Mario Valdivia

NanoLibros

Agradezco este valioso libro, desprovisto de fervor religioso, sobre religión y ateismo.

Andre Comte-Sponville, "El pequeño libro de spiritualidad atea"

 

Biblioteca

Comentarios recientes

Nuevo blidget

Miedo, en obligado resumen.

Enviado por Mario Valdivia el 06/10/2005 a las 12:48
Mario Valdivia
Oiga Don, lo encuentro medio difariador a usted con esto del miedo: dígalo más sencillito mejor. En Quirihue no sabían bien como tratarlo, pero les salía un Don que en Chillán no había conocido nunca. Así que el habitado estaba contento y movido por un talante paciente.

Dijo: en resumen, el miedo los acechará siempre para poseerlos si viven el presente afanados en proyectos que los llenan de expectativas de conseguir una identidad en el futuro, y olvidados de la única posibilidad futura cierta. Porque si viven asi, cuando aparezca el peligro de fracaso de esos proyectos  - peligro siempre existente - se quedarán sin acción posible, con una identidad "a medias" y ya sin nada que hacer al respecto. Y ese es el miedo - no encontrar salida ante el peligro. Pero si viven el presente cuidando comprometidamente una identidad y recordando permanentemente que es la única que posiblemente tendrán, el espiritu del miedo no podrá tomar posesión de ustedes. Podrán vivir con la ansiedad del contacto siempre presente con el final posible, realidad ante la cual no cabe la rebelión ni la astucia.

Escuchar 2.

Enviado por Mario Valdivia el 05/10/2005 a las 18:21
Mario Valdivia
Pregunta: escuchar un semáforo parece obvio, pero permitir que te sea dicho algo por una persona ya parece algo más difícil, ¿no? Respuesta: no sería tan obvio para quien no vive en el mundo del tránsito urbano. Pero, partamos con las personas. Las personas normalmente desempeñan roles. Escuchemos a las personas como roles. Un arquero es un rol en una práctica bien conocida. ¿Qué nos dice de las preocupaciones del arquero su rol de arquero? Para los que de alguna manera estamos involucrados en las prácticas de fúltbol, la respuesta es bien clara: evitar que le hagan goles. De aquí sale un montón de otras preocupaciones sobre su cuerpo, su estado físico etc. Otro ejemplo, una madre reciente. ¿Qué preocupaciones escuchamos de una persona que desempeña este rol? ¿Qué es lo principal que necesitamos para permitir que esto nos sea dicho? ¿Acaso mucho más que tener familiaridad con el mundo de prácticas en el cual el rol existe? Otro ejemplo, un gerente de finanzas. Quizás escuchar este rol es más difícil para muchos de nosotros. ¿Por qué? ¿Acaso hay algo defectuoso en nuestra capacidad de ponernos en el lugar del otro, en nuestra capacidad de "empatizar"? ¿Qué camino debemos seguir para aumentar nuestra habilidad para permitir que algo nos sea dicho sobre las preocupaciones de este rol? Buenas y malas noticias a la vez: parece que escuchar roles no depende de nuestro esfuerzo por "empatizar", sino que depende de que desarrollemos familiaridad con el mundo de prácticas en el cual esos roles existen.

Recuerdo y miedo.

