Querido amigo
me pregunta usted cómo se llega a ser diputado en Chile. No se de donde saca usted que yo se algo al respecto; pero los amigos no son para restarse ni aun pretextando incompetencia. Así que aquí va mi respuesta.
¿Qué es más difícil - o crítico - para llegar a ser diputado (o senador) en Chile: conseguir que los ciudadanos voten por usted una vez que ha sido designado candidato, o conseguir que lo nombren candidato? Bueno, estoy seguro que no resulta invisible a su penetrante inteligencia que la respuesta, en Chile, es obvia: lo más importante es conseguir ser designado candidato. Una vez que alguno de los partidos de las dos coaliciones políticas dominantes - La Alianza y La Concertación - lo designa candidato usted está listo. El sistema binominal electoral - que estas coaliciones mantienen colaborativamente - hará casi, casi imposible que usted no sea elegido. En cada lugar se elige uno de cada lado, salvo excepciones muy, muy escasas.
Así que llegado a este punto usted puede considerarse elegido...pero antes debe conseguir que lo designen candidato.
¿Quién designa los candidatos en Chile? Respuesta: los dirigentes de los partidos que integran estas coaliciones: un puñado de personas. Dicho esto, estimado amigo, podemos ver de inmediato cómo esta gente ha usurpado el poder político soberano de los ciudadanos.
¿Cómo consigue usted que algún dirigente haga que el partido lo designe candidato? Esta pregunta tiene una respuesta muy sencilla pero bastante oscura. Usted necesita asegurar a este(os) dirigentes que usted hará todo lo posible por ejercer el poder que el cargo le dará - y créame que muchas veces el poder de un diputado en una votación de un proyecto de ley es muy, muy considerable - para conseguir pegas para los amigos del dirigente; éstos, son militantes del partido que pertenecen a su Dirección Nacional o Comité Central (o algún nombre por el estilo), de cuyos votos depende el dirigente para continuar siéndolo. Ahora bien, si usted no pertenece a la coalición que controla el estado, entonces debe usar su poder para conseguir que los municipios que sus amigos controlan o las empresas donde se pueden contratar abogados, lobistas, u otros profesionales por el estilo y que ofician de dirigentes políticos, lo hagan.
Amigo, sea dicho entre paréntesis: aquí - navegar en aires oscuros - es donde usted me preocupa porque, con ser suficientemente inteligente, usted siempre ha sido medio gil; huaso de nación que es y que no se le acaba de quitar, usted sólo sabe moverse seguro una vez que clarea el alba. Bueno, supongamos - para que no se sienta jodido de entrada - que usted supera esta falta de visión nocturna y consigue su candidatura.
Entonces ¡éxito! usted será un diputado más, habrá colaborado con aumentar la clase de los operadores políticos enquistada en ministerios, municipios y otras instituciones, y habrá ayudado sigilosamente al desprestigio de los plíticos en Chile y a escamotear el poder político de los ciudadanos; y ni hablar de la corrupción que en todo esto germina. O sea, colaborará firmemente a que Chile se siga jodiendo.
Amigo, todas estas son cosas por las cuales yo lo escucho a usted quejarse permanentemente. No vaya a ser cosa que sea parte activa de los motivos de sus propias quejas. ¿Por qué mejor no decide contribuir a cortar esta juego y se compromete activamente con una alternativa? ¿Existe una? Así es: en Chile Primero se trabaja activamente en abrir una alternativa que permita cortar este escamoteo democrático que han hecho unos veinte dirigentes de ambos lados del baile, ya demasiado vistos.
¡Inscríbase en Chile Primero!


El viernes 4 en Pichilemu, por invitación de Jorge Domínguez, trabajé con los equipos de dirección de los diarios ciudadanos regionales. 
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