posibilidades que se despliega en la situación, y que no hay nada en la situación "misma" que fatalmente la cause o evoque, este estado de ánimo pierde su capacidad de afectarme, y en cierto sentido desaparece como tal estado de ánimo.

Consideremos también el estado de ánimo de estar abrumados, de no tener tiempo; la angustia descontrolante de la falta de tiempo. Este estado de ánimo nos posee y embarga en la medida que no se hace presente como un estado de nuestro ánimo sino que como una característica de la situación: efectivamente hay demasiado que hacer, el tiempo se hace corto, el futuro aparece como una serie interminable de cosas por hacer. Desaparecemos ante nosotros mismos como agentes que configuramos la situación tal como ella se despliega ante nuestro ser. Estar abrumado no es un estado de mi ánimo - o de nuestro ánimo -, es simplemente el resultado obvio de tener mucho que hacer. Mi estado de ánimo - nuestro estado de ánimo, el estado de ánimo de (UNO) cualquiera que se encuentre en esta situación de exceso de cosas por hacer - es simplemente el resultado de eso: de que no hay tiempo suficiente para hacer todo lo que hay que hacer. Precisamente gracias a mantenerse oculto como estado de nuestro ánimo, el estar abrumados efectivamente nos posee abrumándonos.

Lo mismo vale para el aburrimiento. Es la persona que tengo al frente, o bien esta situación que muchos vivimos compartidamente, o bien esta situación que (UNO) cualquiera experimenta, la que produce aburrimiento: es aburrida. No soy yo (nosotros, o UNO cualquiera) quien trae el aburrimiento y constituye la situación desde el estar aburrido. Este ocultarse (ante nosotros mismos) del aburrimiento como un estado de ánimo nuestro y disfrazarse como un resultado causado por una situación que es aburrida en si misma, hace que el aburrimiento nos aburra, hace que nos afecte efectivamente aburriéndonos. No es que yo no abra posibilidades que me resulten interesantes aquí, sino que la situación no tiene posibilidades que sean interesantes para mi, y todo carece de interés y es aburrido.

Entonces, "tengo sueño" puede ser el ocultamiento perfecto (ante mi mismo) del aburrimiento como estado de mi ánimo (de nuestro ánimo, del ánimo de UNO cualquiera). No es que traigo un estado de ánimo de aburrimiento conmigo, no es que esté aburrido (yo, nosotros, UNO cualquiera), sino que simplemente pasa que tengo (tenemos) sueño. Tener sueño no es algo que yo le ponga a la situación, es simplemente algo que me pasa, algo causado en mi cuerpo. El sueño puede ser al gran ocultador y disimulador del aburrimiento; el gran habilitador de la capacidad de afectarnos como algo aburrido que tiene el aburrimiento.