Partí viendo en el post anterior que puedo encontrarme en dos situaciones bien diferentes entre si. En una de ellas, me encuentro activamente cuidando todos mis espacios de preocupaciones, involucrado en diseñar mi identidad y mis capacidades de acción futuras. Y puedo ver que al menos me preocupan tres futuros: el de mi situación presente, el constituido por nuevas posibilidades que puedo visionar a partir del presente, y el futuro de posibilidades a las cuales actualmente soy ciego pero sobre las que puedo adquirir visibilidad si cambio el mundo en el cual me he movido en el pasado. En la otra situación, me encuentro arrastrado por mis actividades presentes y por mi identidad actual sin un mayor cuidado activo de mi futuro.
Observo que la diferencia estriba en una diferencia entre estados de ánimo. Percibo - como todos, supongo - que existen en mi muchas posibilidades de ser embargado por talantes diferentes: miedo, resignación, optimismo, pesimismo, ambición, resentimiento, alegría, exaltación, aburrimiento, pesadumbre, resolución, liviandad juguetona, etc. Y si bien cada uno de ellos define de manera propia y específica las situaciones en que me encuentro, puedo observar que los puedo clasificar en dos tipos. Para hacerlo, considero precisamente la manera como ellos me predisponen al futuro, con respecto a la cual puedo descubrir semejanzas y diferencias.
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