Me encuentro en una situación que llamo un problema cuando alguna acción que me interesa se tranca, no ocurre; y también, cuando una acción que quiero evitar ocurre sin que yo logre evitarlo. Digo "tengo un problema" y me siento aproblemado; esto es, me sumo en una emoción de frustración o desafío según si me resigno frente al problema, o considere que debo hacer algo para resolverlo.
Ejemplos: no parte el automóvil y debo ir a trabajar, mañana debo entregar un informe y no se cómo hacerlo, el celular no me da conexión y quedé de hacer un llamado a esta hora, no consigo evitar que mi hijo llegue a mi casa tarde en la noche, no logro vender mi producto, no puedo evitar la falta de aprecio que hay en mi organización por mi. Me encuentro interactuando aproblemadamente con cosas -objetos - del mundo o con otros seres humanos.
Sin embargo, observemos que lo que me aproblema no consiste por lo general en las cosas. No es el auto detenido mi problema; es llegar a tiempo a mi trabajo y cumplir así con compromisos que he tomado. No me aproblema la página en blanco que tengo ante mi con el encabezado que dice "Informe" y que no consigo llenar; es saber que mi jefe espera este informe, que le interesa y que cuenta con él para mañana. No me encuentro enojado con mi producto por no venderlo, me frustra no poder mostrar a los potenciales clientes el valor que yo le asigno. Y si no le asigno valor alguno a éste, tal vez me aproblema tener que venderlo mintiendo a los potenciales compradores sobre mis opiniones reales. No tengo un problema con el reloj cuando mi hijo llega tarde, tengo una frustración con las acciones de éste -quizás no cumplió una promesa de llegar a cierta hora. Etc.
En general, podemos decir que un problema no consiste en una relación atascada con las cosas, sino que consiste, más bien, en una interrupción comunicativa con otros seres humanos. La habilidad para resolver problemas, por lo tanto, es una habilidad para evitar y reparar las interrupciones comunicativas con otros y otras. Pedir ayuda para llegar a tiempo a pesar de tener mi automóvil en panne, disculparme y revocar una promesa a tiempo de un reporte que prometí pero que descubro que no se hacer, diseñar una oferta seductora para vender un producto que evalúo como valioso, hacer una declaración que me permita abrir otras posibilidades de ventas o de trabajo y me evite seguir vendiendo de una manera que considero poco auténtica, negociar y declarar un nuevo estilo de relación con mi hijo, etc.
O sea, los problemas tienen sentido como tales exclusivamente por los efectos que se producen en las redes de acción y comunicación que nos ligan cotidianamente con otros seres humanos. No digamos "tengo un problema", digamos más bien "tengo una incomunicación". Y si nuestro ánimo pasa por momentos de "estar aproblemado", observemos mejor la pobreza o riqueza de nuestra red de relaciones y la calidad de nuestra comunicación en ellas.
Esta ceguera contribuye a la pobreza de nuestras prácticas educativas. Al enseñar a resolver problemas sin el contexto del mundo de relaciones en los cuales ellos tienen su existencia significativa, enajenamos a los alumnos.
Ejemplos: no parte el automóvil y debo ir a trabajar, mañana debo entregar un informe y no se cómo hacerlo, el celular no me da conexión y quedé de hacer un llamado a esta hora, no consigo evitar que mi hijo llegue a mi casa tarde en la noche, no logro vender mi producto, no puedo evitar la falta de aprecio que hay en mi organización por mi. Me encuentro interactuando aproblemadamente con cosas -objetos - del mundo o con otros seres humanos. Sin embargo, observemos que lo que me aproblema no consiste por lo general en las cosas. No es el auto detenido mi problema; es llegar a tiempo a mi trabajo y cumplir así con compromisos que he tomado. No me aproblema la página en blanco que tengo ante mi con el encabezado que dice "Informe" y que no consigo llenar; es saber que mi jefe espera este informe, que le interesa y que cuenta con él para mañana. No me encuentro enojado con mi producto por no venderlo, me frustra no poder mostrar a los potenciales clientes el valor que yo le asigno. Y si no le asigno valor alguno a éste, tal vez me aproblema tener que venderlo mintiendo a los potenciales compradores sobre mis opiniones reales. No tengo un problema con el reloj cuando mi hijo llega tarde, tengo una frustración con las acciones de éste -quizás no cumplió una promesa de llegar a cierta hora. Etc.
En general, podemos decir que un problema no consiste en una relación atascada con las cosas, sino que consiste, más bien, en una interrupción comunicativa con otros seres humanos. La habilidad para resolver problemas, por lo tanto, es una habilidad para evitar y reparar las interrupciones comunicativas con otros y otras. Pedir ayuda para llegar a tiempo a pesar de tener mi automóvil en panne, disculparme y revocar una promesa a tiempo de un reporte que prometí pero que descubro que no se hacer, diseñar una oferta seductora para vender un producto que evalúo como valioso, hacer una declaración que me permita abrir otras posibilidades de ventas o de trabajo y me evite seguir vendiendo de una manera que considero poco auténtica, negociar y declarar un nuevo estilo de relación con mi hijo, etc.
O sea, los problemas tienen sentido como tales exclusivamente por los efectos que se producen en las redes de acción y comunicación que nos ligan cotidianamente con otros seres humanos. No digamos "tengo un problema", digamos más bien "tengo una incomunicación". Y si nuestro ánimo pasa por momentos de "estar aproblemado", observemos mejor la pobreza o riqueza de nuestra red de relaciones y la calidad de nuestra comunicación en ellas.
Esta ceguera contribuye a la pobreza de nuestras prácticas educativas. Al enseñar a resolver problemas sin el contexto del mundo de relaciones en los cuales ellos tienen su existencia significativa, enajenamos a los alumnos.



Este sitio funciona sobre la
Comentarios recientes
hace 4 días
hace 4 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 3 semanas
hace 1 mes