Desigualdades globales- ¿responsabilidad de quién?

Los números que usan los economistas para hacer sus mediciones indican que las desigualdades económicas en el mundo son gigantescas. Sobre Chile, estos números muestran lo que ya sabemos: que la distribución del ingreso es muy desigual. En una publicación del Banco Mundial se señala que el 20% más pobre concentra el 3,3% del ingreso total, mientras que el 20% más rico concentra el 62,2%. Pero estos números muestran algo que quizás estemos menos preparados para aceptar: que la distribución del ingreso de la población del mundo en su conjunto es mucho más desigual. Un estudio realizado por expertos del Fondo Monetario Internacional muestra que el 20% más pobre concentra el 1,4% del ingreso total, mientras que el 20% más rico concentra el 82,7 del total. Esto quiere decir que hay más de mil millones de personas en el mundo que viven con menos de 1 dólar al día. Y, como ese mismo estudio del FMI indica, la desigualdad ha estado creciendo en los últimos años. Tal vez solamente economistas de cuño puramente neoliberal no se escandalicen con esta situación de la población mundial. La mayor parte de las personas sabe que esto resulta insostenible ya que es una fuente de conflictos sociales que nos aquejarán a todos. En un mundo que se ha globalizado, estas diferencias no son meras realidades estadísticas observadas por un puñado de expertos; corresponden a realidades vividas y percibidas por todos, ricos y pobres. Nos advierten de la miseria vivida y percibida por demasiados que pueden comparar todos los días en la TV mundial la vida tan distinta de otros.Y así, ¿podemos todavía sorprendernos de la violencia en el mundo mundo, incluyendo la violencia terrorista globalizada? ¿ ¿Quién se hace responsable de esta inaceptable desigualdad global? ¿Basta con que cada País se haga responsable de lo que pasa en estos términos en su suelo? La violencia, tal como las inversiones, obviamente no respeta fronteras. Una vida inaceptable y humillante es considerada como tal en el escenario del mundo global. Nadie puede asegurar que los que sufren se limiten a reclamar contra los que tienen, exclusivamente en su suelo. Por esta sola razón, estoy convencido que no es eficaz una responsabilidad que se divide por estados nacionales y se tranquiliza con eso. Debemos asumir reponsabilidad por la pobreza global. Como individuos, pero también como Estado Nacional, como agentes políticos reconocidos del orden mundial de Naciones. Así deberemos hacer de nuestra política internacional una parte fundamental de nuestra política interna. (A quienes se interesen por los desafíos y oportunidades que representa la era global para la política nacional, recomiendo libro de Ulrich Beck) Tal vez suene utópico; o muy difícil. Por lo menos nos hará menos complacientes. Pero, además, ¿cómo podremos movilizarnos, si no, contra las peores consecuencias de un sistema económico global, las que se dan muchas veces en otras partes del mundo pero que tienen ciertamente efectos sobre todos? Por lo tanto, sobre nosostros mismos.

¿Confiar en la intuición para declarar confianza?

Pregunta: me dicen mucho que soy una persona desconfiada. Pero yo no lo veo así. La verdad es que por lo general la gente es poco de fiar. He ido desarrollando con los años una intuición que me permite darme cuenta rápidamente quiénes tienen confiabilidad y quienes no. No creo equivocarme mucho. Igual me preocupa que tanta gente me considere una persona desconfiada. Parece que en mi trabajo y en la casa me meto en todo y no dejo trabajar a nadie tranquilo; todo lo controlo y lo vigilo. Al mismo tiempo, me encuentro siempre abrumada de trabajo y obligaciones. No me imagino cómo poder seguir avanzando en la vida y adquir más responsabilidades. ¿Hay algo que hago mal? Respuesta: saber confiar competentemente es una habilidad fundamental en el mundo de hoy. Y no es una habilidad que se adquiera sin dedicarse sistemáticamente a ello. Por cierto, no se adquiere bien por pura intuición. Te pregunto: ¿cómo puedes saber que tu intuición de quien es confiable y no confiable te sirva para lo que enfrentarás en el futuro si ella es producto de tus experiencias pasadas? Y si sabemos que todo cambia tan rápidamente esto te puede resultar muy dañino mañana. Te pregunto: ¿cómo puedes distinguir tu intuición de los prejuicios normales que todos desarrollamos como resultado de movernos en mundos más o menos chicos y estables? ¿Y cómo te preparas para moverte en mundos más grandes con gente desonocida que proviene de otros lugares y otras culturas? ¿Qué intuición puedes tener sobre estas personas - con las que no has interactuado en el pasado - que no sean puros prejuicios sobre lo que te resulta familiar y lo que te resulta extraño? Además, si en lo que ahora haces ya te encuentras tan recargada, quiere decir que no encuentras en quien descargar parte de tus responsabilidades confiadamente. ¿Te has percatado que otras personas cumplen bien con trabajos mucho más grandes que el tuyo y no parecen estar tan abrumados con sus responsabilidades? Tu intuición parece que no te está siendo muy útil. Al considerar a una persona como confiable o no confiable lo que hacemos es un juicio evaluativo de ella. A este juicio podemos darle un fundamento riguroso que no depende de nuestras experiencias concretas pasadas. ¿Sabes hacer esto?