Enviado por Mario Valdivia el 03/10/2005 a las 15:12
Mario Valdivia
Se preguntó el endemoniado: ¿cómo se ve la vida si no olvidamos que la muerte es el único futuro cierto que tenemos por delante? Se respondió: si este recuerdo está siempre presente debemos vivir listos para morir. O sea, quememos las naves y lancémonos a darle sentido a la vida desde este futuro sin reservas, evitando hacer las cosas a medias, evitando mantener expectativas abiertas que nos hagan vivir a la espera. No dejemos nada para después -¿después de qué? -, nada pendiente. Hagamos todo lo que sabemos hacer - en cada momento encontrémonos ya habiendo hecho todo lo posible - para que nuestros proyectos resultan bien, juguémonos por ellos con todo lo que tenemos y sabemos hacer. Así no puede haber miedo, porque no hay un estar a la espera. Si vemos algo peligroso que nos acecha desde el futuro, completemos de inmediato lo que haya que completar, tomemos acción ¡ya! en lo que esté a nuestro alcance. Si no sabemos ni podemos hacer nada, solo cabe aceptar que el mundo es más grande que nosotros. No vivamos a la expectativa de tener éxito futuro con nuestras acciones del presente. Vivamos el presente como si nuetras acciones tuvieran un sentido completo en si mismas. O sea, vivamos completamente comprometidos con lo que hacemos. Se propuso volver a leer La Segunda División de Ser y Tiempo, y también a Kierkegaard sobre la vida como compromiso. Seguro que ahora los entiendo mejor, pensó. Se dirigió al Infocentro Municipal para acceder a los textos por internet, pero antes entró al restaurante en la esquina de la bomba bencinera a comerse un arrollado con una caña de chacolí de Bulnes. Se dijo que un buen arrollado quirihuano es siempre un gran remedio contra un posible exceso de filosofar.

Escuchar 1

Enviado por Mario Valdivia el 02/10/2005 a las 12:58
Mario Valdivia
Pregunta: está bien hablar de escuchar pero, ¿qué es escuchar?, ¿cómo escucho a mi jefe? por ejemplo. En mi experiencia, escuchar lo que dice mi jefe cuando habla es muy difícil: ¡cambia de opiniones y preocupaciones a cada rato! Respuesta: esta pregunta es muy amplia. Supone, implícitamente, que todo se puede aprender así de rápido: una pregunta, una respuesta y ya está. Malas noticias: nada relevante se puede aprender de esta manera. Pero abramos una conversación en la cual, paso apaso, avancemos juntos por el camino de escuchar. Este será el primer paso. Partamos diciendo algo básico que todos podemos compartir: escuchar consiste en permitir que algo nos sea dicho. Sabemos que mucha gente - también nosotros mismos - no permite que algo le sea dicho. Por eso, pensamos habitualmente que hay gente terca, que le falta empatía, que no se pone en el lugar del otro, que es derechamente tonta, etc. Entonces, por experiencia propia, sabemos que permitir que algo nos sea dicho no es algo que todos podamos hacer fácilmente. Consideremos las cosas. Las cosas, aunque no hablen, nos dicen algo que debemos permitir que nos digan. P. ej., un modesto semáforo. Este artefacto no consiste en un juego de luces rojas y verdes que se mueven a determinados ritmos. ¿Qué nos dicen las luces roja y verde del semáforo? Sobretodo, ¿qué nos dicen sobre las acciones y preocupaciones de la gente -conductores y peatones- a nuestro alrededor? ¿Escucharemos al semáforo si lo miramos como un juego de luces y no le permitimos decir lo que como semáforo dice? El semáforo existe como parte de inumerables conversaciones de interpretación, diseño, instalación, etc., en las cuales nosotros también, de alguna manera, hemos participado. En estas conversaciones un mundo humano se abre -mundo de calles y calzadas, automóviles y peatones, de flujos de tráfico en distintas direcciones, de accidentes, de tacos etc. - mundo en el cual nosotros hemos vivido y en el cual el artefacto de juego de luces rojas y verdes adquiere el significado de un semáforo. Por eso, simplemente por vivir en este mundo, podemos escuchar lo que dice el semáforo. La buenas noticias: ¿para escuchar al semáforo necesitamos hacer algún esfuerzo subjetivo especial?, ¿ necesitamos tener algún talento especial y misterioso como la empatía, talento que no sabríamos dónde adquirir?. La mala noticia: ¿podemos permitir que algo nos sea dicho desde mundos históricos otros que aquellos en que vivimos?. La mala noticia: no basta con nuestro esfuerzo por escuchar si no compartimos el mundo; la buena noticia: en principio, podemos aprender a movernos en cualquier mundo y no hay nada misterioso sobre de esto.