Me refiero al post anterior AQUÍ.
¿Qué cambia entre ambas situaciones? Para empezar, el estado de ánimo. Al comienzo, la reunión se da en un estado de ánimo más bien pragmático, de negocios y de resolución de problemas. Un estado de ánimo que podemos resumir: "dígame sus insatisfaciones para lidiar con nuestros procesos y corregir". Un estado de ánimo que podemos considerar típico de las situaciones de negocio. No es nada negativo; por el contrario, supone que existe confianza; confianza para que nos declaren insatisfacciones con franqueza, confianza que estamos dispuestos a escuchar en serio, con afán de mejorar. Se confía en quienes escuchamos dentro de los límites de nuestro negocio actual, de los productos, ofertas y servicios ya conocidos y utilizados.
El estado de ánimo de la situación reconfigurada deja de ser predominantemente pragmático. No nos mueve la resolución de un problema, mejorar un producto o un servicio. Más bien compartimos las posibilidades que nos abre la vida y las dificultades que ella conlleva. Hay intimidad, gratuidad, com-pasión y solidaridad (sentido de "nosotros"). Este ánimo nos abre a conmovernos con las dificultades y con lo que no anda bien en nuestras vidas y en las de los otros. Sin pretender de ninguna manera que podemos encarar las dificultades que escuchamos como un problema que podemos resolver, seguimos escuchando movidos por la solidaridad, y con la imaginación abierta a lo que puede ser inventado para atenderlas. ¡Quizás podamos inventar un proyecto innovador en conjunto!
Como nos gusta creer - nos da seguridad - que toda nueva acción de nuestra parte debe consistir en una nueva técnica que podemos aplicar, quizás pensemos que configurar esta nueva situación de escucha consiste en un procedimiento explícito que podemos seguir. No es así. Por el contrario, debemos conseguir que se hagan presentes la com-pasión y la solidaridad, y a éstas no podemos traerlas obligadas. Más bien debemos invocarlas con delicadeza como a verdaderas presencias tutelares. Y no siempre aparecen. Cuando eso no ocurre , las relaciones no pasan de los límites de la confianza pragmática inicial, no pierden las limitaciones del involucramiento a través de productos y servicios presentes, y su carácter más bien formal; y la situación se mantiene congelada dentro de los límites que ya tenía.
Pienso que lo más importante para que la invocación traiga a la presencia a la com-pasión y la solidaridad es nuestra apertura a conmovernos. La reconfiguración de la situación no ocurre con la presencia de indiferencia o distancia. Pero cuando la invocación es atendida, la situación se reconfigura y todo adquiere un nuevo foco claro y brillante. Pienso que todo nuevo negocio legítimo tiene en su origen y en su base momentos como éste: de solidaria e imaginativa escucha y búsqueda de nuevas posibilidades para enfrentar viejos malestares humanos.


Estoy seguro que los que hemos leido
Nuestro máximo órgano soberano - el parlamento - hace tiempo que se ve mal en lo que hace. Una enfermedad infecciosa de la cual no parece poder desembarazarse lo mantiene postrado: la banalidad. Pienso en la reciente dedicada discusión sobre el feriado del 17 de septiembre; pienso en los largos debates sobre el tamaño que debe respetar la publicidad en los paquetes de cigarrillos. 
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