Miedo a perder identidad.

Si no olvidamos nuestra muerte segura, nuestra vida se nos hace presente desde la ansiedad por darle sentido. Es fácil olvidar esto porque tomamos los sentidos sociales existentes como algo serio y nos dejamos afanar por ellos, como si viviéramos la vida de los demás, de todos y de nadie. Nos tranquilizamos con una falsa conciencia. Pero si nos mantenemos en el recuerdo que al final nos espera el futuro cierto de nuestro propio fin individual, nos confrontamos con la ansiedad por dotar de sentido a nuestra vida y construir una identidad significativa; y estamos siempre en contacto con el hecho de que este es un invento que no nos es permitido eludir. Y somos nosotros mismos los únicos testigos convincentes de la consistencia con que nuestros actos lo llevan a cabo. Y, de pronto, en medio de este esfuerzo por inventarnos un significado desde la nada, nos posee el miedo por lo que los demás puedan pensar de nosotros. Como si su opinión pudiera tranquilizar nuestra ansiedad constitutiva intransferible. Al chamullar descomprometidamente deliramos que podemos proteger ante los demás una identidad en la que nosotros no creemos. El chamullo es, al final, un encubrimiento de nosotros mismos. Dicho esto ante la audiencia de si propio, el endemoniado voló hacia el vacío de la noche en las afueras sin luces del sur del pueblo para ver las estrellas. Por un instante, con el alma en vilo, percibió girar al universo en total silencio como una gigantesca rueda de cristal suspendida sobre su cabeza.

No me pescan.

Inicio con éste una categoría de posts -"Habilidades Fundamentales" - en los que espero tener la habilidad necesaria para resumir lo que he aprendido en mi práctica de consultoría con respecto a habilidades básicas que debemos cultivar quienen vivimos en el mundo de redes de hoy. Y lo haré graficando el tipo de situaciones sin salida en las que repetidamente nos metemos cuando ellas faltan. Consulta: mi jefe no me pesca. Hago todos los esfuerzos posibles por trabajar bien, cumplir como es debido y hacerlo como corresponde, pero es inútil, no consigo nada. Otros de mis compañeros reciben felicitaciones y son detacados como buenos elementos. Yo no creo que trabajen más que yo. No se qué hacer. Algunos me dicen que me tienen mala barra. Puede que así sea. Otros me dicen que tengo que hacerme notar más, que estoy siempre demasiado disponible para todo. Que así ni siquiera parece que existo. ¿Se te ocurre qué puedo hacer? Respuesta: Claro que se me ocurre. Se me ocurre hacerte esta pregunta: ¿sabes qué le preocupa a tu jefe? Si quieres que alguien te pesque y te valore tienes que producirle valor. ¿Sabes cómo producirle valor a tu jefe? Si quieres que te pesquen olvídate de ti y de tratar de lucirte. Si no te pescan es porque no evalúan que produces valor, independientemente del empeño que le pongas. Parte por escuchar las preocupaciones de tu jefe y así poder ayudarlo a hacerse cargo de ellas. Pero no las preocupaciones que tú crees que debería tener, sino que las que realmente tiene. ¿Cómo están tus habilidades para escuchar?

¿Por qué tenemos tanto miedo?

Exiliado en Quirihue el endemoniado se dedicó por un tiempo a la lectura. También en el infocentro del municipio consiguió una buena conexión a internet. Como casi todo endemoniado legítimo tenía ciertos poderes para desplazarse por los aires y algunas competencias de ubicuidad; ¡pero nunca tanto como la internet!, se dijo. En emol leyó que Steve Jobs, Presidente de Apple, sobreviviente de un cáncer al páncreas del cual estuvo deshauciado, declaró que todos su temores - a fallar, a la vergüenza - desaparecieron cuando se enfrentó a la certidumbre de la muerte. En esos momentos todas las apegos y expectativas desaparecieron por completo. Esto quiere decir que tenemos temor porque olvidamos que vamos a morir de todas maneras, se dijo el habitado. Tememos perder esto y lo otro, quedar mal y fracasar, simplemento porque habitualmente vivimos como si la muerte no fuera una posibilidad siempre presente y cierta. O sea, el miedo ocurre por el olvido de la angustia constitutiva de la muerte.

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